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Frente al Congreso, vecinos autoconvocados llevaron a cabo cacerolazos espontáneos contra el Gobierno nacional, denunciando la publicación del DNU de desregulación y la presentación de la ley "ómnibus".

La Plaza del Congreso se convirtió nuevamente en el epicentro de las protestas, donde los ciudadanos, rodeados por un cordón policial, expresaron su rechazo a las políticas impulsadas. A las 21 horas, los cacerolazos resonaron en diversos barrios porteños, como Recoleta, Caballito, Retiro y Villa Urquiza, y grupos de vecinos se congregaron frente a la Quinta de Olivos.

Las movilizaciones no se limitaron a la Ciudad de Buenos Aires; también se registraron concentraciones en Ituzaingó, Haedo, Tandil, Villa María (Córdoba) y La Plata, donde los ciudadanos expresaron su disconformidad con las medidas económicas y políticas.

En cuanto a la "Ley de Bases y Puntos de Partida para La Libertad de los Argentinos", conocida como "ley ómnibus", el Gobierno nacional la envió al Congreso, abarcando 664 artículos a lo largo de 351 páginas. Este extenso texto propone una amplia reforma electoral, cambios impositivos, un blanqueo y mayores restricciones a las manifestaciones, entre otras iniciativas. 

"Se propone que el Congreso haga efectiva la delegación legislativa prevista en el artículo 76 de la Constitución Nacional, declarando la emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, previsional, de seguridad, defensa, tarifaria, energética, sanitaria, administrativa y social hasta el 31 de diciembre de 2025", indican los considerandos del proyecto de ley.

En este contexto, la Central General de los Trabajadores (CGT) protagonizó una marcha en rechazo al DNU, presentando una medida judicial para impedir su implementación. Tras la marcha, se suscitaron momentos de tensión en Avenida Corrientes y Talcahuano, con enfrentamientos y la detención de seis manifestantes.

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