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Todos los casos ocurrieron desde 2021 y hay, al menos, siete víctimas, que asistían a la Iglesia Evangélica “Visión de Águila”, en la localidad de Virreyes.

Hace al menos dos años que uno de los pastores usaba, presuntamente, sus salones para abusar sexualmente de mujeres en nombre de la fe. El hombre fue detenido este martes por la DDI de San Isidro por orden del fiscal Jorge Nocetti, de la UFI N°14 de San Fernando.

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El caso se descubrió tras la denuncia de una de las víctimas, que hace aproximadamente dos meses contó ante la Policía Bonaerense la traumática situación a la que la sometió el hombre en reiteradas oportunidades. A partir de su relato, al menos, otras seis jóvenes de entre 20 y 40 años se animaron a dar su testimonio; y revelaron haber pasado por lo mismo.

El imputado fue identificado con el apellido de Herrera y su rol era el de dirigir y cuidar a la congregación de creyentes. Un cargo que utilizó a su favor para engañar a sus víctimas, según indicaron fuentes del caso a Infobae.

El pastor cometía sus delitos en el marco de un ritual que llevaba a cabo en el templo, el cual tenía como objetivo conseguir la liberación de las almas.

Herrera ahora está acusado por el fiscal Nocetti por los delitos de abuso sexual con acceso carnal en tentativa, abuso sexual gravemente ultrajante, abuso sexual simple y abuso sexual agravado por ser ministro de culto, todos en concurso real.

Estos episodios ocurrían una vez que finalizaba el mencionado encuentro, cuando el pastor se acercaba a alguna de las mujeres que habían ido y les daba una devolución sobre lo que había sentido puntualmente con ellas: les decía que notaba que atravesaban en una situación más compleja que el resto y que, para que se realice la salvación de manera total, debía hacerles un ritual en privado.

Las víctimas -que en general eran mujeres en condición de extrema vulnerabilidad- accedían a la propuesta y lo acompañaban a donde él les indicaba. El lugar en cuestión solía ser una cocina del templo, donde les tocaba las partes íntimas mientras alegaba que solo de esa manera se iba a lograr la liberación que buscaban.

Después de cometer los abusos, el pastor les daba a sus víctimas su número de teléfono para que se comunicaran con él por cualquier cosa. Además, ofrecía su servicio fuera de la iglesia. En este contexto fue que una mujer lo contactó para solicitarle la sanación. A ella la llevó directamente a un hotel de alojamiento y la sometió a un abuso.

Herrera dejó de prestar servicios en la Iglesia Evangélica “Visión de Águila” luego de que se conociera el primero de los casos que dio inicio a la investigación. A partir de entonces, y con el surgimiento de otros testimonios similares, decidió dejar de asistir al templo. Al mismo tiempo, amenazó a sus víctimas asegurándoles que a justicia “no iba a actuar en consecuencia”.

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abuso sexual

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