ver más

Igual que la selección contra Suiza, Javier Milei ya entendió que para que Argentina no vuelva al “infierno”, el año que viene necesita ser reelecto como sea.

Jugando bien o…no tan bien. O hablando en el idioma que todos usamos ahora: en “modo Scaloneta”. Es decir: en la búsqueda del resultado. Sin ponerse colorado con la variedad de recursos que haya que usar. Incluso, en el caso específico del presidente, mordiéndose la lengua para no insultar. (porque ya se dio cuenta que puteando cada cinco minutos se le piantan miles de votos).

Es que el “equipo de Milei”, con perdón de la comparación, piensa un poco como el equipo de Lionel Scaloni. Un equipo de fútbol que ya llegó al podio de los cuatro mejores del mundo por diferentes caminos. A través de un zapatazo de “la araña” o una atajada de “el Dibu”. Por medio de la cabeza de “el Cuti”, la de Enzo, la de Alexis, o un rebote bien aprovechado por parte de Lautaro. Por momentos, rompiéndola. Y por momentos, dándole gracias a “la suerte”, si se puede hablar de suerte, cuando te dejan 11 contra 10.

Insistimos: Milei en particular, y su equipo político en general, ahora no tienen ningún prurito en admitir que van hacer uso de todo lo que se tenga a mano para lograr la reelección.

Así como el equipo técnico del seleccionado no dudó en apelar a soluciones menos “elegantes”, cuando su herramienta más poderosa, que es Lionel Messi, no funcionó de manera perfecta.

¿Y cuáles son las herramientas que el gobierno está dispuesto a usar para asegurarse la victoria?

¿Y cómo entiende que lo puede lograr?

Desde la economía:

Y desde la política:

¿Y qué significa una victoria segura?

Depende de quién lo diga. Para Milei, no existe un candidato con una propuesta mejor que la suya. Por lo que, según él, estaría compitiendo contra sí mismo.

Como si buscara, con su reelección, un reconocimiento parecido al que Messi viene recibiendo, por toneladas -aunque de manera tardía- por todo lo que hizo a lo largo de casi 30 años.

No hay que dar más vueltas

Porque para Karina, para Santiago, para Santilli, para Luis Caputo y para Patricia Bullrich, una “victoria segura” es ganar en primera vuelta. Porque ellos suponen que “las negras también juegan”. Y que una hipotética segunda vuelta podría amalgamar a todos los votantes anti-milei.

Es decir: podría dejar al oficialismo en situación de“perder por penales”. Lo que llevaría al país al peor de los escenarios. Porque la economía volvería a explotar. Y el peso se volvería a pulverizar, después de casi cuatro años de un enorme esfuerzo de la gente.

Para que se entienda: algo parecido a lo que sucedió al otro día de la derrota de Mauricio Macri en agosto de 2019.

Por eso los integrantes de la mesa política sostienen que el partido de 2027 se empezará ni bien termine el Mundial. Y habrá que jugarlo con los dientes apretados. Paso a paso. Y palo a palo, hasta el día de la elección.

Es que nadie, dentro del gobierno, desea una victoria sufriente. Sobre la hora. O colgados del travesaño.

¿Y cómo piensa, de nuevo, ”la mesa política”, asegurarse la victoria?

Con tres acciones:

Las colectoras

A propósito: contra lo que informan los periodistas clásicos, la idea de las colectoras no habría nacido del Poder Ejecutivo Nacional sino de algunos gobernadores provenientes del radicalismo y del PRO. La habrían puesto sobre la mesa, como una manera de asegurarse la posibilidad de colocar a sus candidatos en otra lista nacional, encabezada por el presidente Milei.

Y a todo esto…

Así como Scaloni no suele ocupar el tiempo en mirar demasiado hacia atrás, porque ya piensa en cómo enfrentar a la selección Inglaterra, Milei ya anticipó la mesa política y también al gabinete los tres escenarios posibles de cara a la reelección.

“En el tercer escenario, ganamos en primera vuelta, caminando”, me dijo alguien que ahora habla todos los días con Milei.

Por supuesto, esta tendencia súper optimista está siendo potenciada por el oxígeno extra que recibe el Gobierno ante las últimas noticias sobre la corrupción kirchnerista.

Desde los datos sobre la ex pareja del presunto testaferro de Martín Insaurralde hasta la investigación preliminar sobre Claudio Tapia y Pablo Toviggino que están impulsando tres fiscales en los Estados Unidos, con información aportada por el FBI.

También insufla optimismo al gobierno la interna salvaje de Cristina versus Axel, incluida la despectiva mención de Máximo Kirchner, refiriéndose al gobernador como “el hombrecito”.

Pero quizá, lo que mejor le hace al Gobierno es expresar su identificación con la Scaloneta, en abierta contraposición con la línea a la que denominamos “termos k anti Messi”.

Lo importante es que, por más manija que estemos, no confundamos el partido del próximo miércoles con la revancha del Mundial de 1986 o la Guerra de Malvinas. Entendiendo que, como dijo el mismo Scaloni, solo se trata de un partido de fútbol. Un partido que se puede ganar o perder. Si ganamos, seguiremos festejando. Pero si perdemos, nos encargaremos de poner bajo la lupa a los resentidos y envidiosos que van a hacer leña del árbol caído desde el minuto cero.