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Con más de un millón de personas generando ingresos como repartidores o conductores de aplicaciones en Argentina, la economía de plataformas se consolidó como una nueva capa del mercado laboral. Pero mientras el sector crece, gran parte de esos trabajadores continúa fuera del sistema financiero tradicional.

Sobre esa tensión nació GURPI, una fintech fundada por los hermanos argentinos Juan Manuel y Tomás Manfroni que busca financiar motos y autos para "riders" y conductores de aplicaciones utilizando un modelo de riesgo alternativo centrado en el desempeño laboral y la capacidad futura de generación de ingresos.

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“Nos dimos cuenta de que muchos repartidores elegían la bicicleta no por elección, sino por las barreras de acceso al crédito o la imposibilidad de ahorrar para acceder a otro vehículo”, explicó Juan Manuel Manfroni, cofundador y CEO de la compañía, en conversación con El Observador. “Lo mismo ocurría con conductores que quedaban atrapados en esquemas de alquiler muy costosos que les permitían trabajar, pero no progresar”.

GURPI

La tesis detrás del negocio es simple pero potente: detrás de un trabajador de plataformas que pasa más de diez horas por día conectado existe capacidad de repago, incluso cuando no hay recibo de sueldo formal ni historial bancario suficiente para acceder a un préstamo convencional.

“En vez de mirar solamente los datos tradicionales que analiza cualquier financiera, nosotros ponemos el foco en cómo trabaja esa persona hoy y en su potencialidad para generar ingresos hacia adelante”, agregó.

Del scoring tradicional al desempeño laboral

A diferencia de una fintech tradicional que simplemente otorga el crédito, GURPI combina una pata financiera con una operación de retail propia.

La empresa compra motos, las acondiciona y las entrega financiadas a repartidores y conductores con un esquema de cuotas semanales alineado al flujo real de ingresos de la economía de plataformas.

Actualmente la compañía financia hasta el 90% del valor del vehículo y recientemente lanzó un sistema de “plan canje” mediante el cual los “riders” pueden entregar su bicicleta como anticipo y salir manejando una moto el mismo día.

Para los fundadores, el vehículo no debe ser entendido únicamente como un bien de consumo, sino como una herramienta productiva que tiene la capacidad de capitalizar el trabajador y ayudarlo a multiplicar ingresos.

“Los trabajadores que pudieron acceder a motos incrementaron sus ingresos”, señaló Manfroni.

Si bien la mayoría de los usuarios activos de GURPI no calificaría para un crédito bancario tradicional, sus fundadores compartieron que la fintech mantiene niveles de mora cercanos al 4%, un ratio comparable al de entidades financieras tradicionales que apenas asumen riesgos.

Parte de esa lógica se explica por el acompañamiento operativo que la fintech desarrolló alrededor del crédito. La empresa trabaja con talleres asociados, ofrece asistencia ante robos o reparaciones y busca evitar que el usuario pierda capacidad de trabajo si su vehículo deja de funcionar.

“El principal motivo de default en este segmento es que la persona depende de una única herramienta de trabajo. Si la moto se rompe, se queda sin capacidad de pago. Entonces nuestro modelo apunta directamente a evitar esa interrupción”, sostuvo el CEO.

Una fintech pensada para la economía de plataformas

Actualmente GURPI opera en Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mar del Plata, Mendoza y Tucumán. La empresa inició sus operaciones en 2023 y proyecta desembarcar este año en Uruguay como primer paso de un plan regional de expansión.

Según los fundadores, Latinoamérica reúne condiciones particularmente favorables para este tipo de modelos debido al crecimiento estructural de las plataformas de delivery y transporte urbano, combinado con altos niveles de informalidad financiera.

“La industria fintech cumple un rol importantísimo en la inclusión de segmentos que históricamente quedaron afuera del sistema bancario”, afirmó el CFO. “La economía cambia constantemente y muchas veces las estructuras tradicionales no tienen la agilidad suficiente para adaptarse a nuevas dinámicas laborales”.

Con un crecimiento que multiplicó por cuatro su volumen operativo entre 2024 y 2025, GURPI busca consolidarse dentro del segmento de financiamiento productivo para trabajadores de plataformas, manteniendo el foco específico en la economía de reparto y movilidad.

Gurpi (03)

Para la compañía, el objetivo no pasa únicamente por expandir la cartera de créditos, sino por construir un modelo de inclusión financiera basado en el trabajo como principal variable de confianza.

“Esto es inclusión financiera total apalancada en el trabajo”, resumió el co-fundador. “Desde GURPI, en vez de ir por buscar resultados económicos pasados como hace un banco, intentamos buscar la potencialidad de esa persona hacia el futuro. Y esto es sólo posible, con una filosofía fintech y de startup”.

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fintech argentino Financiación

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