Las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) nacieron en 2009, pero se llevaron adelante por primera vez en 2011. Gobernaba Cristina Fernández de Kirchner y el objetivo era fortalecer el sistema de partidos políticos y ordenar la oferta electoral.
La idea nunca terminó de cuajar dentro del sistema electoral argentino. En el seno del kirchnerismo, en la discusión que le dio nacimiento a las PASO, se miraban las internas de Estados Unidos. La intención era evolucionar hacia un sistema de internas que fortalecieran el bipartidismo. “Dos grandes espacios, uno de centro derecha y otro de centro izquierda”, repetían tanto Néstor Kirchner como CFK cuando se les consultaba sobre el sentido de las Primarias.
Quince años después de su nacimiento y a trece de su implementación, las PASO no pudieron evitar la fragmentación del sistema político argentino. Un fenómeno que se extiende en todo el mundo y no parece frenarse mediante el cambio de reglas electorales.
Las PASO nacieron cuestionadas por el gasto que implica llevar una vuelta más de elecciones cada dos años. Pero No tuvieron cuestionamientos fuertes ni intentos de derogación hasta que el macrismo llegó al poder.
“Son una encueta carísima”, decían por el año 2018 sus detractores. Sin embargo, no pudieron avanzar en su demolición. Las leyes electorales necesitan una mayoría especial para ser modifica: la mayoría absoluta de ambas cámaras. Cambiemos no consiguió los votos y las PASO siguen vigentes.
El Gobierno de Alberto Fernández también intentó terminar con las PASO. Pero tampoco tuvo los votos. El macrismo, ya fuera del poder, las creyó necesarias e impidió avanzar con la derogación. Las PASO siguen vigentes. Ahora La Libertada Avanza está en poder y busca su derogación. Nada nuevo. Para los oficialismos las PASO son un estorbo a la hora de alinear la tropa, para la oposición son necesarias para fidelizar votantes.
Las PASO, utilizadas por todos, odiadas por todos
En la práctica las PASO terminaron por establecer un sistema electoral de tres vueltas, en el cual el primer turno queda muy lejos del tercero.
La obligatoriedad de todos los espacios a participar y la posibilidad de hacerlo con una sola lista ha generado inconvenientes tanto en la economía como en la gobernabilidad. Mauricio Macri lo sufrió en primera persona en 2019 cuando la suerte de las elecciones nacionales se definió en el escrutinio de las PASO que dieron a Alberto Fernández ganador por una diferencia irremontable.
Los defensores de las PASO sostienen que ordena la oferta electoral al estabilizar las alianzas con varios meses de antelación y reducir el número de jugadores mediante el umbral electoral de 1,5% de los votos válidos. Además, quienes se resisten a la derogación de las primarias obligatorias aseguran que promueve la competencia interna dentro de los partidos, algo que no termina de verificar en la realidad.
Quizá la mayor capitalización de las PASO fue la llegada de Cambiemos al poder. La herramienta le posibilitó al espacio de Mauricio Macri, no sólo competir con la Coalición Cívica y la UCR, sino también fidelizar votantes.
En términos concretos y con la estadística en la mano, las PASO lograron reducir el volumen de la oferta porque alienta la formación de coaliciones. Desde el establecimiento de las primarias obligatorias la cantidad de listas que compiten en las generales se ha reducido progresivamente. Por ejemplo, en las elecciones de 2015, a tan sólo 4 años de su implementación, hubo tan sólo 6 boletas presidenciales en cuarto oscuro.
El número de boletas para la elección general se reduce, es innegable. La pregunta es cuánto se usa la herramienta. En las PASO de 2023 alrededor del 30% de toda la oferta partidaria del país para diputados y senadores nacionales hizo uso de la competencia interna para definir su candidato. Valores muy similares a los de 2021 y superiores a otras elecciones, tanto generales como solo legislativas.
Oficialismos contra las PASO
En 2018 el entonces presidente Mauricio Macri se posicionó fuertemente contra las PASO. El camino a las elecciones 2019 no era un lecho de rosas para aquel oficialismo. En ese marco, y ante el temor de una competencia interna que lo debilitara, el mandatario no dudo en cuestionarlas y sondear la posibilidad de su derogación.
A fines de 2022 el presidente era Alberto Fernández. El camino hacia el 2023 se le hacía cuesta arriba al presidente que ya no tenía apoyo dentro de su propio espacio.
En ese marco particular, el presidente Alberto Fernández salió a defender las PASO, mientras el kirchnerismo, los intendentes peronistas y los Gobernadores hacían el intento por sumar los votos necesarios en el Congreso para terminar con la triple vuelta
Ahora es el turno de La Libertad Avanza. La idea fija en suprimir las PASO. El debate arrancará con los bloques dialoguistas en diputados. El PRO y al UCR, por ahora se muestran reticentes. Desde la Casa Rosada apuestan a que con meter a esta norma dentro de un paquete de leyes denominado “anticasta” les alcanza para arrancar la pelea.
En este caso la negociación para ir más allá de las PASO y apuesta a incluir la boleta única papel y una propuesta intermedia que serían unas primarias no obligatorias que serían financiadas por los propios particos políticos. La discusión recién arranca y los resultados son inciertos.
El último antecedente
En las elecciones de 2023 las fuerzas políticas que hegemonizaron la discusión pública desde el 2003 hasta la irrupción de Milei hicieron uso de las PASO. Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich midieron fuerzas dentro de Juntos por el Cambio y Juan Grabois y Sergio Massa se enfrentaron dentro de Unión por la Patria. El final de la película muestra que ganó el candidato de La Libertad Avanza que no fue a las PASO.