La jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado, Patricia Bullrich, no acompañará a la oposición en la votación para la interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, este jueves. La ex ministra de Seguridad ya le avisó al Gobierno: si bien está convencida que debe dejar el cargo, no votará contra un miembro del Poder Ejecutivo.
"Patricia sostiene que Adorni le hace mal al Gobierno pero ella no puede votar interpelar a un funcionario del Gobierno. Su postura es crítica pero es leal a Javier", precisó un integrante del bloque oficialista ante la consulta de El Observador.
Patricia Bullrich no se suma a la ofensiva de la oposición contra Manuel Adorni
La definición tiene un peso particular en el mapa político del jueves. Bullrich ocupa un lugar singular dentro del arco aliado del Gobierno: es parte del espacio pero con agenda propia, y su control sobre el bloque del Senado le da un poder de fuego real sobre los tiempos legislativos. Que sea precisamente ella -la voz más crítica dentro del oficialismo, la que le recomendó a Karina Milei suspender la visita de Adorni al Senado y la que expuso públicamente sus diferencias con el manejo del caso- quien ahora trace un límite y diga que no acompañará la interpelación es una señal que en el Ejecutivo reciben con alivio.
La decisión de Bullrich de no acompañar al bloque opositor llega en el marco de una pelea que se venía acumulando desde que el caso Adorni instaló la discusión sobre la continuidad del jefe de Gabinete investigado por enriquecimiento ilícito. La senadora expuso públicamente sus diferencias con la gestión del escándalo, lo que llevó a Karina Milei a suspender las reuniones de la mesa política de LLA. En la Secretaría General esos movimientos fueron leídos como una intromisión directa en las decisiones del Ejecutivo.
Patricia Bullrich no votará a favor de interpelar a Manuel Adorni y el Gobierno busca "bajar tensiones".
AFP
La pulseada entre Karina Milei y Patricia Bullrich: el tono baja pero la tensión sigue
Sin embargo, el Gobierno intentó bajarle el tono a la disputa en las últimas horas. La postura de Bullrich ante la interpelación es también, en ese sentido, un gesto hacia adentro: una forma de decirle a la Casa Rosada que las diferencias tienen límites y que la lealtad a Milei sigue siendo el piso de la relación. La fisura entre Karina y Bullrich ya no tiene retorno sencillo, pero la pulseada puede administrarse sin llegar al quiebre.
Mientras el frente parlamentario se encamina hacia la sesión del jueves, en la Casa Rosada buscan concentrar la agenda en la presentación del vocero presidencial, Adrián Ravier, y del secretario de Medios, Fabián Fernández, cuyo debut formal incluye el retorno de las conferencias de prensa la semana próxima.
Patricia Bullrich no votará a favor de interpelar a Manuel Adorni y el Gobierno busca "bajar tensiones".
El Gobierno cambia el foco y busca mejorar la relación con la prensa
La apuesta es clara: instalar un nuevo ciclo comunicacional que permita avanzar, aunque sea parcialmente, más allá del ruido generado por el caso Adorni. El perfil de Ravier -economista de la Escuela Austriaca, coautor junto a Milei del libro "La batalla por la macroeconomía" y ex director académico de la Fundación Faro- fue leído dentro de LLA como una señal hacia el asesor presidencial Santiago Caputo: el Presidente quiere "volver a las bases libertarias" con cuadros de confianza ideológica. El tono que imprimirá la dupla será distinto al de Adorni: menos combativo, sin chicanas, con la pelea con la prensa reservada exclusivamente para la figura del Jefe de Estado.
El regreso de las conferencias de prensa no es un detalle menor. El Gobierno lleva más de un mes con restricciones para circular dentro de la Casa Rosada, medidas adoptadas en el contexto de la crisis desatada por la investigación a Adorni. La posibilidad de que esas restricciones se levanten en los próximos días forma parte del mismo intento de normalización que encarna la dupla Ravier-Fernández: la señal de que el Ejecutivo volvió a la cancha y que la agenda la define el Gobierno.
Adorni, mientras tanto, sigue en el cargo. El jueves, cuando el Senado vote la interpelación, la senadora que más fuerte pidió su salida no levantará la mano contra él. Es una victoria parcial para el Gobierno, quizás la más inesperada de toda la semana.