De la escuela, solo completó los dos primeros años de la educación inicial y reveló que "nunca saqué suficiente, jamás. Siempre insuficiente en el colegio, pero en la vida creo que tengo más suficiente, así que estoy parejo".
Durante esa época difícil, Marrone encontró su primera pasión en las murgas: "Andábamos con los chicos del barrio, todos rotosos, cantando, bailando y haciendo chistes. Yo era el ‘empresario’: iba a comprar las bolsas, confeccionaba el vestuario y hasta escribía los libretos. Revolucionábamos el barrio, principalmente cuando había que repartir la plata: yo quería más porcentaje por mi trabajo extra, y como era boxeador siempre lo conseguía".
A una edad temprana, trabajó como ayudante de carnicero, regresando a casa feliz con sus 10 pesos de salario diario y un kilo y medio de carne para ayudar con las comidas familiares. "Mi mamá alquilaba piezas, y en un momento estuvo tres meses en cama y yo hacía la comida para los pensionistas. Picar la cebolla, picar, ajo y perejil, y yo iba y le mostraba a mamá para ver si estaba bien para hacer el estofado, mondongo, puchero. Y así aprendí y de ahí me gustó la cocina", recordaría más tarde en El pueblo quiere saber, conducido por Lucho Avilés y Oscar Otranto.
A los 14 años, dejó su hogar y se encontró casualmente en un café de la calle Leandro N. Alem con una mujer que anteriormente había alquilado una habitación en su casa. Eventualmente, se fue a vivir con ella. "Sí, a los 14 me hizo hombre. Una gran mujer que perdí cuando hice el Servicio Militar Obligatorio", destacó Marrone en ese momento.
La noche y las actuaciones por monedas se convirtieron en su forma de vida y sustento, después de haber trabajado como maquinista de cigarrillos en una fábrica de tabacos y haber sido ayudante de un destacado ventrílocuo local, F. Belvedere. En una larga conversación con Pinky en el programa La década del ‘60, explicó: "Era un gran ventrílocuo. y un gran hombre, ventrílocuo de cuando no había micrófonos y se hacía varieté en los cines -entre cada película-. Entonces, para escucharlo, todos los pibes venían adelante y yo le llevaba la valija y le preparaba los muñecos al ventrílocuo. Me gustaba el teatro. Me escapaba a los circos cuando venían, repartía volantes y me metía adentro".
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Su debut profesional ocurrió a los 16 años en la orquesta cómica inicialmente llamada "La voz de la quema", y luego renombrada como "Los caballeros de la quema", de la que tomó su nombre artístico Iván Noble. Esta orquesta estaba dirigida por el célebre Hermes Rómulo Peressini, y allí comenzó a ganar 30 pesos por mes.
Después llegó el momento del Servicio Militar Obligatorio, del que constantemente se escapaba por las noches para actuar en los cabarets del barrio. Gracias a su relación con Pedro Quartucci, conoció a su futura pareja, Rosa. A pesar de las reticencias iniciales debido a los 15 años de diferencia entre ambos, después de separarse, Marrone insistió y finalmente comenzaron a salir, culminando en su matrimonio poco tiempo después.
Rosa, una talentosa bailarina, y Marrone formaron el dúo "La gorda y el flaco", trabajando en actuaciones conocidas como "la rascada" en diversos cabarets y cines, donde pasaban la gorra para llevar algo de dinero a casa. Fueron tiempos difíciles que exigieron un esfuerzo extraordinario para llegar a fin de mes, a veces incluso superando obstáculos inesperados.
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"Cada vez que lo recuerdo lloro como un niño, preferí morirme de hambre antes de ir a robar. Pasé las de Caín. En Río Gallegos me agarró la nieve y estuve todo un invierno. Ay, Dios santo, es muy triste la que pasé. Dormía en una galería. No tenía para comer. Estaba con mi gorda, mi primera mujer. No puedo contarlo porque no puede ser que haya pasado lo que pasé. Dormía bajo un frío a -18° en una galería. Me levantaba con la escarcha alrededor de la boca del aliento", rememoró de aquel momento crucial.
Llegó allí mientras recorría los cabarets en una etapa difícil de su vida, tras la recomendación de un conocido que le sugirió aprovechar la temporada final de la esquila en Gallegos, cuando la gente tenía dinero. "Me habían dicho que hasta el 25 de mayo no iba a caer nieve, así que fui tranquilo el 1 de mayo. Cuando llegué, me dicen que estaba nevando, se me cayó el plato con las pocas monedas que tenía", compartió.
Fueron seis meses varado, con clientes habituales de los cabarets que, cansados de verlo, no dejaban ni una moneda. Sin comida ni refugio, resistió en una galería durante esos seis meses, haciendo lo que fuera para sobrevivir. "Creo que algo tenemos que purgar en la vida, porque yo creo, como soy católico, que Dios nos pone a prueba. A mí, Dios me probó. Creo que respondí. Esa es la verdad", reflexionó sobre aquel período.
