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El debate sobre la reducción de subsidios y el consiguiente aumento en las tarifas se intensifica, generando preocupación sobre el impacto en los bolsillos de los ciudadanos. En el horizonte, se vislumbra un escenario en el que la eliminación total de los subsidios podría traducirse en un incremento final de las facturas de hasta un 300%. Sin embargo, el gobierno apunta a una corrección gradual pero rápida.

La convocatoria a una audiencia pública el próximo 8 de enero marca el retorno al camino de ajuste de tarifas, interrumpido durante la campaña electoral de octubre del año pasado. En esta instancia, se buscará definir nuevos aumentos en las tarifas de gas, junto con la aplicación de un índice de actualización mensual. Estos ajustes son considerados cruciales para el plan de ajuste fiscal anunciado.

El ministro de Economía, Luis Caputo, adelantó que la quita de subsidios no será total, pero se modificará el esquema de asistencia del Tesoro, considerando los diferentes sectores sociales. Se espera que los ajustes sean más pronunciados para los ingresos más altos, con la posibilidad de eliminación completa de subsidios para este segmento y una reducción notable para los sectores medios.

La desactualización de las tarifas, que ya venían en proceso de corrección a fines de 2022, se agrava ahora debido a la devaluación. Un estudio de la consultora Economía & Energía proyecta aumentos de más del 300% en algunas categorías, buscando alcanzar el ahorro del 0,5% del PBI anunciado por el ministro Caputo.

En el caso del gas, se prevé un aumento del 204% para los segmentos más altos, mientras que los ingresos más bajos enfrentarían un incremento del 168%. El sector de ingresos medios sería proporcionalmente el más afectado, con un alza del 336%. Para la electricidad, se proyecta un aumento de hasta el 125% para la categoría de altos ingresos y un significativo 129% para los ingresos bajos, tras la quita del subsidio.

Este escenario, aunque prevé una reducción de costos en energía eléctrica y gas natural en 2024 en comparación con el año pasado, apunta a sensibles aumentos de tarifas para compensar la depreciación del tipo de cambio y la disminución de subsidios a los usuarios de ingresos medios y bajos. La incertidumbre sobre el impacto final en el bolsillo de los ciudadanos agrega un elemento crucial a este debate en curso.

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