Así como Cristina reivindica cada cinco minutos su vaticinio de que las PASO iba a ser una elección de tres tercios, ahora Mauricio Macri levanta apuestas asegurando no solo que Patricia Bullrich va a pasar a la segunda vuelta, sino que será la próxima presidenta.
El expresidente luce más suelto y menos apremiado desde que renunció a la posibilidad de volver al poder.
Como ya anunció que no integrará ningún equipo de gobierno, ni el de Bullrich ni el de Javier Milei, los periodistas no le hacen tantas preguntas incómodas. Y al mismo tiempo valoran su capacidad de análisis, porque ahora conoce de verdad cómo funciona el sistema de poder.
Ayer, en TN, Macri primero vinculó, el caso Chocolate Rigau con el daño que le viene haciendo a la educación Roberto Baradel y los mapuches truchos.
"Todo el mundo sabe lo que pasa en el Congreso de la Provincia de Buenos Aires hace mucho tiempo. Hay que terminar con estos sistemas. Primero es Chocolate, después es Baradel, después el mapuche trucho. Da dolor de panza estas cosas”
Aunque, en apariencia, son hechos que no se podrían comparar, hay algo que los emparenta y los une: representan personas o situaciones que se sirven de la política para quitarle dinero a o bienes al Estado y acumular más poder.
Generan una profunda indignación en la mayor parte de la sociedad.
Así como Macri se jacta de haber pronosticado con mucha anticipación que Milei iba a ingresar al balotaje y que posiblemente consiguiera, en las PASO, el primer lugar, ahora dice, a quien quiera escucharlo:
• Que la ola violeta dejará de subir, y que sería prácticamente imposible que, el próximo domingo 22 de octubre, Milei gane en primera vuelta.
• Que Patricia se va a recuperar, por varias razones. Una: se trata de un comportamiento histórico de la fuerza entre las PASO y la elección general. Dos: la gente de mayor edad irá a votar en forma masiva, y lo hará por Juntos por el Cambio. Y tres: está empezando a haber muchas dudas sobre la capacidad de gobernar de Milei.