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"Desde 1937 hasta 1947, trabajé incansablemente: en todos los lugares donde actuábamos, pasábamos el platito. A veces, alternaba con trabajos poco artísticos, como barrendero, destapando pozos por 7 pesos al día, o reparando calles", recordó en una entrevista de 1967 para la revista Siete Días. Sin embargo, llegaría el momento de renacer, cuando ya estaba a punto de rendirse y pensaba en un futuro más estable, ahora que era padre.
"Estaba cansado de pasar hambre, de viajar en segunda. Teníamos ya una hija y vivíamos en La Plata. Pensaba poner una verdulería. El 19 de marzo de 1947 perdí un ómnibus, y entré en ‘La Paz -la histórica cafetería- para hacer tiempo. Me encontré allí con un chanta, viejo amigo, que me propuso debutar en el ‘Quisme’ -ahora ‘Palacio de la papa frita’-. Dudé un poco pero al final agarré viaje. Desde entonces no salí más de Callao; salté el alambrado. Pensaba: Si Dios me mandó esta posición es porque me la merezco".
Comenzó así la época gloriosa del teatro, tras haber dejado atrás la radio. En un momento dado, compartió el escenario con Juanita Martínez, una actriz de cine, teatro y vedette de quien quedó fascinado desde el primer momento. Como luego recordaría Marrone: "Lo mío con Juanita es tan especial que cuando cumplimos 3 años de casados, festejamos las Bodas De Plata por los 25 años de estar juntos".
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Él amaba profundamente a Juanita, pero también amaba a su "Gorda" y nunca la abandonaría, especialmente cuando comenzó a tener problemas de salud. "De todo tuvo. La operaron de la vesícula y le dejaron un alambre adentro. Después la tuvieron que volver a operar. Le sacaron un riñón, tenía el colesterol alto, coronarias tapadas, diabetes y cáncer en la cabeza del páncreas. Pobre mi gorda, fue muy buena mujer", recordaba con emoción en la voz.
Durante muchos años, salía de casa a las 4 de la tarde para enfrentar las funciones teatrales y para ver a Juanita durante el tiempo que pudieran estar juntos. Después de las funciones y la cena, regresaba fielmente a casa a las 4 de la mañana. Así pasaba 12 horas con cada una de ellas.
En sus últimos días, Rosa, confinada a la cama, recibía llamadas diarias que le decían: "¿querés saber dónde está tu marido? Andá que a esta hora está en lo de Juanita, anotá el teléfono y llamala". Con el final de Rosa acercándose, comenzó a hablar por teléfono con la vedette, repitiendo constantemente: "Cuidalo".
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“Cuando murió la gorda quedé mudo seis días”, describió sus sentimientos. "No hablaba con nadie, venía mi hija y me llevaba a lo de Juanita y me ponían partidos de fútbol, me gustaba mirarlos por TV, pero solo se me caían las lágrimas. Después de seis días sin hablar, un día estoy sentado en la mesa, en el departamento que tenía Juanita y me dice ‘¿Qué pensás hacer? Hablame de una vez". Fue entonces cuando Marrone rompió su silencio y le dijo exactamente lo que planeaba: "Me voy a casar con vos".
El año 1960 marcó su incursión en la televisión con "Los trabajos de Marrone", seguido por "El circo de Marrone" en 1967, donde sus muletillas y frases se convirtieron en parte de la memoria colectiva del país, incluyendo el famoso "Cheeeeeee...". Pero no se detuvo ahí, entendiendo que podía contribuir al cambio en la industria para que los artistas obtuvieran no solo reconocimiento, sino también sustento para sus familias.
"Siete Días" tituló su edición del 11 de mayo de 1970 como "El llamado de las urnas", cuando Marrone asumió un nuevo rol en su carrera al ser elegido abrumadoramente como el nuevo secretario general de la Unión Argentina de Artistas de Variedades, con 742 votos a favor contra 174.
Su victoria fue celebrada entre los artistas de varieté que se reunieron para felicitarlo, coreando su nombre y depositando sus esperanzas en él como nuevo líder. Cantantes, malabaristas, bailarines de flamenco y otros profesionales del entretenimiento enfrentaban diversas dificultades, como el trato injusto en locales nocturnos, requisitos innecesarios de libretas sanitarias en algunas provincias y la falta de seguridad en sus lugares de trabajo.
“En los últimos años cerraron 40 locales de varieté. Hay que revivir todo ese mundo. ¿Acaso la gente de Buenos Aires tiene dónde ir los fines de semana? Los boliches darían de comer a 300 mil familias argentinas. Calcule: dos patrones por local, rufianes o no, pero ya ahí hay 10 mil personas; después están las mujeres, que ejerzan o no, no me interesa discutirlo; y también están los mozos, los gastos de luz, de comida, de bebida. . . ¡300 mil familias pueden vivir de eso!”, expresó con entusiasmo.
José Marrone falleció el 27 de junio de 1990 debido a un ataque al corazón. Su relación con Juanita continuó hasta su muerte. Ella, por su parte, se quitó la vida en 2001 después de una larga batalla contra el cáncer de pulmón, sosteniendo en una mano un revólver y en la otra la foto del hombre al que amaba.