ver más

En los últimos días, dos de los hombres más cercanos al proyecto económico de Javier Milei plantearon públicamente algunos cuestionamientos al rumbo que tomó el Gobierno para gestionar la salida de la crisis.

El ex viceministro de Economía de Luis Caputo, Joaquín Cottani, publicó una columna de opinión en La Nación el fin de semana y cuestionó las “excentricidades” del Javier Milei y puso el foco en las contradicciones en las que cae la gestión. Por su parte, Ricardo Arriazu, uno de los nombres del universo económico mejor ponderados por el presidente, señaló que el mercado comienza a mostrar cierta desconfianza en torno al pago de la deuda en dólares y el atraso cambiario.

Los tiempos de Milei para salir del cepo

El exviceministro de Economía descartó de plano la posibilidad de la dolarización y puso su ojo sobre el cepo. En ese marco, explicó que le camino debe ser la libre competencia de monedas, pero aclaró que “para que funcione bien, hay que eliminar el cepo, cosa que el Gobierno no quiere hacer por el momento por temor a que la inflación se dispare”.

Ante ese contexto, Cottani detalló que "La idea es crear escasez de pesos para que la economía se dolarice por sí sola". El ex funcionario explicó la complejidad del camino elegido y los problemas a superar para llegar al objetivo. Uno de los inconvenientes sería "el efecto que la contracción monetaria real adicional tendrá sobre el nivel de actividad económica.

Por su parte, Ricardo Arrizu, a través del informe de su consultora publicado en los últimos días destacó la recuperación de la actividad económica durante el último mes y resaltó la continuidad de los superávits gemelos. Sin embargo, hizo hincapié en la desconfianza del mercado sobre lo que vendrá.

Incertidumbre y desconfianza

Las dudas están planteadas sobre la salida del cepo, pero en este caso puntual se traducen en la desconfianza del mercado al pago de la deuda en dólares y al atraso cambiario.

Sobre este último punto, Cottiani en su texto detalla que “que haya o no atraso cambiario no depende de la existencia de un ancla monetaria o cambiaria, sino de variables reales, incluidos los impuestos y regulaciones que determinan el nivel de competitividad externa. Si estos no bajan, el tipo de cambio, tanto nominal como real, debe subir para compensarlo".

El exfunionario, al igual que Arrizu pone le ojo sobre la posibilidad cierta de Argentina de honrar su deudas. "Dolarizar la deuda pública interna que hoy está pesificada en un país sin reservas internacionales aumenta el riesgo de default de la deuda externa y, por lo tanto, la posibilidad de refinanciarla. En tales condiciones, es difícil pensar que la Argentina vaya a recibir las inversiones externas que necesita para crecer".

Temas:

Javier Milei Luis Caputo

seguí leyendo