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La participante uruguaya de Gran Hermano (Telefe), Rosina Beltrán, compartió una conmovedora historia sobre su infancia y la relación con su padre.

Rosina reveló que durante sus primeros años fue criada por una pareja de su madre –"Gonza"–, quien se convirtió en su figura paterna.

La uruguaya contó que su madre y su pareja se separaron por los celos –de ella hacia él, según narró–, pero señaló que sigue teniendo una estrecha relación con Gonza, a quien visita regularmente y por quien siente un profundo cariño. 

Lucía Maidana, su compañera de casa, mostró interés en conocer más sobre la historia de su padre biológico. Fue entonces que Rosina compartió que su papá biológico se fue a Estados Unidos cuando ella tenía apenas dos años y desapareció de su vida. Aunque reapareció brevemente cuando ella tenía siete años, pronto volvió a perder contacto con él.

Rosina también habló sobre el deseo constante de que su mamá y Gonza volvieran a estar juntos, aunque lamentablemente eso nunca sucedió. Sin embargo, destaca que ambos mantienen una relación amistosa hasta el día de hoy.

Cuando Lucía le preguntó sobre su última interacción con su padre biológico, Rosina compartió una experiencia dolorosa. Su padre visitó Uruguay con su nueva novia, pero luego desapareció nuevamente de su vida. A pesar de sus intentos de contacto, Rosina recibió poco o ningún respuesta de él hasta que finalmente decidió visitarlo cuando tenía 15 años.

Rosina reflexionó sobre el impacto emocional que la ausencia de su padre tuvo en ella, mencionando que ha trabajado mucho este tema en terapia. Aunque reconoce el sacrificio y el amor incondicional de su madre, sigue preguntándose sobre la presencia de su padre en momentos cruciales de su vida, como su participación en el reality show.

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