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Economía y negocios

Argentina, frente a la carrera global por los data centers: ventajas y desafíos para atraer inversiones en IA

Con ventajas en energía, talento y clima, Argentina busca posicionarse como un hub regional de infraestructura digital.

La aceleración de la inteligencia artificial está redefiniendo el mapa global de inversiones en infraestructura digital. En ese contexto, Argentina busca posicionarse como un nuevo destino para el desarrollo de centros de datos, apoyándose en sus recursos energéticos, su capital humano y condiciones climáticas favorables.

Sin embargo, parte desde una base significativamente menor que la de otros mercados de la región y enfrenta limitaciones estructurales que condicionan su crecimiento.

Un mercado con potencial, pero rezagado en la región

Argentina cuenta actualmente con 45 centros de datos y una capacidad instalada de 73 MW, muy por debajo de los principales mercados regionales: Brasil alcanza 2.100 MW y Chile 624 MW.

El desarrollo local permanece altamente concentrado en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), mientras que Brasil y Chile se consolidaron durante los últimos quince años como los principales hubs regionales de infraestructura digital y servicios de nube.

Especialistas describen esta diferencia como un "abismo", resultado de años de falta de previsibilidad y de políticas sectoriales sostenidas.

A pesar de ese retraso, Buenos Aires es considerado un mercado emergente con potencial por su base de empresas tecnológicas, disponibilidad de talento especializado y conectividad internacional.

El objetivo es aprovechar el crecimiento de la inteligencia artificial para transformar al país en una plataforma de infraestructura digital para el hemisferio sur.

Data centers maps

Stargate Argentina: una inversión que cambiaría la escala del mercado

Uno de los proyectos de mayor magnitud es Stargate Argentina, anunciado en octubre de 2025, cabe aclarar que, desde el anuncio, no hubo otras novedades sobre avances. La iniciativa surge a partir de una carta de intención entre OpenAI y Sur Energy, empresa liderada por Emiliano Kargieman, fundador de Satellogic.

El proyecto contempla una inversión de hasta U$S 25.000 millones y una capacidad de 500 MW, volumen que multiplicaría por casi siete veces toda la capacidad actualmente instalada en Argentina.

La instalación está prevista para la Patagonia, donde el clima frío permite reducir los requerimientos de refrigeración de los servidores.

El objetivo es abastecer la creciente demanda regional de herramientas de inteligencia artificial.

Energía como ventaja competitiva

La disponibilidad de energía se convirtió en uno de los factores determinantes para las inversiones en centros de datos. En ese escenario, Argentina busca diferenciarse a partir de una matriz energética diversa y de la disponibilidad de recursos naturales.

YPF impulsa una estrategia que integra infraestructura digital con producción energética mediante el aprovechamiento del gas excedente de Vaca Muerta para generar electricidad in situ a través de YPF Luz.

La compañía también firmó un acuerdo con Tesla para analizar oportunidades de colaboración tecnológica, reforzando el vínculo entre inteligencia artificial y energía.

Esta propuesta apunta a mitigar uno de los principales obstáculos para el desarrollo del sector: la capacidad limitada de la red eléctrica para abastecer la rápida expansión de la demanda sin inversiones previas de gran escala.

Super RIGI

Como complemento, el Gobierno impulsa el denominado "Súper RIGI" para proyectos superiores a U$S 1.000 millones, con beneficios que incluyen una reducción del Impuesto a las Ganancias al 15%, exenciones aduaneras para la importación de equipamiento crítico, como GPUs, y estabilidad cambiaria e impositiva de largo plazo.

El objetivo del régimen es enviar una señal de previsibilidad a las grandes compañías tecnológicas y posicionar a la Argentina como un destino competitivo para inversiones de gran escala en infraestructura digital, en un contexto en el que el país todavía presenta un desarrollo incipiente en capacidad de procesamiento de datos.

Sin embargo, los incentivos fiscales por sí solos no resuelven las limitaciones estructurales del sector.

Especialistas coinciden en que la infraestructura eléctrica constituye el principal cuello de botella para el desarrollo de nuevos centros de datos, ya que la red argentina no está preparada para absorber el crecimiento acelerado de demanda que implican estos proyectos sin inversiones previas de gran escala.

En ese sentido, la efectividad del régimen dependerá no solo de los beneficios tributarios ofrecidos, sino también de la capacidad de expandir la infraestructura energética y de sostener en el tiempo las condiciones de estabilidad jurídica e impositiva que buscan atraer al capital internacional.

