"Millones de aliens digitales con capacidad de Premio Nobel": la advertencia de un ex ingeniero de Google sobre la inteligencia artificial
Tristan Harris advierte que una fuerza laboral artificial está por desplazar el trabajo humano y terminar con el poder político ciudadano.
Tristan Harris, ex especialista en ética del diseño de Google y una de las voces más críticas del documental de Netflix The social dilemma, lanzó una advertencia contundente sobre el futuro de la inteligencia artificial y su impacto en la economía global. En una extensa entrevista para el podcast Diary of a CEO, Harris—quien actualmente es cofundador del Center for Humane Technology—alertó que la IA podría desencadenar un colapso laboral sin precedentes tan pronto como para 2027 si no se toman medidas urgentes de regulación.
Harris, que pasó años dentro de los gigantes tecnológicos observando cómo los algoritmos manipulan la atención y el comportamiento humano, ahora asesora a legisladores y líderes tecnológicos sobre los riesgos de la carrera global hacia la inteligencia artificial general (AGI).
Harris introdujo un concepto provocador tomado del historiador Yuval Harari: la idea de los "inmigrantes digitales alienígenas". "Podés pensar en la IA como una nueva versión de una inundación de millones de nuevos inmigrantes digitales, de inmigrantes digitales alienígenas que tienen capacidad a nivel de Premio Nobel, trabajan a velocidad sobrehumana y van a trabajar por menos del salario mínimo", explicó.
"Todos estamos preocupados por la inmigración de países vecinos que se quedan con los puestos de trabajo. ¿Qué pasa cuando los inmigrantes de IA vienen y toman todo el trabajo cognitivo?", planteó, añadiendo con ironía: "Si te preocupa la inmigración, deberías estar mucho más preocupado por la IA".
La metáfora es contundente: mientras los debates políticos se concentran en flujos migratorios tradicionales, una fuerza laboral artificial con capacidades cognitivas superiores está por irrumpir en el mercado, dispuesta a trabajar sin descanso y sin salario.
Las víctimas del desplazamiento
Los trabajadores junior y los recién recibidos enfrentan el mayor riesgo, según Harris. Describió el caso de los estudios jurídicos que actualmente no quieren contratar abogados recién graduados "porque la IA es mucho mejor que la Facultad de Derecho".
Esta interrupción genera que no haya una transmisión de conocimientos y experiencias entre los trabajadores más experimentados y los que recién empiezan, lo que Harris llamó una "pérdida de transmisión de conocimiento intergeneracional". ¿La consecuencia directa? Un debilitamiento en el tejido social.
Harris puso como otro ejemplo a Filipinas, país en el que un gran porcentaje de los empleos son de atención al cliente. "Si eso se automatiza, ¿vamos a hacer que OpenAI pague por todas las Filipinas? ¿Pensás que la gente en Estados Unidos va a priorizar eso?", se preguntó, evidenciando la dimensión global del problema y la pregunta central: ¿quién va a pagar por los medios de vida de la gente cuando sus trabajos sean automatizados?
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Cuando se le preguntó si el ingreso básico universal (UBI, por sus siglas en inglés) podría ser la solución, Harris se mostró escéptico. "¿Qué pasa cuando tenés que pagar por el sustento de todos en todos lados, en cada país?", cuestionó. El problema, según explicó, es matemático: aunque los optimistas dicen que la IA generará una riqueza incalculable, "la pregunta es cuál es el incentivo para las personas que han consolidado toda esa riqueza de redistribuirla a todos los demás".
"Simplemente tenemos que gravarlos con impuestos", propuso, pero inmediatamente planteó la dificultad: "¿Y cómo vamos a hacer eso cuando los intereses de lobby corporativo de empresas de IA de un billón de dólares pueden influir masivamente en el gobierno más que el poder político humano?".
La consecuencia política de esta dinámica es alarmante. Harris advirtió que estamos en "el último momento en que el poder político humano va a importar". Explicó que en la Revolución Industrial, cuando se automatizaba el trabajo y había malas condiciones laborales, los trabajadores podían sindicalizarse porque las fábricas los necesitaban. "En este caso, ¿el Estado necesita a los humanos todavía? Su PBI proviene casi completamente de las empresas de IA. Entonces, de repente, esta clase política, esta base de poder político, se convierte en la clase inútil", explicó, tomando prestado el término del mismo Harari.
Por qué los políticos evitan el tema
Harris fue categórico sobre por qué los políticos no hablan del tema: "No hay actualmente ninguna buena respuesta para el resultado actual. Si lo menciono, si hago que la gente lo vea claramente, parece que todos pierden".
Sin embargo, cree que a medida que la conversación sobre la pérdida de empleos comience a impactar, habrá una oportunidad para los políticos que intenten mitigar el problema. El desafío, según describió, es que las compañías de IA tienen un fuerte respaldo gubernamental en la carrera tecnológica contra China.
El camino por defecto, según describió, es que las empresas compitan para lanzar la tecnología más poderosa, inescrutable e incontrolable que jamás hayamos inventado, con el máximo incentivo para recortar esquinas en seguridad. "Precios de energía en aumento, agotamiento de empleos, creación de desempleo, creación de riesgos de seguridad. Ese es el resultado por defecto", advirtió.
Su solución pasa por la concientización: "Si la gente tiene claridad y se siente confiada de que el camino actual está llevando a un mundo que la gente no quiere, esa claridad crea el coraje de decir: 'Sí, no quiero eso'. Entonces voy a dedicar mi vida a cambiar el camino en el que estamos actualmente".
Para Harris, la IA debería ser un tema de primer nivel por el cual la gente vote: "Si te importa el cambio climático o la energía, bueno, la IA va a reconstituir la conversación sobre el cambio climático. Si te importa la educación, la IA reconstituirá esa conversación. Si te importa la atención médica, la IA reconstituye todas estas conversaciones".