Los jóvenes argentinos percibieron un profundo cambio en la manera de relacionarse y en los roles que tradicionalmente ocuparon hombres y mujeres. Un estudio realizado por Reyes Filadoro y Enter Comunicación entre personas de 18 a 35 años mostró que el 77% consideró que las relaciones de pareja son hoy más descartables y menos duraderas que en la generación de sus padres, mientras que el 80% afirmó que ser hombre o mujer significa algo diferente que décadas atrás.

La investigación incluyó una encuesta nacional de 643 casos, seis grupos focales y un análisis de conversaciones en YouTube e Instagram. Los resultados mostraron que las transformaciones no necesariamente facilitaron los vínculos: entre los solteros, el 57% calificó como difícil o muy difícil encontrar pareja. La percepción fue todavía mayor entre las mujeres, con un 65%, frente al 50% de los hombres.

Relaciones más difíciles de construir y sostener

Los motivos para permanecer soltero son diversos. El 18% aseguró disfrutar de su independencia, el 17% dijo no encontrar personas de su agrado y el 14% señaló que no sabe dónde o cómo buscar pareja. En este último punto apareció una importante diferencia de género: fue mencionado por el 25% de las mujeres y apenas el 5% de los varones.

Las aplicaciones tampoco ocupan un lugar tan central como podría suponerse. El 51% de los solteros nunca utilizó plataformas de citas, mientras que solo el 12% afirmó usarlas actualmente u ocasionalmente. Entre los hombres, el uso alcanzó el 15%, casi el doble que entre las mujeres, donde llegó al 8%.

A la dificultad para conocer personas se suma el desafío de sostener el vínculo. El 72% estuvo de acuerdo con que vincularse afectivamente requiere mucho esfuerzo emocional y el 57% consideró que las redes sociales hicieron más difíciles las relaciones entre hombres y mujeres.

Los grupos focales reflejaron también una percepción de exceso de opciones y mayor comparación. “Mientras más tenés para elegir, más miedo te da equivocarte”, expresó uno de los participantes. Otro resumió: “Es más fácil conocer gente, es más difícil mantener el vínculo, bancarla y superar el desinterés momentáneo”.

Hombres entre nuevos roles y viejos mandatos

El cambio en las relaciones apareció acompañado por una redefinición de la masculinidad. El 68% de los hombres estuvo de acuerdo con que actualmente existe confusión respecto de qué se espera de ellos como varones. Sin embargo, varios mandatos tradicionales todavía conservan peso.

El 41% de los hombres consideró que deberían ser fuertes y no mostrar debilidad y el 34% sostuvo que un hombre tendría que poder resolver sus problemas sin pedir ayuda. Las diferencias con las mujeres fueron marcadas: por ejemplo, el 92% de ellas rechazó la idea de que los varones deban evitar mostrar debilidad.

La mayor distancia apareció alrededor del dinero. El 65% de los hombres afirmó que se espera de ellos estabilidad económica para ser valorados en una relación. Sin embargo, el 66% de las mujeres estuvo en desacuerdo con esa misma afirmación. En los grupos focales también surgió la contradicción entre el viejo modelo del proveedor y las condiciones económicas actuales. “Muchos están retomando la idea de que el hombre tiene que pagar, pero hay una situación económica muy compleja. Hoy no puede haber hogares con un solo proveedor”, planteó uno de los participantes.

El deseo de formar pareja no desapareció

Pese a las dificultades descriptas, el informe no encontró un rechazo generalizado hacia los proyectos familiares. El 81% manifestó que le gustaría tener hijos y formar una familia, aunque una parte importante lo visualizó como algo lejano. El 54% de los hombres dijo estar seguro de querer hacerlo, contra el 42% de las mujeres.

El estudio mostró además otra diferencia de percepción: mientras el 56% de los hombres se consideró abierto a revisar o modificar formas tradicionales de vincularse con las mujeres, el 60% de ellas opinó que los varones no están abiertos a esos cambios. Así, las dificultades para formar pareja aparecen atravesadas no solo por las redes sociales, las aplicaciones y una mayor oferta de vínculos, sino también por expectativas de género que hombres y mujeres no siempre interpretan de la misma manera.

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