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¿Nadie quiere pesos? La remonetización que tanto pronosticó el Gobierno, léase el proceso de aumentar la cantidad de dinero, no arranca. La demanda de pesos no repunta. "Contrariamente a lo esperado por el Banco Central, la demanda por pesos transaccionales muestra una merma del 6% en lo que va del año. Además, el crédito en pesos al sector privado muestra un crecimiento en el margen, pero no logra meses consecutivos de variaciones positivas (con alta morosidad). Por eso, el Banco Central sigue contrayendo la base monetaria", dice el último informe de Empiria, la consultora del exministro de Economía de Mauricio Macri, Hernán Lacunza.

Luis Caputo adelantó que la recomposición de la demanda de pesos va a empezar de la mano de una inflación más baja y un incremento en la confianza. El ministro apuntó a que la caída en la inflación y en las tasas de interés responde a un equilibrio entre la oferta y la demanda de dinero. Caputo afirmó que la demanda depende de la credibilidad y que eso está pegando la vuelta luego de un primer trimestre malo en lo económico. El Gobierno necesita que la gente demande pesos para que la economía se mueva más.

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El pronóstico del Banco Central que no se cumplió

Sea como fuere, Banco Central esperaba que el M2 privado transaccional (contempla efectivo y depósitos a la vista sumados a los cheques), aumentara 0,1 puntos del PBI durante el primer trimestre (0,6 puntos del PBI en todo el 2026). Pero cayó 0,3 puntos. Los agregados monetarios se encuentran, en promedio, 50% por debajo de la media del siglo.

"Existen otras señales que el Banco Central podría interpretar como una demanda de pesos deprimida, que lo lleva a restringir la oferta ante el riesgo de que el excedente de pesos se traslade a precios o al dólar", dice Empiria.

Por ejemplo, el crédito en pesos al sector privado no logra acumular meses consecutivos de crecimiento: cayó en dos de los primeros cuatro meses del año y acumula un incremento de 0,7% real en el año (manteniéndose estable en términos del producto). En parte por el enfriamiento de la actividad y porque los bancos han restringido los préstamos otorgados para sanear los niveles de morosidad (ratio de irregularidad superó el 10% a inicios de 2026).

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Los movimientos se dieron ante las promesas de un atractivo carry trade. Hay expectativas sobre cómo se comportarán en la segunda parte del año.

Tesoro y BCRA se llevaron los pesos

Además, apunta la consultora, los bancos siguen sobreeintegrando efectivo mínimo: en abril, debían integrar el 25% de los depósitos totales y sobrecumplieron por más de 5 puntos. Por último, el stock de pases del BCRA (proxy del excedente de pesos en el sistema) promedió $2,5 billones durante abril versus $1,2 billones promedio durante el primer trimestre.

"Todo lo anterior llevó a que el Banco Central, en conjunto con el Tesoro, contrajera la base monetaria en $0,8 billones desde inicios de 2026", recuerdan. Si bien el BCRA emitió $10 billones para adquirir divisas, esa expansión fue más que compensada por dos factores: por un lado, el Tesoro rolleó los vencimientos de deuda en pesos por encima del 100%, absorbiendo $9,5 billones del mercado; por otro, el propio BCRA contribuyó a la contracción mediante la venta de bonos en pesos, y por su posición vendida en futuros de tipo de cambio ante la caída del tipo de cambio nominal, absorbiendo $1,3 billones de circulación.

La menor demanda de dinero permitió que la tasa en pesos comprimiera 10 puntos entre enero y abril: la Tasa Mayorista de Argentina (TAMAR) pasó de 33% anual (2,6% mensual) a 23% anual (1,9% mensual). Evolución similar mostraron los instrumentos de tasa fija del Tesoro.

Así, la aceleración de la tasa de inflación (3,1% mensual; 43% anualizada) llevó a que la tasa real se ubicara en terreno negativo (-7% anualizada estimada para abril).

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Los próximos 3 meses

"Insostenible para el mediano/largo plazo, pero estable mientras la tasa de depreciación esperada se mantenga por debajo del rendimiento en pesos. Los rendimientos de los instrumentos en pesos en tasa fija, atados al dólar oficial e inflación, marcan que la expectativa del mercado es que la tasa le gane al dólar, pero no a la inflación", afirma Empiria.

Desde el Centro de Economía Política (CEPA), afirmaron que la demanda de dinero en Argentina cuenta con factores estacionales marcados. Esto implica que, incluso a pesar de que factores determinantes como la actividad económica en los sectores con mayores conexiones transaccionales -industria, comercio- no vayan a contribuir a una remonetización, la demanda de dinero puede recuperarse por factores estacionales como el pago de impuestos importantes a las empresas -Ganancias, IIBB- durante mayo y junio, y el efecto del aguinaldo sobre el consumo y las transacciones.

"En este sentido, el primer trimestre del año suele aportar una estacionalidad negativa, marcando mínimos en abril para luego comenzar a repuntar a partir de mayo. El gobierno puede verse beneficiado durante los próximos 3 meses por los factores estacionales positivos en la demanda de dinero, pero va a enfrentar una suerte de trilema entre acelerar el ritmo de compra de reservas, desacelerar el ritmo de endeudamiento del Tesoro y mantener las tasas con una tendencia descendente", sostienen.

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