Martín Migoya defendió la recompra de acciones de Globant y aseguró que el mercado subestima el impacto real de la inteligencia artificial
El CEO del segundo unicornio argentino habló en Nueva York: récord de ingresos en 2025, caída del 80% en bolsa y una apuesta de U$S 150 millones.
Martín Migoya, CEO y cofundador de Globant, participó en el evento Forbes NYSessions en el Forbes Studio de la Quinta Avenida de Nueva York y defendió la decisión de la empresa de recomprar acciones propias por un valor de U$S 150 millones, en medio de una caída de casi el 80% en el precio de sus títulos durante los últimos doce meses. El directivo —que lidera el segundo unicornio de origen argentino, con presencia en 33 países y 30.000 empleados— sostuvo que esa caída bursátil no refleja la situación real de la compañía y calificó el momento actual como "una oportunidad de inversión única".
El contraste entre los números de mercado y los resultados operativos es, según Migoya, el centro del problema. En enero de 2025, la acción de Globant cotizaba a 215 dólares; hoy ronda los 45. Sin embargo, la empresa cerró 2025 con el mayor nivel de ingresos de sus 23 años de historia, junto con lo que su CEO describió como "una ganancia fenomenal" y "una generación de caja muy fuerte". "Globant tuvo un año complicado en términos de valor de la acción, pero no complicado en términos de compañía", afirmó.
La baja en el valor bursátil de Globant no es un caso aislado: afectó a toda la industria del software a escala global. Según Migoya, el origen de ese castigo está en un error de diagnóstico por parte de los mercados. La hipótesis dominante entre los inversores es que la inteligencia artificial generativa funcionará como un "comoditizador" del desarrollo de software —es decir, que reducirá la necesidad de ingenieros y, por tanto, el valor de las empresas del sector—. Para el CEO, esa lectura es incorrecta.
"La desconexión que hay entre la industria y lo que yo creo que va a pasar es que todo el mundo considera que la cantidad de software que va a existir es la misma y que se va a hacer más rápido. Por lo tanto vas a necesitar menos recursos o menos capacidad de poder hacer eso", explicó. Pero su razonamiento lleva a la conclusión opuesta: cuando crear software se vuelve más fácil y accesible, la demanda no se contrae, sino que se multiplica. "Lo que yo quiero explicarles es cuáles son esas cosas que llevan de 10 a 1000 la demanda, por lo que nosotros hacemos lo mismo con menos gente, ahora con mucho más, 100 veces más", afirmó.
En ese marco, la recompra de acciones no fue presentada como una medida de emergencia sino como una "declaración de principios": si el mercado no advierte el potencial de la empresa, Globant misma actúa como su inversor más convencido. "Ante la caída, nuestra respuesta fue comprar acciones", dijo Migoya. El programa, lanzado en agosto de 2025, continúa activo: según el CEO, todavía resta ejecutar un bloque adicional de compras.
Recompra de acciones y apuesta al largo plazo
La decisión de destinar US$150 millones a la recompra de acciones propias generó lecturas encontradas entre analistas del sector. Para muchos observadores, ese tipo de movimiento suele interpretarse como una señal defensiva —una forma de sostener artificialmente el precio de la acción cuando no hay otros usos más rentables para el capital disponible—. Migoya rechazó esa lectura y la reencuadró como una apuesta estratégica basada en la convicción de que el precio actual subestima el valor real de la compañía.
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La solidez operativa que menciona respalda, al menos en parte, ese argumento. Además del récord de ingresos, Globant completó en 2025 un proceso de optimización interna que el CEO describió como un "acomodamiento" tras 23 años de expansión continua. "Acomodamos un poco las cosas en cómo operamos la compañía y la dejamos mucho más eficiente", señaló, y agregó que ese ajuste tiende a perderse "dentro de todo el ruido" que genera la volatilidad bursátil.
La compañía, que gestiona la tecnología de organizaciones como la FIFA y Disney, prevé presentar en abril próximo en Wall Street los resultados de lo que Migoya denominó una "refundación tecnológica". "Estoy super optimista, es momento de aprovechar esta oportunidad", sintetizó. Para el CEO, el valor de Globant no depende solo de su capacidad para generar ingresos, sino de su habilidad para integrar la inteligencia artificial en procesos de negocio reales, una competencia que considera el diferencial clave frente a competidores que aún no lograron ese salto.
Argentina, de explicar el default a liderar la innovación
Además de la situación de Globant, Migoya reflexionó sobre el nuevo posicionamiento de Argentina en el ecosistema tecnológico y financiero global, a propósito de la Argentina Week, un evento que reunió en Nueva York a referentes del sector.
El contraste que trazó con el pasado fue preciso y personal. En 2014, cuando Globant realizó su proceso de salida a bolsa (IPO, por sus siglas en inglés) en Wall Street, Migoya y sus socios debían dedicar buena parte de cada reunión con inversores a explicar el contexto económico local: el fallo del juez Thomas Griesa, la amenaza de default y la brecha cambiaria. "Nos gastamos gran parte del tiempo hablando de eso", recordó. Hoy, dijo, la situación es radicalmente distinta. "Solamente habiendo vivido esa parte de entender lo que era explicar la Argentina en ese momento a las cosas que están pasando hoy, es un abismo de diferencia."
Para Migoya, lo más significativo de la Argentina Week no fue el evento en sí, sino lo que ese tipo de convocatoria revela sobre el cambio de percepción internacional hacia el país: "Lo que está pasando en Argentina está volviendo a posicionar a la Argentina en un lugar privilegiado en términos conceptuales y en términos de ejecución y en términos de futuro de país, y en términos de interés." Su aspiración, en ese sentido, es que los emprendedores argentinos dejen de tener que explicar de dónde vienen para concentrarse en describir qué están construyendo.
El propio recorrido de Globant ilustra ese cambio. Cuando sus fundadores golpearon las puertas de las principales oficinas de Nueva York por primera vez, debían compensar la desconfianza que generaba su origen geográfico con una calidad de entrega superior. Hoy, con operaciones en 33 países y contratos con algunas de las organizaciones más reconocidas del mundo, la empresa demostró que ese obstáculo —humano antes que financiero o técnico— puede superarse. La "persistencia ciega", como la llama Migoya, fue y sigue siendo la brújula del liderazgo que él practica y recomienda.