Una, celebratoria: “si Milei no puteara, no sería Milei”. La otra, un poco más elaborada: “El Javo putea para llamar la atención de personas no interesadas en la política”. Nosotros no nos creemos los dueños de la verdad. Sin embargo, pensamos lo contrario. Es decir: nos parece que si Milei no puteara tan seguido, y no usara, por ejemplo, el término “mierda humana” o “sorete mal cagado” los receptores del mensaje le prestarían menos atención al exabrupto, y más al contenido.
Incluso, en su discurso de más de una hora, “metió” entre diatriba y diatriba, el apasionante concepto de “mercados repugnantes”. Prestemos atención a sus argumentos.
“La pregunta es ¿por qué tanto ruido? No sé, salvo que tengan una compulsión por querer salvar a los bancos, parece una cosa bastante particular. Obviamente, que la estrategia radica en generar todo, todo, todo el ruido posible y todas las distorsiones posibles y todo el daño que sea posible, a ver si logran hacer subir el riesgo país y que eso frene la expansión de la economía. El dato de ayer (viernes) fue fuerte: 0,8 mensual desestacionalizado mensual aumentó la actividad económica. Que 13 de los 15 sectores productivos estén creciendo quiere decir que es bastante extendida la expansión”.
Para reforzar la idea de campaña sucia, Milei recordó la de 2023, cuando lo acusaron impulsar la compra y venta de órganos. O la mentira de que el candidato libertario alentaba el mercado libre de armas para que los niños. Que en vez de ir a la escuela a estudiar, fueran a “cagarse a tiros”.
“¿Ustedes tienen registro de alguna transacción de mercados de órganos a lo largo de estos más de dos años y medio? Ninguno. Era parte de lo que se llamaban mercados repugnantes”.
“Y no solo eso. ¿se acuerdan cuando decían que se iban a vender armas en los kioscos del colegio para que los nenes se caguen a tiros? ¿ustedes recuerdan todas las cosas que hicieron los que quieren que volvamos al pasado? Y, ahora, entramos, como imbéciles nuevamente: “noooooo… ¡el gran problema es la morosidad!”. ¿La verdad? Me niego a creer que seamos tan pelotudos”, dijo el jefe de Estado.
Bien. Es porque cree que uno de los ejes de la campaña sucia pretende instalar que el nivel de endeudamiento y morosidad de las familias y las empresas es insostenible. Y sospecha que quieren responsabilizar al gobierno por eso. Afirma que la campaña consiste en presionarlo para que el Estado se haga cargo de la deuda, favorezca a los bancos y genere un caos en el mercado. De manera que la solución del “no problema” termine siendo “más grave que la enfermedad.”
Milei lo explicó con el ejemplo del control de precios que implementó Alberto Fernández durante la pandemia sobre los barbijos, el alcohol en gel y los test de covid. Según el actual presidente, ese control no solamente multiplicó un grave problema económico, sino que generó más muertes que en cualquier otro país.
“Entonces, si ustedes le hacen caso a la gente que está puteando contra un mercado repugnante, y hacen lo que hizo el gobierno inmundo de Alberto Fernández. Qué hace, poner un control de precios, van a tener varios problemas: el primer problema es que lo que cae la demanda en el mercado que tiene que caer sigue cayendo, y la demanda que ustedes tienen en el otro mercado no genera el incentivo porque no está el precio. Con lo cual no aumenta todo lo que tiene que aumentar la oferta de barbijos. Consecuentemente, terminan mandando a la muerte a más gente. Tendríamos que haber tenido 30.000 muertos si hubiéramos hecho las cosas como un país mediocre y tuvimos 130.000 muertos. Es decir, cagarse en el análisis económico costó la vida 100.000 argentinos. O sea, no fue gratis”.
Pero el ejemplo de Milei no terminó ahí. Porque no solo apuntó a demostrar que Alberto Fernández, con sus decisiones, mandó a la muerte a 100 mil argentinos. Sino que lo hizo, en especial, con los más pobres. Es decir: el mismo sector de la sociedad que el kirchnerismo dice defender y representar.
