11 de junio 2026 - 21:13hs

SpaceX fijó este jueves el precio de su oferta pública inicial (IPO, por su sigla en inglés) en 135 dólares por acción, con una valuación de 1,77 billones de dólares y una recaudación total de 75.000 millones. La empresa de Elon Musk debuta mañana viernes en el Nasdaq bajo el símbolo SPCX y se convierte desde el primer minuto en la séptima compañía más valiosa de Estados Unidos. El monto supera más del doble el récord anterior, que pertenecía a la petrolera Saudi Aramco desde su salida a bolsa en 2019, cuando recaudó 29.400 millones de dólares.

La operación cierra una trayectoria de casi 25 años como empresa privada. Fundada en 2002, SpaceX pasó por dos décadas de financiamiento cerrado, valoraciones internas y las llamadas ofertas de compra —ventas semestrales de acciones entre empleados e inversores— como único termómetro público de su precio. La última de esas operaciones, en diciembre de 2025, valuó la compañía en 800.000 millones de dólares. Seis meses después, el mercado le pone casi el doble.

Un debut que no siguió el manual

Desde el proceso mismo de salida a bolsa, SpaceX marcó diferencias con cualquier antecedente reciente. La empresa presentó su prospecto ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) el 20 de mayo con los campos de precio en blanco, algo inusual en operaciones de esta escala. En lugar de aplicar el proceso tradicional de bookbuild —en el que se publica un rango estimado y los bancos sondean la demanda institucional para ajustarlo durante semanas—, Musk y su equipo fijaron un número desde el principio y no lo movieron.

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"El retail va a ser una parte crítica de esto y más grande que en cualquier IPO de la historia", dijo Bret Johnsen, director financiero de SpaceX, en una reunión con los 21 bancos que integran el sindicato colocador. El consorcio está liderado por Goldman Sachs, seguido por Morgan Stanley, Bank of America, Citigroup y JPMorgan Chase. Johnsen explicó la decisión de privilegiar a los inversores individuales con una frase que condensó el espíritu de toda la operación: son personas que han sido "increíblemente solidarias" con la empresa y con Musk, y la compañía quiere "reconocerlas".

Los números confirman esa apuesta. Según informó Bloomberg, los inversores minoristas acumularon más de 100.000 millones de dólares en órdenes, muy por encima del 20% de las acciones reservadas para ese segmento. SpaceX también organizó un evento especial para 1.500 inversores individuales seleccionados, en paralelo al roadshow institucional que arrancó el miércoles pasado.

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Una empresa que vale billones y pierde miles de millones

La fotografía financiera de SpaceX al momento de su debut tiene una tensión que los prospectos no pueden disimular. La empresa registró una pérdida neta de 4.900 millones de dólares en 2025 y de otros 4.280 millones solo en el primer trimestre de 2026, con un déficit acumulado que supera los 41.300 millones. Los ingresos totales del año pasado fueron de 18.670 millones de dólares, impulsados sobre todo por Starlink, el segmento de internet satelital que generó 11.400 millones y es el único que muestra ganancias operativas consistentes. Al 1 de junio de 2026, Starlink contaba con 10.413 satélites en órbita y más de diez millones de suscriptores.

La causa principal del rojo es la incorporación de xAI, la empresa de inteligencia artificial de Musk, absorbida por SpaceX en febrero pasado en lo que fue la mayor fusión corporativa de la historia por valuación: la entidad combinada se estimó en 1,25 billones de dólares. Desde entonces, las pérdidas del segmento de IA pasaron a ser pérdidas de SpaceX. Solo xAI registró un déficit operativo de 6.350 millones en 2025 y quemó otros 2.500 millones en el primer trimestre de este año, a un ritmo anualizado que supera los 30.000 millones.

Morningstar, la primera gran institución financiera en emitir cobertura formal sobre SPCX, llegó a una valuación de 780.000 millones de dólares —un 55% por debajo del precio de oferta— y advirtió que xAI representa "una amenaza material de destrucción de valor" para la compañía, cuyo foso competitivo en inteligencia artificial considera todavía indeterminado. El analista de Morningstar aplicó tres escenarios de probabilidad para el segmento de IA: en el más optimista, con apenas un 7% de chances, la infraestructura orbital podría crear 1,3 billones en valor; en el de mayor probabilidad —43%—, el proyecto se archiva y destruye más de 81.000 millones. Jim Cramer, conductor del programa Mad Money en CNBC, dijo que no puede "avalar del todo" la operación al precio actual.

El dinero que ya tiene destino antes de que abra el mercado

Uno de los datos más llamativos del prospecto de SpaceX pasa inadvertido en la mayoría de las coberturas entusiastas: cerca del 78% de los 75.000 millones recaudados ya tiene destino asignado antes de que suene la campana del Nasdaq. Una porción está comprometida con Valor Equity Partners, fondo de inversión que fue uno de los primeros accionistas de la compañía. Otra va a los acreedores de xAI y de X Corp. —la ex Twitter, también propiedad de Musk—. Un tercer bloque está destinado a cerrar la adquisición del espectro radioeléctrico de EchoStar, la empresa de telecomunicaciones que vendió sus licencias a SpaceX a cambio de acciones. El resultado es que el capital libre real para financiar la expansión operativa no superaría los 13.000 millones de dólares, menos de lo que el segmento de inteligencia artificial consumió en los últimos cinco trimestres.

El S-1 también revela que SpaceX tiene comprometidos cerca de 20.000 millones de dólares en contratos de alquiler de chips de procesamiento gráfico con entidades vinculadas a Valor Equity Partners, lo que algunos analistas señalan como un conflicto de intereses que la SEC revisó de cerca. El contrapeso más concreto en ese frente llegó de una fuente inesperada: Anthropic —la empresa de inteligencia artificial detrás del asistente Claude y competidora directa de xAI— acordó pagar 1.250 millones de dólares mensuales por usar la capacidad ociosa de los centros de datos Colossus de xAI en Memphis, Tennessee, hasta mayo de 2029.

Musk retendrá más del 82% del control de votos tras la oferta, lo que garantiza que ninguna junta de accionistas pueda torcer el rumbo estratégico de la compañía. Es, también, la respuesta implícita a quienes preguntan qué cambia cuando SpaceX deje de ser privada: en términos de poder de decisión, poco o nada.

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