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Pasaron 39 años desde que la broma telefónica de dos adolescentes se hizo libro. Y con él, llegó la venganza. Inesperada. Retorcida. Y luego se hizo película, que se acaba de estrenar en los cines de todo el país. “Canelones” es el nombre del largometraje que está basado en una historia que mezcla realidad y ficción, escrita por Hernán Casciari y producida por Orsai Audiovisual y 5.495 socios productores.

Es decir, personas que, tal vez, sin experiencia en el mercado audiovisual aportaron su granito de arena para que se rodara la historia. La trama habla de Hernán Casciari y de Chiri, su mejor amigo de toda la vida. De la vida en Mercedes, su ciudad natal. Y de una madre (la víctima de la llamada) que esperó en vano la llegada de su hijo (Chiri se hizo pasar por él en la broma), al que le cocinó su plato favoritos: los canelones.

Este es el inicio del filme que reúne a Darío Barassi, Agustín Aristarán, Verónica Llinás y César Bordón y que fue dirigido por Christian Basilis (el auténtico Chiri) y Laura Gussoni. Esta comedia negra, sencilla, fue rodada hace unos cuatro años y ahora ve la luz. Y en ese velo que se corre, se revela una historia de amor que incluye a dos personas de más de 60 años: Llinás y Bordón. La actriz es Chichita (madre de Casciari) y César, su pretendiente con oscuras intenciones. “Quedó en la peli la posibilidad de algo más entre ellos”, sugiere Llinás.

“Hay cierto prejuicio en la sociedad con respecto a las parejas grandes, al romanticismo, al erotismo. Como que debiera ser puertas adentro. La historia era bastante más audaz pero la acortaron”, revela Bordón.

“Claro, Chichita es una mujer de armar llevar. Transgresora en la sexualidad. Iba a ser una serie de cuatro capítulos y terminó siendo una película, hubo que compactar e ir al tuétano para contar todo”, agrega Llinás.

Por supuesto que se trasladaron a Mercedes, el centro de toda la acción. “Siempre los rodajes llaman la atención. Los vecinos estuvieron fantásticos. La ciudad tiene un ritmo hermoso, están todos más tranquilos”, detalla Christian “Chiri” Basilis, el director.

“Lo veía a Rada caminar con Barassi, interpretándonos a nosotros por las mismas calles que caminábamos en la adolescencia y no lo podía creer. Soñábamos con hacer películas en nuestra ciudad y así sucedió”, señala. A Rada le tocó ser Chiri y como su personaje hizo miles de “travesuras” por esos años.

“Era un bardo. Algunas, por suerte, no terminaron en tragedia, podrían haber sido terrible”, dice Aristarán. “Además, como cuenta la peli, en esa etapa de la vida uno sigue y sigue y cruza los límites”, agrega.

Rada y Barassi tienen la misma edad y se conocen mucho de haber compartido trabajos. “Hicimos juntos “Aladin” y la serie “Chueco”. Nos llevamos tan bien que durante el rodaje compartimos la casa en donde nos alojamos”. “Esta es un dupla que puede seguir”, confiesa Chiri, que seguramente ya tengo en mente algún otro rodaje con ambos.