Si Manuel Adorni fuera tan leal a Javier Milei, tendría que haber presentado su renuncia indeclinable hace rato. Porque el daño que le está haciendo al presidente, al gobierno y al plan económico no tiene parangón con ningún otro suceso.
Para que se entienda bien: le pidió, de manera indirecta, que presente la renuncia. Y lo hizo en contra de la postura del propio Milei, quien, hasta hace pocas horas, intentó defenderlo a capa y espada, a pesar de las múltiples sospechas.
EDITORIAL 1 VIDEO MILEI NO VOY A EJECUTAR EN EL ALTAR DEL EGO DE LOS PERIODISTAS A UNA PERSONA HONESTA
El sutil pedido de renuncia de Bullrich se caía de maduro
Sucedió pocas horas después de que Adorni confesara que había omitido declarar más de medio millón de dólares al fisco. Fue durante la hipnótica entrevista que le concedió a José del Río.
Karina Milei trató de defenderlo. Así, argumentó que Adorni, en La Nación+, se había mostrado como “un hombre común”. Pero Santiago Caputo le reprochó: “Manuel: lo de las cripto lo podías haber dicho desde el primer día”.
A nosotros Adorni nos mintió en la cara, cuando nos dijo que no tenía “nada que ocultar”.
También nos mintió sobre sus viajes, asegurando que, en los últimos años, prácticamente, no se había tomado días de descanso.
Pero no fuimos los únicos a los que engañó
Porque ahora también quedó claro que le mintió a un periodista acreditado en la Casa Rosada diciendo que, en su declaración jurada, todo estaba “impecable”.
Pero lo más grave es que mintió frente al Parlamento, diciendo que no había habido ocultamiento, y que a su debido tiempo iba a presentar las evidencias que sostenían su relato.
Ahora está claro que Adorni siguió el consejo de sus abogados y contadores. Consejos que podrían ser resumidos así: “Si no querés ir preso por enriquecimiento ilícito, presentate como un evasor”. Y en ese contexto, Adorni relató justificaciones inverosímiles. Desde haber encontrado dinero en la casa de su padre, después de fallecido.
Hasta haber invertido 200 mil dólares en criptomonedas y ganar unos 300 mil dólares, limpios de polvo y paja, un par de años después.
¿Quién, en su sano juicio, podría creerle a Adorni, después de semejante demora en presentar los papeles, y luego de escucharlo y verlo contradecirse una y otra vez?
Cómo sigue
Por lo pronto no le cree el fiscal Gerardo Pollicita, quien lo investiga por enriquecimiento ilícito. Pollicita está seguro de que la supuesta compra de los bitcoins no incluye los documentos reales para probar la trazabilidad de la operación y la identidad del inversor.
Por otra parte, mientras Patricia Bullrich considera a las acciones de Adorni como una “omisión ética”, los diputados Maximilano Ferraro y Mónica Frade lo acaban de denunciar por un delito que tiene nombre y apellido: “omisión maliciosa”.
Milei debería salir de la trampa en la que lo metió Manuel Adorni más temprano que tarde. Porque la dinámica de los acontecimientos lo están complicando cada vez más.
Este fin de semana, uno de los ministros reflexionó: “Ahora mucha gente se pregunta si la insistencia por sostenerlo no podría tener que ver con algo más profundo: con cosas que Manuel sabría y podría ventilar”. Es decir: se está empezando a generar, en las discusiones alrededor del caso Adorni, la sospecha de cierta “complicidad”.
Por supuesto, las mentiras de Adorni parecen pequeñas frente a dirigentes muy mentirosos como Guillermo Moreno, quien manipuló los datos del Indec; de Alberto Fernández, quien no dudó en contradecir a su querida Fabiola con tal de que el barro de la política no lo salpicara; o de Sergio Massa, quien prometió que iba a meter preso a los ñoquis de La Cámpora y terminó siendo el candidato a presidente de los chicos grandes que aman a Cristina.
Pero el otro gran problema que se viene para el gobierno podría acontecer en la sesión del Senado del próximo jueves 18 de junio.
Es que Patricia Bullrich no sabe si podrá evitar que, en el medio del debate, algún senador pida la apertura del proceso constitucional que empieza con una interpelación y podría terminar con una moción de censura. O sea: con un pedido de expulsión del jefe de Gabinete.
Sería el primer caso en la historia. Y el gobierno pagaría un costo demasiado alto. Por eso Bullrich considera que lo mejor que podría hacer Adorni es renunciar, o pedir licencia en el cargo, antes del jueves que viene.
Porque a esta altura ya es imposible que el Mundial tape la bronca que desató en buena parte de la sociedad las mentiras y contradicciones de Adorni.
Si hasta Axel Kicillof, que tiene la provincia detonada, se animó a entrarle al jefe de Gabinete diciendo: “Si Adorni fuera peronista, estaría preso. Mientras tanto yo estoy buscando un pendrive para los recursos de la provincia”
Por otra parte, es inadmisible que el escándalo de Adorni siga tapando las buenas noticias económicas, a saber:
- La fuerte tendencia a la baja de la inflación.
- La mejora en la calificación del crédito por parte de Standard & Poor's
- La baja del riesgo país.
- Las aplicaciones prácticas de la reforma laboral.
- El aumento del precio de las acciones de las empresas argentinas que cotizan en la bolsa de Nueva York.
Tan inadmisible como suponer que, porque deseamos que Argentina vuelva con la cuarta Copa del Mundo, nosotros, los periodistas, no tenemos que seguir denunciando toda la corrupción alrededor de la AFA, Claudio Tapia y Pablo Toviggino.
Tan inaceptable como suponer que, por el hecho de que está presa, no podemos seguir denunciando cómo Cristina Kirchner nos mentía en la cara, inaugurando un complejo de viviendas.
¿Milei seguirá pensando que, mientras sigan apareciendo buenas noticias económicas, se puede seguir dando el lujo de sostener a Adorni? Porque el ministro de Economía, Luis Caputo, finge demencia cuando le preguntan cuánto afecta al rumbo del plan la situación del jefe de Gabinete. Pero en el fondo sabe que todo funcionaría mucho mejor sin esta piedra en el zapato.
Sin esta interminable y pesada carga política que soportar.