La vigencia de Mafalda es indiscutible. Hace más de 60 años que Quino la creó pensando en una niña de clase media argentina nacida en el seno de una familia progresista que dijera todo lo que pensaba a los adultos y a sus pares. Y desde entonces sus sabias reflexiones recorrieron el mundo y se leyeron en otros idiomas. Mafalda luego se vistió con colores y desde el 1 de octubre tendrá su muestra en el Centro Cultural Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires.
Después de tres años de desarrollo, Mafalda Inmersiva entra en la recta final. Esta experiencia mundial es una producción concebida en Argentina que más tarde iniciará una gira por Europa y Latinoamérica. La muestra ocupa 1.300 metros cuadrados distribuidos en 13 salas temáticas, donde las historietas cobran una nueva dimensión combinando arte, tecnología y narrativa. Habrá animaciones desarrolladas a partir de los dibujos originales de Quino, video mapping de alta resolución, sonido envolvente, esculturas de los personajes (esa gran familia) y tantas atracciones más que nos transportarán a ese universo mágico.
En el proceso creativo de la muestra, hubo dos momentos claves en los que hubo que tomar decisiones importantes. ¿Cómo sería la voz de Mafalda? ¿Y de qué color debería verse su mundo? Damián Kirzner, director y productor general del proyecto, optó por conservar una de las características más reconocibles de la historieta: los personajes se expresan a través de sus palabras escritas, es decir, en las clásicas burbujas, para que cada visitante imagine la voz de la niña. "Durante décadas recorrimos el mundo de Mafalda desde las páginas de una historieta o sus libros, hasta nos imaginamos sus movimientos. Hoy la tecnología y la creatividad nos permiten darle vida a ese universo, manteniendo la esencia de Quino", explica Kirzner.
La segunda duda surgida remite al universo de colores que se imaginaron para ella, su familia y amigos. Entonces sucedió: Kirzner estaba mirando libros usados en una feria de Burdeos, Francia, cuando se cruzó con una colección de Editions Glénat, una editorial que le puso colores que habían sido autorizados por Quino. Allí la incógnita se resolvió.
Mafalda Inmersiva se puede visitar desde el 1 de octubre. Las entradas ya están a la venta a través de Ticketek.