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El negocio de los centros de datos explotó en América Latina. La región superó los 500 data centers en operación y las inversiones proyectadas para los próximos años se cuentan en decenas de miles de millones de dólares, impulsadas principalmente por la demanda de infraestructura para inteligencia artificial (IA). Los datos compilados por el sitio DataCenter Map muestran que Brasil concentra más de un tercio del total regional y que apenas cinco países —Brasil, Chile, México, Argentina y Colombia— acumulan el 80% de toda la infraestructura.

El mercado latinoamericano de data centers alcanzó un valor de 16.640 millones de dólares en 2025 y las proyecciones indican que podría llegar a 32.900 millones hacia 2034, con un crecimiento anual de casi el 8%. Ese ritmo no es casual: la expansión global de servicios de nube, los modelos de lenguaje de gran escala y las aplicaciones de IA generativa requieren una cantidad creciente de servidores físicos, y la región ofrece condiciones que las grandes tecnológicas valoran: energía relativamente barata, espacio disponible y una demanda corporativa en alza.

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Por qué Brasil manda

Con 205 centros de datos, Brasil no solo lidera en la región: supera a países desarrollados como España o Corea del Sur. La concentración se da principalmente en el eje San Pablo-Río de Janeiro, donde operan los principales actores globales del sector: Ascenty (filial de Digital Realty), ODATA (parte de Aligned Data Centers), Scala Data Centers y Equinix, entre otros. En conjunto, Brasil tiene una capacidad instalada de más de 750 megavatios, el dato que en la industria mide el poder real de procesamiento disponible.

Las razones del liderazgo brasileño son estructurales. La hidroelectricidad provee energía abundante y a precios competitivos. El país tiene el mercado de telecomunicaciones más desarrollado de la región y una industria financiera y de servicios que genera una demanda sostenida de almacenamiento y procesamiento de datos. A eso se suma que el gobierno avanzó en 2025 con una regulación específica para el sector —la medida provisoria 1318/2025, que crea el régimen denominado Redata— que combina beneficios impositivos con exigencias de sostenibilidad energética y compromisos de investigación y desarrollo local.

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Chile y México, cada uno a su manera

El segundo lugar del ranking sorprende a quienes miran sólo el tamaño de los países. Chile tiene 66 centros de datos y una capacidad instalada de 258,5 megavatios, por delante de México (251 MW) y muy por encima de Colombia, Perú y Argentina. La explicación es geográfica y técnica a la vez: Chile es uno de los principales puntos de llegada de cables submarinos de fibra óptica en el Pacífico Sur, lo que le da ventajas de conectividad que ningún otro país del continente puede replicar fácilmente.

A eso se suma una política de Estado consistente. El Plan Nacional de Data Centers 2024-2030 fija lineamientos para atraer inversiones, prioriza energías renovables y busca ordenar el desarrollo territorial del sector. Amazon Web Services (AWS) comprometió una inversión de 4.000 millones de dólares para desplegar su región de nube en Santiago, con operaciones previstas para el bienio 2025-2026.

México, en cambio, creció por una lógica diferente: la proximidad geográfica y cultural con Estados Unidos lo convirtió en destino natural. El estado de Querétaro se transformó en el epicentro. Google, Microsoft y AWS abrieron centros de datos en la zona entre 2024 y 2025. En septiembre de 2025, la empresa estadounidense CloudHQ anunció una inversión de 4.800 millones de dólares para construir seis data centers en esa provincia en los próximos años. El ministro de Economía de México, Marcelo Ebrard, celebró el acuerdo y dijo que este tipo de inversiones permitirá al país "capacitar a nuestra gente, integrar servicios, integrar empresas" y que son "uno de los principales motores" del crecimiento económico.

Argentina: potencial a medio explotar

El contraste con los vecinos es elocuente. Argentina tiene 43 centros de datos y una capacidad instalada de apenas 20 megavatios, según el Mapa de Infraestructura para la IA presentado por la Cámara Argentina de Internet (CABASE) en Internet Day 2026. El documento relevó el estado de situación de la infraestructura digital del país y concluyó que la brecha con San Pablo o Santiago "sigue siendo un abismo", aunque reconoció que "por primera vez en mucho tiempo tenemos las herramientas para acortar esa distancia".

El principal instrumento disponible es el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que ofrece beneficios fiscales a proyectos de gran escala pero todavía no tiene regulación específica para el sector de centros de datos. Esa ausencia regulatoria convive, paradójicamente, con el anuncio más ambicioso del año: el 10 de octubre de 2025, la empresa argentina Sur Energy y OpenAI firmaron una carta de intención para instalar un centro de datos de nueva generación en la Patagonia, con una capacidad estimada de hasta 500 megavatios. El proyecto, bautizado Stargate Argentina, implicaría una inversión de 25.000 millones de dólares y lo convertiría en uno de los mayores del continente.

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Por ahora es una carta de intención, no un proyecto en construcción. Pero el interés de la mayor empresa de IA del mundo en la región patagónica tiene una lógica: energía limpia disponible, territorio y, eventualmente, los incentivos del RIGI. Lo que falta, según los referentes del sector, es precisamente lo que Chile y Brasil ya tienen: un plan nacional que les dé previsibilidad a los inversores y que vaya más allá de los beneficios impositivos.

Quiénes ponen el dinero

El mapa de inversores en la región combina gigantes globales con operadores regionales que fueron creciendo al ritmo de la demanda local. Del lado de las grandes tecnológicas, AWS, Microsoft y Google anunciaron en conjunto compromisos de inversión que superan los 10.000 millones de dólares en Brasil, México y Chile para el período 2024-2026. La firma de infraestructura CloudHQ también figura entre los grandes apostadores, con proyectos en México y presencia creciente en otros mercados.

Del lado regional, operadores como Ascenty, ODATA, Scala y Equinix consolidaron posiciones en Brasil, mientras que en Chile empresas como SONDA y OData aceleraron inversiones en Santiago y Valparaíso. La consultora DatacenterHawk registró que la inversión en data centers en América Latina creció al 42% anual entre 2022 y 2025, un ritmo que refleja tanto el punto de partida bajo como la velocidad con que el sector se instaló en la agenda de los grandes fondos de infraestructura tecnológica.

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