La angustia y la incertidumbre se apoderan de las familias de los desaparecidos tras la tragedia ferroviaria en Urda (Toledo). Mientras los servicios de emergencia trabajan a destajo y con cautela en el lugar del siniestro, decenas de allegados recorren hospitales y esperan junto al teléfono una noticia que aclare el paradero de sus seres queridos.
La Guardia Civil ha contabilizado un total de 64 denuncias de desaparición tras la colisión entre un tren AVE y una unidad de Iryo ocurrida el pasado miércoles. En Toledo, Ciudad Real y Madrid, los familiares relatan el desgaste psicológico que supone una espera marcada por la desinformación y las respuestas incompletas.
Peregrinaje por los hospitales y falta de respuestas
Para muchas familias, las primeras horas tras el accidente se han convertido en un recorrido incesante por centros sanitarios sin obtener confirmaciones claras. Los allegados de Francisco José Barbero Liébana, de 32 años y viajero del vagón 7 del AVE, se desplazaron desde Córdoba, Jaén y Sevilla hasta Toledo tras perder el contacto con él.
Según relata su entorno familiar a EL MUNDO las indicaciones oficiales se limitan a pedir paciencia y mantener la esperanza en sus alojamientos a la espera de ser avisados, lo que genera malestar por la escasez de datos concretos. Francisco José utilizaba la línea semanalmente para trasladarse entre su trabajo en Madrid y la vivienda de sus padres en Córdoba.
Situaciones similares afrontan los familiares de David Martínez Méndez, ingeniero industrial de 25 años que ocupaba la plaza 16A del vagón 7. Tras llamar repetidamente a su teléfono hasta que dejó de dar señal, su familia recorrió alrededor de 20 hospitales entre Toledo, Ciudad Real y Madrid, recibiendo en todos la misma respuesta: no figuraba en sus registros.
Rastros digitales y contradicciones en las listas de afectados
La búsqueda de los desaparecidos ha llevado a las familias a aferrarse a cualquier indicio, desde señales de localización hasta registros médicos preliminares:
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Pepe San Emeterio (54 años): Viajaba en el vagón 8 del AVE con su perro Trece, el cual fue hallado con vida por la Guardia Civil. La ubicación de su reloj inteligente situaba el dispositivo en las vías del tren a la altura de Toledo, aunque sus allegados no consiguieron contactar con él.
David Benítez Domínguez (38 años): Pasajero del asiento 13B del vagón 8. Sus familiares tramitaron la denuncia de desaparición y la aportación de muestras de ADN en Sevilla, al tiempo que intentan esclarecer informaciones que apuntan a que su historia clínica pudo haber registrado actividad en la atención primaria de Castilla-La Mancha.
Mari Carmen García (26 años): A pesar de que las informaciones iniciales la ubicaron en los listados de heridos y fuera de peligro, su familia continúa intentando dar con su paradero definitivo.
Roberto Delgado Andrade: El empresario viajaba hacia el sur junto a la arquitecta Patricia Fernández. Aunque las autoridades recuperaron su teléfono móvil en la zona del siniestro y se lo entregaron a sus allegados, no se tiene constancia de su localización.
Perfiles de los desaparecidos en la tragedia de Toledo
Entre las 64 denuncias registradas por la Guardia Civil figuran profesionales de diversos sectores y ciudadanos de diferentes puntos de la geografía española:
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Iván Romano (42 años): Policía nacional destinado en Alcalá de Guadaíra y recientemente padre, a quien sus allegados continúan buscando por distintos centros médicos.
Juan José García Palacios (26 años): Guardia civil natural de El Palmar de Troya y vinculado a Utrera. Regresaba a Sevilla en el asiento 8C del vagón 8 tras finalizar su turno de noche en Madrid.
Otros pasajeros en búsqueda: Las labores de localización atañen también a nombres como Juan Ignacio López Espinosa, Carlos Ortiz Sanchidrián, Carmen Chicharro, María Luisa Manchado, Adriana Marroquín y David Reina, entre otros.
Movilización ciudadana y toma de muestras de ADN
Ante la falta de confirmaciones definitivas, la solidaridad y la difusión en redes sociales han cobrado un papel central. La ONG Equipos de Respuesta Inmediata en Catástrofes de Andalucía, junto con colectivos locales como la hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Entierro de Cristo de Chiclana, ha distribuido carteles con fotografías y datos de contacto para solicitar la colaboración ciudadana.
En paralelo, los cuerpos de seguridad han iniciado la recogida de muestras de ADN a los familiares directos en diversas dependencias policiales y de la Guardia Civil para facilitar las labores de identificación que se desarrollan en el lugar del accidente.