Los plazos están vencidos y el mandato de Máximo Kirchner al frente del PJ bonaerense a punto de terminar. La batalla se postergará unos meses, será en marzo. Pero será el principio de la disputa por el armado de cara al 2027. Para el peronismo la cuenta regresiva ya está en marcha.
Si bien el mandato de Kirchner concluye el 18 de diciembre, los plazos legales para convocar a elecciones ya vencieron. Esto fuerza a los actores a un principio de acuerdo para estirar la definición a principios de 2026.
La postergación de la discusión interna se alimenta de excusas. No importa el momento, nunca parecen estar las condiciones dadas para la batalla por la conducción del peronismo. La agenda que impone Javier Milei en el Congreso nacional, la necesidad del gobierno de la provincia de Buenos Aires de aprobar su presupuesto y el supuesto agotamiento por la campaña electoral conforman en este caso el combo de excusas para postergar la lucha interna.
Está claro que la definición de la conducción en el peronismo bonaerense puede marcar a trazo grueso lo que será una renovación del partido o la continuidad del kirchnerismo como espacio predominante.
Derrota electoral y después
La crisis tras la derrota electoral en las elecciones nacionales dejó todas las heridas del peronismo a la vista del sistema político. Sin embargo, por ahora no alcanza para que el electorado vea una diferencia clara entre el kirchnerismo y el armado de Axel Kicillof.
Una elección interna podría dejar eso en claro, pero por ahora nadie está dispuesto a dar el primer paso, por lo menos en lo institucional.
Está claro que la lucha por la presidencia del PJ bonaerense representa mucho más que un cargo partidario. Pero más allá de eso, hay sectores representados por los intendentes alineados con Axel Kicillof que van un poco más allá y plantean la necesidad de volver a darle vida interna al partido. Algo que, según ellos, Máximo Kirchner dinamitó.
El kicillofismo o Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que ya planea de la mano de Andrés Larroque su estructura nacional, considera que el órgano partidario resulta clave para definir futuras candidaturas. Este sector plantea la necesidad de que el PJ se alinee directamente con el gobernador Axel Kicillof para consolidar el armado político hacia 2027, utilizando la estructura partidaria para mostrar una influencia creciente en el espacio.
En ese marco, el entorno más combativo de Kicillof asegura que más temprano que tarde darán la pelea por la conducción del partido.
En el fondo, la disputa se concentra en la legitimidad y aptitud de Máximo Kirchner para conducir el movimiento. Los intendentes, por lo menos los más de 40 que se encolumnan tras Kicillof, cuestionan que el líder de La Cámpora mantenga el partido "cerrado" y denuncian una actitud netamente opositora contra el gobernador bonaerense.
La danza de nombres y la búsqueda de una fecha
Todo puede suceder, pero en el marco de la interna desatada el camino para la unidad sin conflicto parece estar cerrado. Más allá de que algunos dirigentes ofrezcan su nombre y sus antecedentes como prenda de unidad, nada hace pensar que esa posibilidad pueda concretarse, por lo menos por ahora.
La división por ahora está clara. Por un lado, el kirchnerismo y La Cámpora buscan la continuidad de Máximo Kirchner al frente del PJ provincial por un nuevo período de cuatro años. Desde su entorno, aseguran que, si logra consenso, su voluntad es seguir. La senadora Teresa García expresa el deseo de que Máximo siga porque "representa un espacio político". Este sector intenta postergar el debate hasta 2026.
La alternativa ante la obvia falta de consenso es Mariel Fernández. La intendenta de Moreno, que surgió del Movimiento Evita pero que hoy está alineada con Kirchner, hizo pública su postulación para suceder al hijo de la expresidenta.
Del otro lado, el kicillofismo, apalancado en los intendentes, busca la renovación del partido. En ese marco, si bien Axel Kicillof se declaró prescindente en la pelea, su sector baraja nombres.
Las opciones que surgen dentro del MDF para presidir el PJ van desde Verónica Magario, la vicegobernadora, hasta Andrés "El Cuervo" Larroque. Pero nadie se anima a descartar un intendente.