Los mercados financieros mostraron una reacción mixta luego de los anuncios realizados por Javier Milei y Luis Caputo durante el fin de semana. Se observó un descenso significativo en bonos y acciones, tanto en pesos como en dólares, pero acompañado por una notable baja en todas las cotizaciones del dólar, fluctuando entre el 6% y el 8%.
El dólar blue cerró con una baja de 85 pesos, equivalente a un 5,7%, situándose en $1.415 para la venta, un mínimo desde el 4 de julio, tras el anuncio del Gobierno de "emisión cero". Las paridades bursátiles también cayeron un 8%, con un “contado con liquidación” a 1.312 pesos. Con un dólar mayorista a 923 pesos, la brecha cambiaria se redujo a 53,3%.
Por otro lado, todos los bonos soberanos regidos por la Ley de Nueva York bajaban en promedio un 2% a las 15:40 horas de Argentina. Las mayores caídas se producían en los títulos de mayor “duration”. En este sentido, el índice de riesgo país de JP Morgan, que mide el diferencial de la tasa de retorno de los bonos del Tesoro de los EEUU con sus pares emergentes, subió 46 puntos para la Argentina, alcanzando los 1.553 puntos básicos.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires sufrió una caída del 10%, situándose en 1.545.000 puntos. Sin embargo, medida en dólares, según la cotización del “contado con liqui” implícito en los ADR, la baja fue del 2,7%, debido al desplome de la paridad bursátil del dólar.
Mientras tanto, los ADR de empresas argentinas que cotizan en Wall Street pasaron a terreno negativo en el tramo final de negocios, con pérdidas encabezadas por las acciones de los bancos, que cayeron hasta un 6%.
El detalle de las medidas implementadas
El sábado, el presidente y el ministro de Economía anunciaron una modificación en la operación del Banco Central en el mercado cambiario, destinada a reducir a cero la emisión de pesos por compra de divisas. Esta medida fue acompañada por la decisión de utilizar pesos obtenidos por el Tesoro a través de colocaciones de deuda para comprar más de USD 1.500 millones en intereses de títulos de deuda que vencen en enero de 2025. Aunque con cautela y en un contexto internacional inicialmente positivo, el mercado comenzó sin pánico en las primeras operaciones del lunes.
La "profundización" de la emisión cero, comunicada por el Gobierno, consiste en un plan para que el Banco Central intervenga en el mercado de dólar contado con liquidación. Desde hoy, la autoridad monetaria retirará del mercado los pesos emitidos cada vez que compre divisas para fortalecer las reservas. Este proceso elimina uno de los "grifos" de emisión monetaria que aún estaban vigentes.
El esquema funciona de la siguiente manera: cada vez que el BCRA compre dólares en el mercado de cambios oficial, los revenderá en el mercado paralelo conocido como contado con liquidación. Es decir, comprará dólares a aproximadamente $900 por unidad y luego los revenderá a cerca de $1.500 en el contado con liqui. La venta se realizará hasta retirar los pesos emitidos por la compra inicial. Como el dólar financiero es mucho más caro que el oficial, esto resultará en una compra neta de divisas, necesitando vender menos dólares de los que compra para retirar los pesos emitidos. Dicho de otro modo, asumiendo precios estables, se quedaría con 40 centavos de cada dólar comprado, mientras que la emisión de pesos sería nula.
El objetivo de esta medida es reducir la brecha cambiaria después de que el dólar libre cerrara en un récord nominal histórico de $1.500 la semana pasada.
Primeros análisis de los economistas
Andrés Borenstein, economista y consultor, analizó en su newsletter personal las medidas implementadas hoy por el Gobierno y dio su opinión acerca de sus implicancias reales, más allá de las cuestiones técnicas: "En esencia, el Gobierno se asustó un poco con el nuevo ensanchamiento de la brecha cambiaria y el dólar blue en 1.500 mangos. Entonces, creó un esquema que te lo venden como el cierre de una canilla de emisión, pero que básicamente lo que hace es comprar dólares a 900 y venderlos en el contado con liquidación, a 1.400 y pico al cierre del viernes. Esto es lo que hacía Massita y el FMI le dijo que no iba más. Es una movida que reduce la acumulación de reservas, porque se gasta parte de lo que entra en bajar el dólar de mercado. Dado que el Banco Central tiene poco y nada de reservas, este es un tema que puede repercutir en los precios de los bono".
Y continuó: "Como no se espera que el Banco Central compre muchos dólares por la estacionalidad y porque el dólar está barato, en la práctica el impacto de esto puede ser mucho ruido y pocas nueces. Si el ruido hace bajar la brecha, el Gobierno ganó. Al final somos resultadistas. Hay muchas inconsistencias, pero si con esto bajan la brecha, punto para los Toto Boys". Cerrando su idea, Borenstein escribió: "Está claro que monetariamente es raro lo que hacen, pero la apuesta es que con una brecha más baja (esa es la prioridad ahora), se pueda salir del cepo con un dólar, digamos, de 1.250 en vez de 1.500. Por ende, los costos de salir en términos de inflación y apoyo popular serían más pagables. Nuestra visión es que sacar el cepo tiene más beneficios que costos. Pero entendemos los riesgos y los miedos de los ejecutores".
Por su parte, Luciano Cohan, ex subsecretario de Programación Macroeconómica, compartió su análisis de las medidas en su cuenta de X: "Las decisiones de política monetaria que están anunciando son arriesgadas pero razonables. Hasta ahora el Gobierno había conseguido buenos resultados en la baja de inflación con su programa monetario, pero con una brecha cambiaria por encima del 50% y algunas señales tempranas de alerta con la inflación, comienzan a encenderse las luces amarillas. Entonces busca retomar la iniciativa y redobla la apuesta: emisión cero. Un programa monetario extremadamente contractivo. No solo apuntan a revertir las reducciones del segundo trimestre, sino que además se comprometen a mantenerlo, tirando la llave (o al menos dicen que la tiraron)".
El ex funcionario aventuró incluso un pronóstico positivo, pese a las dudas y los riesgos: "La macroeconomía de los próximos meses entrará en un 'juego de la gallina'. Si el mercado cree que están dispuestos a hacer lo que dicen, el dólar debería estabilizarse y bajar. Si creen que no lo harán o que no podrán sostenerlo, la estabilización se frenará y con ello las chances de recuperación. Si lo logran, habrán ganado una segunda estrella y allanado el camino hacia la eliminación del cepo más adelante en el año, sin lo cual creo que no hay posibilidades genuinas de reactivación. Si no lo logran, entraremos en terreno desconocido. Es difícil, pero me animo a ser optimista. Están medio locos y les gusta ganar apuestas que nadie cree que pueden ganar".