A su vez, el Centro CEPA, en su informe sobre el costo fiscal del régimen, sostiene que el "Súper RIGI" profundiza la política de beneficios fiscales extraordinarios para los grandes proyectos de inversión y amplía el costo tributario que deberá afrontar el Estado en los próximos años.

El informe destaca que la principal modificación consiste en reducir la alícuota del Impuesto a las Ganancias del 25%, prevista originalmente en el RIGI, al 15%, lo que representa una rebaja adicional de diez puntos porcentuales.

Según el análisis, esta modificación adquiere especial relevancia porque el Impuesto a las Ganancias constituye el segundo componente de mayor peso dentro del costo fiscal total asociado al régimen.

Clima y eficiencia: un activo para reducir costos

Además del abastecimiento energético, Argentina presenta ventajas naturales vinculadas a la eficiencia operativa de los centros de datos.

Los estudios técnicos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata señalan que los sistemas de ventilación representan aproximadamente el 50% del consumo energético de un centro de datos, porcentaje que puede incrementarse según la estrategia de refrigeración utilizada.

En este contexto, el uso del denominado "ciclo economizador", que aprovecha el aire exterior para reducir la utilización de equipos de refrigeración convencionales, encuentra condiciones favorables en el país.

En el AMBA, las temperaturas ambientales son inferiores a 22 °C durante el 67% de las horas del año, lo que permite utilizar aire exterior durante buena parte del tiempo. En la Patagonia, el clima frío y la disponibilidad de cuerpos de agua favorecen sistemas de refrigeración natural y líquida para instalaciones de gran escala, disminuyendo significativamente la necesidad de refrigeración activa.

Talento y recursos estratégicos

Entre las fortalezas del país también aparece el capital humano especializado en ingeniería, desarrollo de software y servicios tecnológicos, capacidades consideradas necesarias tanto para la operación de centros de datos como para el desarrollo de aplicaciones de inteligencia artificial.

A esto se suma una matriz energética que incorpora generación hidroeléctrica y nuclear, atractiva para empresas con objetivos de descarbonización, además del potencial de Vaca Muerta como fuente de energía para proyectos de infraestructura digital.

Argentina también integra el denominado Triángulo del Litio y dispone de reservas de cobre, minerales vinculados a la expansión de las redes eléctricas y a la fabricación de componentes para infraestructura tecnológica.

Más que infraestructura: la construcción de un ecosistema

Las distintas iniciativas coinciden en que el valor estratégico de los centros de datos no reside únicamente en la infraestructura física, sino en su capacidad para impulsar un ecosistema tecnológico de mayor complejidad.

Aunque este tipo de instalaciones no generan grandes volúmenes de empleo directo, pueden aumentar la densidad tecnológica del entorno y favorecer el desarrollo de startups de inteligencia artificial, empresas de software y servicios digitales exportables de mayor valor agregado.

En ese proceso, la infraestructura de conectividad, fibra óptica, cables submarinos y el despliegue de Edge Data Centers, aparece como un componente complementario para reducir la latencia y sostener el desarrollo de aplicaciones basadas en inteligencia artificial.

En este contexto, la infraestructura digital aparece como un componente estratégico de la política productiva, en la medida en que permite transformar la disponibilidad de energía en servicios digitales de alto valor agregado.

En ese escenario, el desafío para Argentina consiste en transformar sus ventajas energéticas y naturales en una plataforma capaz de desarrollar innovación, conocimiento y servicios digitales con alcance global.

La adopción intensiva de estas tecnologías requiere una fuerza laboral con capacidades compatibles con la IA y plantea como sostiene CIPPEC, la necesidad de una intervención estatal en dos frentes: promover la incorporación tecnológica por parte de las empresas y readaptar las habilidades de los trabajadores mediante programas de formación y capacitación para cerrar la brecha existente.

La oportunidad para Argentina no pasa únicamente por construir nuevos centros de datos, sino por desarrollar un ecosistema capaz de capturar mayor valor agregado a partir de esa infraestructura.

La disponibilidad de energía, el talento especializado y las condiciones climáticas constituyen ventajas competitivas relevantes, aunque su aprovechamiento dependerá de resolver los cuellos de botella en infraestructura eléctrica, fortalecer las capacidades laborales y sostener reglas de juego estables para inversiones de largo plazo.

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