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El 2026 del peronismo comienza formalmente. Este viernes los dirigentes del PJ bonaerense se darán cita en la sede porteña de calle Matheu 130 para una reunión bajo modalidad mixta. Será tiempo de poner sobre la mesa, en principio, las formalidades de una elección interna que no sólo renovará las autoridades provinciales del partido, sino también de los 135 municipios.

Lo que todavía no ocupa un lugar preponderante en la agenda política, podría empezar a determinar el espesor del camino que el peronismo recorrerá rumbo a las elecciones de 2027.

Los plazos apremian. Si bien la fecha central del calendario es el 15 de marzo, día previsto para la renovación de las autoridades partidarias, el verdadero partido se jugará entre hoy y el domingo 8 de febrero, día pactado para que los apoderados oficialicen las listas de candidatos que competirán por el mando del distrito más poblado del país.

Así las cosas, el resultado de las negociaciones de los próximos días marcará a fuego el destino del camino del peronismo al próximo proceso electoral. Si no hay acuerdo el 8 de febrero, la disputa por los votos por los cargos partidarios funcionará como un adelanto de la interna presidencial de 2027. Lo que está juego es más que el aparato, el sello y el partido, es el control de la lapicera.

Axel Kicillof al ataque

El Movimiento Derecho al Futuro (MDF), bloque que agrupa a cerca de 40 intendentes leales a Axel Kicillof, despliega de un tiempo a esta parte una estrategia territorial intensa para sumar afiliados y respaldos. El gobernador aspira a que el partido funcione como una herramienta central para su proyecto de alcance nacional. En este esquema, la vicegobernadora Verónica Magario aparece, en principio, como la elegida para suceder a Máximo Kirchner en la presidencia del PJ provincial.

Magario, que cuenta con el aval de la mesa chica que rodea a Kicillof, ya manifestó públicamente su deseo de competir por la conducción del partido. Si distrito de origen, La Matanza, le otorga un peso adicional a la hora de dar la discusión interna. Sin embargo, por ahora su nombre no logró romper el veto de La Cámpora y la posibilidad de que encabece una lista de unidad es solo una ilusión.

La Cámpora resiste

El kirchnerismo mantiene una posición de defensa sobre una estructura que todavía maneja. Máximo Kirchner conserva la presidencia del partido, pero enfrenta el desafío de una renovación que parece inevitable ante la presión de los jefes comunales del MDF. El sector que lidera Cristina Kirchner acusa a Kicillof de intentar "romper" el peronismo y alejarse de la conducción de la ex jefa de Estado.

Por su parte, en el marco de los vetos cruzados, Máximo Kirchner ya está fuera de carrera. Por lo menos en un modelo de consenso que termine con la presentación de una lista de unidad.

Julio Alak y el camino del consenso

Ante el riesgo de una fractura expuesta, el nombre de Julio Alak gana terreno como una variante de equilibrio. El intendente de La Plata posee una trayectoria que trasciende las divisiones actuales y mantiene una relación de respeto con todas las facciones del peronismo. Otros perfiles como Gabriel Katopodis o Mariano Cascallares también integran la danza de nombres, pero Alak asoma hoy como el punto de acuerdo capaz de evitar un choque frontal en las urnas.

En ese marco, y sin certezas sobre nombres, el peronismo ahora un nuevo intento por sostener la unidad que lo llevó al triunfo en las elecciones bonaerenses, pero que también lo vio caer derrotado en las elecciones nacionales.

La historia que culminará en el proceso electoral, por lo menos dentro del peronismo, comienza a construirse hoy. El principal desafío parece ser digerir un cambio de conducción sin exponer una fractura. Por ahora, una misión imposible.

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