El número esta justo y no hay nada definido. Todo parece estar en manos de los radicales. Así se presenta el panorama en la antesala de la sesión convocada por la oposición para rechazar los DNU que reforman los organismos de inteligencia y le otorgan 100 mil millones para gastos reservados a la nueva SIDE
La sesión fue pedida por el bloque Encuentro Federal que comanda Miguel Ángel Pichetto y que en este tema tiene con voz más presente al diputado Nicolás Massot.
En ese marco, se dan por descontado que los 16 diputados del bloque de Pichetto darán el presente. A eso hay que sumarle los 99 representantes de Unión por la Patria. La cuenta es sencilla. De arranque la oposición quedaría a tan sólo 14 diputados del PRO.
Desde Encuentro Federal aseguran que contarán con la presencia de los cinco diputados de la izquierda, seis de la Coalición Cívica y por lo menos cinco diputados del sector de la UCR que responde a Facundo Manes. Así, sin mucho esfuerzo, la oposición sentaría 130 diputados en sus bancas.
Los opositores más optimistas semana que el sector de la UCR de Manes aportará más y por lo menos una decena de los diputados que se cobijan bajo el ala de Rodrigo de Loredo también asistirán.
Más allá de que la balanza parece inclinarse a favor de la oposición, lo cierto es que desde el oficialismo trabajan con los gobernadores para lograr “levantar” algunos diputados y hacer fracasar la sesión. Aún no hay resignación en el bloque de La Libertad Avanza. Las negociaciones están abiertas.
El control de la SIDE en manos de Lousteau
De imponerse la voluntad de la oposición, conseguir el quórum para sesionar y rechazar el DNU, el oficialismo caerá derrotado por segunda vez en 48 horas. El primer traspié lo sufrió en la Comisión Bicameral de Seguimiento y Fiscalización de los Organismos de Inteligencia. Allí la alianza transitoria entre la UCR y el Kirchnerismo dio sus frutos y Martín Lousteau fue designado presidente de ese cuerpo de control en contra de los deseos del oficialismo.
Para poder voltear el decreto, la oposición necesitará no solamente alzarse con un triunfo en diputados sino también con un triunfo en el Senado. Ya que la única forma de rechazar un DNU es con el voto negativo de las dos cámaras. Si alguna de las dos cámaras lo avala o no lo trata, como sucede con el famoso de DNU 70, el texto tiene plena vigencia y fuerza de ley.
El oficialismo contra las cuerdas en el Congreso
Todo podría empeorar para el Ejecutivo en términos parlamentarios si el jueves el Senado logra sesionar y tratar el proyecto de ley que tiene media sanción de la Cámara baja que plantea una nueva fórmula de movilidad previsional y la actualización automática del 8,1% de los haberes.
En este caso la norma obtuvo el apoyo de los dos tercios en diputados y se encamina a conseguir el mismo número en el Senado lo que deja en abstracto la posibilidad de veto. En ese marco, desde la presidencia del Senado se trabaja contrarreloj en modificaciones que dilaten un poco más la cuestión.