Las declaraciones del presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo en los últimos días, respecto de las negociaciones que llevan adelante con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para lograr un desembolso que le permita a la Argentina salir del cepo sin sobresaltos, se dieron casi en simultáneo con la publicación por parte del organismo internacional del informe elaborado por el staff en el que, leído entre líneas, permite tener una serie de indicios sobre los planes del Gobierno y el organismo para la segunda etapa que se abre luego de que la semana pasada Milei consiguiera la aprobación de la Ley Bases y el Paquete Fiscal, además de la renovación del swap de monedas con China y el desembolso del Fondo Monetario tras aprobar la octava revisión, que afirmó que el programa está “firmemente encaminado”, y la difusión del dato de inflación de mayo, por debajo del 5%.
Ahora, las miradas están puestas en cómo será la evolución del dólar -si habrá o no devaluación-, cuándo y cómo se levantará el cepo cambiario, cómo seguirá la política respecto de las tasas de interés -si seguirá o no perdiendo contra la inflación- y cómo funcionará el esquema de competencia de monedas que impulsa el Gobierno de Javier Milei, y que el FMI -siempre escéptico de la dolarización- empieza a mirar con buenos ojos.
El último staff report del organismo, publicado el lunes, insistió en que la política cambiaria del Gobierno debe flexibilizarse para asegurar la acumulación de reservas en el Banco Central, fundamental para afrontar los compromisos de deuda que tiene la Argentina desde el año que viene. El desarme gradual de las restricciones de acceso a divisas y una tasa de interés positiva son fundamentales para el Fondo. El ministro Caputo y el titular del Banco Central de la República Argentina Santiago Bausili comparten el objetivo, pero avisaron en un comunicado conjunto reciente que la velocidad dependerá de que no se ponga en riesgo la estabilidad del dólar y la desaceleración de la inflación.
El futuro del cepo cambiario
El documento del FMI fue taxativo a la hora de plantear la eliminación del “dólar blend” para exportadores en junio, y el fin del impuesto PAIS a fin de año. El Fondo fue siempre reacio a la creación de nuevos tipos de cambio paralelos como este, que le permite a los exportadores liquidar un 20% de las divisas ingresadas en el Contado con Liquidación, mientras que el impuesto PAIS siempre fue repudiado por el presidente por ser un “mal impuesto”, lo que lo llevó a negarse a coparticiparlo, con el argumento de que si así lo hiciera le sería imposible removerlo en el futuro.
Recientemente, el ministro Caputo adelantó que si el oficialismo consigue la aprobación de la Ley Bases y el paquete fiscal en el Congreso, que Diputados comenzará a tratar en breve, el Gobierno reduciría del 17,5% al 7,5% en la alícuota del impuesto PAIS, en un avance hacia su eliminación.
Si bien en este punto se mostraron receptivos con el reclamo del Fondo, respecto del tipo de cambio diferencial para los exportadores hay diferencias: distintos funcionarios del Ministerio de Economía adelantaron que el “dólar blend” no será modificado, menos aún en momentos en el que todavía no ha sido liquidada toda la cosecha, y las cerealeras presionan para una mejora en el tipo de cambio -una devaluación- para acelerar las liquidaciones.
Tipo de cambio y tasas de interés
Para el Fondo, el tipo de cambio real se apreció 40% luego de la fuerte devaluación que aplicó Milei en los primeros días de su mandato aunque los técnicos consideran que se encuentra en un nivel de “equilibrio de mediano plazo”. En esa cuenta se incluye el 17,5% adicional del impuesto PAIS.
Por el lado de la tasa de interés, el organismo pidió apoyar la transición hacia un nuevo régimen monetario y evitar las presiones del mercado. Para eso recomendó que las tasa de política monetaria se vuelvan positivas en términos reales.
“Esto también ayudará a recuperar la demanda de dinero a medida que se levantan los controles de capitales. En la última licitación de deuda el Tesoro pagó una tasa mensual del 4.25% sobre las Lecaps y dijo que el proceso de tasas negativas había terminado. Sin embargo, para que esta tasa sea positiva la inflación debe ser menor, algo que se verificó en mayo, pero dudamos que se repita los próximos meses. Tampoco está claro contra cómo se medirá la tasa real. No es lo mismo usar la inflación pasada o la esperada”, indicó la consultora Econviews, del ex ministro de Finanzas, Miguel Kiguel.
Competencia de monedas
El esquema de competencia de monedas comenzó a aparecer de manera oficial en las conversaciones entre el Gobierno y el Fondo Monetario, e incluso ya existe algún grado de acuerdo sobre qué elementos sostendrán a ese sistema monetario al que apunta a migrar el equipo económico en los próximos meses.
Tasa de interés real positiva en pesos para favorecer la demanda en pesos, un Banco Central con restricción total de financiamiento al Tesoro –algo que podría quedar establecido por ley– pero con funciones de prestamista de última instancia a los bancos y de manejo de liquidez a través de títulos públicos y una flotación administrada –no libre– del dólar tras una unificación cambiaria.
Esos fueron algunos de los elementos que identificaron los técnicos y los funcionarios argentinos como columnas de la competencia de monedas. No hubo referencias, a lo largo del documento, a fechas concretas de implementación del nuevo esquema. Además, la dolarización con la que el presidente hizo campaña, resistida por el Fondo, parece haber quedado en el olvido.
La competencia de monedas fue explicada por el FMI en uno de los apartados de análisis de política monetaria y, más adelante en el documento oficial, también fue mencionado por el Gobierno, que también exhibe habitualmente en los staff report su propia visión de las medidas en marcha y las que vendrán en adelante. Desde Buenos Aires y Washington reconocieron que a la implementación de este programa aún le faltan definir distintas cuestiones.
“Si bien se están desarrollando los fundamentos clave, la eventual ‘competencia de monedas’ dentro del régimen podría dejarlo parecido al sistema de flotación administrada que prevalece hoy en Perú y Uruguay”, mencionaron los técnicos. Esos dos países tuvieron en décadas recientes, sistemas de economía bimonetaria que les permitió bajar la inflación de manera consistente. Ninguno de las dos naciones dolarizó por completo su economía, pero sí permitió la utilización de la moneda norteamericana para el ahorro y el intercambio.