Durante décadas, La Boca fue uno de los grandes puntos de encuentro de la Ciudad de Buenos Aires. Su historia portuaria, el tango, las cantinas, el arte, el Riachuelo y una vida cultural intensa construyeron una identidad que todavía hoy representa a los porteños y distingue a la Ciudad frente al mundo.

Con el paso del tiempo, el deterioro de algunos sectores y la pérdida de actividad hicieron que muchas zonas dejaran de ser transitadas, especialmente durante la noche. Lugares que antes convocaban, con comercios, gastronomía y propuestas culturales, fueron perdiendo protagonismo y gran parte del movimiento terminó concentrándose en pocos lugares.

Desde el comienzo de la gestión y gracias a la decisión política del Jefe de Gobierno, Jorge Macri, pusimos como prioridad poner orden: en La Boca empezamos con algunos de los primeros desalojos y distintas acciones para recuperar espacios tomados en la zona. Sin ese paso previo, ninguna inversión ni transformación era posible.

Esa base ya dio resultados, con más de 60 espacios recuperados en la zona, y nos permite pensar una nueva etapa para el barrio. Estamos recuperando la vitalidad que tuvo históricamente y volviendo a conectar sus distintos puntos y atractivos: no solo la actividad turística y diurna, sino también La Boca de noche, con más gastronomía, cultura, comercios, inversión y movimiento en sus calles.

Uno de los proyectos que mejor representa esta mirada es la revitalización de la calle Necochea, un corredor histórico de la vida gastronómica y cultural del barrio, donde tres antiguas cantinas, Rimini, Genarino y Los Tres Amigos, reabrieron con nuevas propuestas y funcionalidades, y ya se proyectan nuevas aperturas en la zona.

Finalizamos la obra integral, ampliando y nivelando el espacio peatonal, eliminando barreras arquitectónicas e incorporando nuevo arbolado, luminarias LED y mejoras para ordenar la circulación y el estacionamiento. En paralelo, afianzamos nuestra alianza con el sector privado: cada vez más actores se suman con nuevas propuestas para recuperar su actividad y volver a darle vida al barrio.

A pocas cuadras, también trabajamos en la transformación del espacio bajo la autopista, unificando las trazas vehiculares de la avenida Pedro de Mendoza y trasladando la circulación bajo autopista para liberar 800 metros de espacio clave. Un lugar que durante años funcionó como una barrera urbana se convertirá en un nuevo corredor con usos culturales, comerciales y comunitarios, para activar el entorno, atraer inversión y mejorar la conexión entre La Boca y Puerto Madero.

En esa integración, el Riachuelo también tiene un rol fundamental. Por eso, acompañamos distintas acciones de limpieza y recuperación, y proyectamos seguir potenciándolo con propuestas recreativas, culturales y turísticas que vuelvan a acercar el barrio al río.

La Boca -que este 23 de agosto celebra su 156° aniversario- tiene todos los elementos para volver a ser uno de los grandes polos de actividad de Buenos Aires: historia, patrimonio y una identidad que la convirtió en un símbolo porteño. Desde nuestro lugar, seguimos generando las condiciones para consolidar a este barrio como uno de los grandes protagonistas de la Ciudad más linda del mundo.