“Pero no solo eso. Además, obviamente que cuando ustedes tienen controles de precios y hay gente que quiere un bien, lo van a ir a buscar. ¿Y qué es lo que va a pasar? Aparece algo que se llama la hipótesis del brazo corto. Entonces las cantidades van a estar determinadas por la oferta. Pero hay gente que está dispuesta a pagar mucho más que el precio al que ustedes pusieron como máximo. Lo van a pagar un precio más alto. ¿Y quiénes son los que pueden pagar el precio más alto? Los que más tienen. Es decir que además el gobierno hijo de remil puta de Alberto Fernández no solo mató a cien mil personas más, sino que a los que mató eran pobres. ¡Vení a hablarme de progresismo”.
Enseguida, siempre en la Bolsa de Comercio de Rosario, Milei preguntó, palabra más, palabra menos:
“¿Por qué me responsabilizan por el endeudamiento, como lo hubiera generado el Gobierno, si yo anuncié, aquí mismo, hace un año, lo que iba a hacer y fue exactamente, lo que hice? Si el mercado no me creyó, e intentó hacerme un golpe de Estado… si los amigos de los kirchneristas me quisieron correr por el equivalente de 70 mil millones de dólares y no pudieron torcerme el brazo… si perdieron, en conjunto, más de 1.500 millones de dólares, en ese fallido intento… ¿la culpa es mía, por resistir, y mantener el plan, a pesar de los cantos de sirena”.
Pero Milei tampoco se quedó ahí. Porque, al meterse con el tema específico de la deuda, presentó comparaciones internacionales. Como las de Estados Unidos, Brasil o Chile.
¿De qué estamos hablando? ¿Saben cuál es el nivel de deuda y morosidad del otro lado de la cordillera? Porque es 120. No miren a Estados Unidos porque es del 150 por ciento. ¿Cómo me van a venir a decir que la gente está atestada de deuda? Hay que ser muy precario intelectualmente para comerse ese caramelo. Vamos. Suena emocionalmente muy fuerte. Pero ¿por qué no miran lo que es el crédito el sector privado no financiero en el resto del continente? No bajan de 60 a 70 por ciento. Nosotros tenemos 12 y decimos tenemos un problema de deuda. Verdaderamente, los que presentan esto como un problema son una caricatura”.
Cuando se les pregunta a personas de la confianza de Milei, e incluso a Milei mismo, por qué grita e insulta tanto, y por qué parece cada día más enojado, la respuesta es: porque él y los más cercanos están empezando a detectar, por parte de la oposición, los mismos “trucos” de la “campaña de mentiras y desgaste” que sufrió antes de las elecciones para presidente en 2023.
“Decían que Javier se empastillaba. Que estaba aislado. Que hablaba con sus perros. Que tenía una relación rara con Karina. Ahora dicen que está solo y deprimido. Que no tiene agenda. Que apenas va a la Casa Rosada. Y vuelven una y otra vez sobre su supuesto desequilibrio emocional. Repiten sin ningún argumento que está loco. Y no solo los odiadores de las redes sociales, eh. Los portales de noticias de casi todos los medios, también”.
Qué paradoja. Porque la repetición de ese tipo de “informaciones”, fideliza todavía más el voto duro de La Libertad Avanza.
Es decir: lo terminan favoreciendo.
Así como el caso sangriento caso que involucra al exasesor de Milei, Fernando Cerimedo, parece tener su compensación, o “su situación de empate”, con la difusión del viaje en avión privado de Sergio Massa y Malena Galmarini para celebrar sus 30 años de matrimonio en barbados.
Lo que nadie le puede negar a Milei, es que su prédica a favor del libre mercado y en contra del falso progresismo está haciendo escuela.
Como lo demuestran los videos virales del empresario Mauro Stendel. Una suerte de combates dialécticos sobre economía real donde siempre sale ganando. Y casi siempre por nock out.