Los thrillers políticos siempre tienen un atractivo especial, único. Porque el poder seduce. Eso lo entienden muy bien los guionistas, directores y programadores. Desde The West Wing y House of Cards, estas ficciones se fueron multiplicando en las pantallas.
El próximo domingo 6 de octubre por TNT y el lunes 7 por Flow, se estrena La mente del poder, dirigida por Mariano Hueter (El sabor del silencio, El grito de las mariposas) y protagonizada por Mike Amigorena y Diego Velázquez. La historia nos habla de Marcos Dorrego (Velázquez), un psicólogo que atraviesa una crisis personal luego de enviudar y es sumamente autodestructivo. Quiere dejar de atender a su paciente más controvertido para mejorar la relación con su hija Sofía. Pero este paciente es Víctor Noriega (Amigorena), recién electo presidente de la Nación. La cuestión se va complicando cuando interviene una misteriosa mujer, la francesa Laurent Gautier (Elena Roger), quien lo extorsiona con sus secretos más oscuros para que no deje de atenderlo.
“Qué tema el poder, ¿no? El momento en que más poderoso me sentí fue cuando supe que iba a ser papá. Y también cuando quedé elegido en un casting que quería. Después uno va conviviendo con el, a veces lo tenes, a veces lo tiene otro”, se anima Mike cuando el tema salta como iniciador del diálogo con El Observador. “El actor también se siente poderoso arriba del escenario o cuando tenes trabajo y te va bien”, sigue Elena Roger, acostumbrada a liderar elencos en musicales a fuerza de talento y disciplina, “hay que saber manejar el ego”.
En la ficción, estos poderes se alternan entre el trío protagónico. Quien parece ser el más fuerte (el presidente) se siente inseguro y vulnerable en cada sesión de terapia. Pero el psicoanalista no puede con su vida. Y cae presa de una manipuladora. “La realidad es súper exagerada”, comenta risueño Diego Velázquez y no hace falta agregar mucho más cuando lo dice. Luego pregunta a sus compañeros “¿no se si los presidentes tienen psicólogos? Nunca escuchamos”, se responde.
Hueter y el equipo de guionistas se inspiraron en Emmanuel Macron, presidente de Francia, por ejemplo. “No escribimos pensando en ningún mandatario argentino. Incluso el personaje de Eleonora Wexler, primera dama, no es nadie de acá. Algunos creyeron que era Cristina pero nada que ver”, revela el director. Rita Cortese cumple el rol de opositora y tanto su discurso (en la serie) como su caracterización remiten enseguida a Lilita Carrió. “Podría perfectamente protagonizar la biopic de ella”, se atreve Hueter.
La serie tiene 8 episodios de 45 minutos y ya se habla de reelección, es decir, de una segunda temporada. Mientras tanto, las intrigas comenzarán a desatarse la próxima semana y no sería extraño imaginar que el paciente necesite instalarse en un neuropsiquiátrico.