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Las ventas de productos de consumo masivo volvieron a mostrar números negativos en junio y acumulan una caída cercana al 3% en el primer semestre de 2026. Sin embargo, detrás de esa tendencia aparece un cambio de hábito cada vez más marcado: el comercio electrónico continúa expandiéndose y se consolida como el único canal que crece de manera sostenida.

De acuerdo con el relevamiento de la consultora Scentia, el consumo masivo retrocedió 2,7% interanual en junio, completando seis meses consecutivos en baja. El acumulado del año ya muestra una contracción de 2,9%, afectado por el menor poder de compra de los hogares y por un cambio en la composición del gasto, con mayor peso de tarifas y servicios sobre los ingresos familiares.

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El e-commerce, el gran ganador

En ese escenario, el comercio electrónico se convirtió en la principal excepción. Mientras supermercados, autoservicios, mayoristas y kioscos siguen perdiendo volumen de ventas, las compras online mantienen un ritmo de crecimiento muy superior al del resto de los canales.

Los datos de Scentia muestran que el e-commerce ya había sido el único segmento con saldo positivo en abril, cuando avanzó 40,4% interanual, y diferentes análisis del mercado estiman que las ventas digitales crecen a un ritmo cercano al 25% anual y ya representan entre el 15% y el 20% del total del consumo de los hogares.

El fenómeno refleja un cambio estructural en los hábitos de compra. Las promociones bancarias, las cuotas, los descuentos exclusivos de las aplicaciones y la mayor competencia entre plataformas impulsan a los consumidores a migrar parte de sus compras desde los comercios físicos hacia los canales digitales.

Cambia la forma de consumir

Más que una recuperación del consumo, los datos muestran una redistribución del gasto. Los hogares siguen siendo cautelosos al momento de comprar, pero aprovechan las herramientas digitales para comparar precios, acceder a promociones y concentrar sus compras en los canales que ofrecen mejores condiciones.

Incluso durante los meses de mayor debilidad del consumo, el comercio electrónico logró sostener su crecimiento, consolidándose como el principal ganador del nuevo mapa del consumo argentino.

El desafío para supermercados y comercios

Para las cadenas tradicionales, el crecimiento del e-commerce representa un doble desafío. No sólo deben enfrentar un mercado que todavía no recupera el volumen previo, sino también adaptarse a consumidores que cada vez priorizan la compra digital.

Con el consumo masivo todavía en terreno negativo, la evolución del comercio electrónico aparece como uno de los pocos indicadores con señales positivas y confirma que la recuperación, cuando llegue, probablemente tenga un fuerte componente digital.

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