Un informe de Reputación Digital analizó más de 490.000 conversaciones en redes sociales y medios para entender cómo se construyeron y difundieron las teorías conspirativas después de la derrota de la Selección Argentina ante España en la final del Mundial 2026.
Denominado “¿Por qué perdimos?”, el estudio determinó que la conversación sobre un supuesto “amaño” del partido se cuadruplicó en apenas 48 horas, y se detectaron 12 conspiraciones distintas: arbitraje y robo, amaño/"se dejaron", FBI y Chiqui Tapia, castigo por Malvinas, la arenga/"algo pasó", FIFA no quiere bicampeones, Milei y la Patagonia, casas de apuestas, la Corona y la Premier, Donald Trump y amenazas a familiares.
La teoría “Claudio ‘Chiqui’ Tapia entregó la final” fue la que más creció, por 14 veces en un solo día, al pasar de 446 menciones el día de la final a 6.261 al día siguiente. “Entregaron la final a cambio de la impunidad de Tapia con el FBI”, opinaron. Ya acumula más de 11.100 menciones únicas y muestra señales de empuje no orgánico, con un nivel de automatización 7 puntos por encima del promedio.
Solo uno de cada cinco argentinos que participó de esa conversación cree genuinamente que hubo un arreglo.
La conspiración no nació con la derrota, explotó al día siguiente
El día de la final, la gente hablaba del partido y solo el 3,7% refería a conspiración, que fue un fenómeno del día después, al llegar al 9,9% el lunes y al 17,8% el martes de toda la conversación sobre el Mundial que ya hablada de arreglo, apriete o entrega.
La indignación por las Islas Malvinas, en el contexto del partido con Inglaterra en semifinales, se desvaneció después de la final. En su lugar nació la teoría del arreglo, el 20 de julio, y siguió subiendo.
Hechos reales transformados en teorías conspirativas
El informe muestra cómo los hechos reales pueden transformarse en teorías conspirativas cuando son amplificados y resignificados en las redes sociales.
El FBI investiga de verdad a la AFA y a Tapia por sus finanzas en Estados Unidos, y el salto conspirativo fue que “había agentes en el estadio para llevárselo preso en plena final”.
Reino Unido pidió sanciones reales por la bandera de Malvinas y la conspiración fue que “la FIFA nos hizo pagar el título por la bandera”.
Enzo Fernández fue expulsado y tres defensores salieron lesionados de verdad y la variante conspirativa fue que “la Premier y la corona les ordenaron bajar el nivel”.
Qué dijo cada medio
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Los diarios y la prensa deportiva no conspiraron. Olé, Clarín, La Nación y Página 12 coincidieron: España fue superior. La crónica dominante fue racional: agradecimiento y fin de ciclo.
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La teoría más fuerte nació en la TV, no en redes. La versión del FBI la instaló un conductor de alcance masivo y los portales provinciales la replicaron en horas.
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El ecosistema K politizó por otro carril. Su eje fue Trump: las silbatinas, los desplantes de los jugadores y su injerencia en el torneo. Casi nada de amaño.
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La prensa extranjera hizo de antagonista perfecto Del “Fútbol 1. Delincuentes 0” de la prensa inglesa a los medios españoles tratando de conspiranoicos a los jugadores.
El circuito de la evidencia: así viajó la teoría
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La televisión difunde la pieza madre. La transmisión oficial captó la arenga de Messi y la señal deportiva la publicó. Nadie imaginó que sería leída como “prueba”.
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Las redes la resignifican. “Olvidémonos de todo” se volvió la confesión que faltaba, “algo pasó” fue tendencia y cada hecho real pasó a ser una pista.
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La TV la devuelve como noticia. La teoría volvió a la pantalla como versión y como cobertura de “las teorías”. Cada desmentida la volvió a nombrar: el ciclo se realimenta.
La desmentida llegó desde frentes distintos
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El plantel. Rodrigo De Paul habló de “conspiraciones infundadas” instaladas durante todo el torneo. El resto respondió con orgullo y dolor, sin validar ninguna teoría.
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El cuerpo técnico y el entorno de Messi. Lionel Scaloni, al volver al país: “no sé de qué me están hablando”. El entorno del capitán explicó que la arenga refería a la presión de una final.
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La farándula y la diplomacia. Yanina Latorre: “no pasó nada, los arengó como siempre”. Hasta el embajador de España rechazó las teorías y propuso una Finalíssima despedida. Los datos del propio partido. A España le anularon dos goles en la final: el dato que ninguna teoría del arbitraje pro-español consigue explicar.
Cómo impacta en el Gobierno
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Malvinas volvió a la agenda sin que nadie la convocara. El gesto de los jugadores contrastó con la posición oficial y expuso la interna Milei– Villarruel ante millones. El Gobierno quedó respondiendo un tema que no eligió.
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“Milei entregó la Patagonia”: delirante, pero medible. 798 menciones asocian al Presidente con la derrota mediante un supuesto pacto territorial. Ninguna evidencia; pura carga simbólica: “vendepatria”.
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El escándalo de la AFA se politizó en espejo. Cada tribu le asigna su villano al AFAGate: para unos Tapia es “kuka”, para otros el Gobierno lo usa. El caso judicial real quedó envuelto en la grieta.
Cómo fue el análisis
Las 490.890 menciones únicas se analizaron en 10 dìas, del 12 al 21 de julio, antes y después de la final, a travès de siete fuentes como X, Facebook, Instagram, YouTube, TikTok, streaming y medios; y sobre dos eje: qué teoría menciona cada mensaje y qué actitud toma su autor.
Cada mención se clasifica por teoría y por postura: creer, ironizar, desmentir o informar. La creencia se estima sobre una muestra clasificada con inteligencia artificial de Reputación Digital.
El informe señala, a modo de conclusión, que el fútbol es el laboratorio de la desinformación política argentina: mismos mecanismos, misma velocidad, otra camiseta. Que las teorías no nacen de la nada: se fabrican sobre hechos reales. Por eso funcionan, y por eso hay que medirlas. Y que la teoría que más rápido crece nació en redes, no en medios, y muestra señales de empuje artificial. Nadie la estaba mirando.