España ha sido la puerta de entrada a Europa de las marcas chinas para comercializar sus vehículos, pero en los próximos años se va a convertir en el hub de producción de los gigantes chinos del automóvil en terreno comunitario.
El tira y afloja que mantienen la Comisión Europea y China por los aranceles a los vehículos, después del endurecimiento de Bruselas de las tasas a los coches eléctricos made in China y de la estrategia que está llevando a cabo para impulsar la producción made in Europe, ha motivado que los grandes actores del sector automovilístico chino se hayan interesado por la producción local para vender sus coches en el mercado europeo.
A pesar de que los costes son superiores en comparación con los que tienen en China -las firmas siguen registrando altos márgenes de beneficio importando sus coches eléctricos a Europa pese a los aranceles-, los grupos automovilísticos del país asiático consideran que producir sus coches en Europa les aporta beneficios significativos en términos económicos y también de imagen, ya que sus marcas, al igual que sucede en estos momentos con algunas japonesas o coreanas, pasarán a ser consideradas -si no europeas- de producción europea, lo que ayuda a la hora de las ventas.
El endurecimiento de la política comercial europea coincide con un momento de avalancha de nuevas marcas chinas al continente y, en paralelo, con la debilidad de las compañías automovilísticas del Viejo Continente, que se enfrentan a un problema de sobrecapacidad productiva instalada, con motivo de la desaceleración de las matriculaciones.
En este entorno, muchas marcas chinas se están interesando por algunas plantas de fabricantes europeos que están siendo infrautilizadas.
Llegar a acuerdos con los propietarios de las plantas les permitiría contar con capacidad de producción inmediata sin tener que hacer las grandes inversiones que conlleva construir una factoría desde cero.
En este proceso de búsqueda de capacidad industrial en Europa por parte de las marcas chinas, España está teniendo y va a tener en el futuro un papel clave, ya que está atrayendo el interés de gigantes del país asiático como Chery, BAIC, SAIC Motor o Geely para fabricar sus modelos en el mercado nacional, al tiempo que también se está convirtiendo en un referente en Europa en cuanto a nuevas gigafactorías de baterías.
España, como segundo fabricante histórico de vehículos del continente cuenta con una gran experiencia y conocimiento en la fabricación de automóviles y dispone de una tupida cadena de suministro y red de proveedores y de un clima laboral y social estable y proactivo.
Esos son los ingredientes que han provocado que en los últimos años se hayan sucedido los anuncios de nuevos proyectos industriales por parte de fabricantes chinos de vehículos en el país y es de esperar que próximamente se adjudiquen más proyectos.
El paraguas del Perte VEC
Bajo el marco de las diferentes ediciones del Perte del Vehículo Eléctrico y Conectado (VEC), varias compañías chinas se han visto atraídas para invertir en España y muchas han mandado expediciones para buscar posibles localizaciones de sus nuevas fábricas europeas.
El proyecto del gigante chino Chery con la firma española Ebro para reutilizar las instalaciones de Nissan en Barcelona fue el primero en concretarse. Con una inversión vinculada de unos 530 millones, la intención inicial era ensamblar los módulos de vehículos importados desde China de modelos de Ebro, Omoda y Jaecoo, aunque la previsión es que a finales de este mismo año se inicien ya las labores de producción, que aportan más valor añadido que el simple ensamblaje.
Otro proyecto de colaboración entre una marca española y una china es el de la renacida Santana con el grupo BAIC para el ensamblaje en Linares (Jaén) de cinco modelos, prefabricados en China, con tecnología de BAIC.
El primero de los modelos será el pick up Santana 400, aunque más adelante se completará la gama con nuevos modelos todoterreno con la tecnología de BAIC.
La tercera nueva planta de ensamblaje de marcas chinas en España será la que pondrá en marcha SAIC Motor, dueña de enseñas como MG, Maxus o Roewe, en Ferrol (Galicia). El grupo chino ha estado varios años analizando localizaciones para su primera planta en Europa y finalmente se decantó por España, donde invertirá 200 millones de euros en el proyecto.
La idea inicial es que esta planta empiece el ensamblado de módulos de vehículos importados desde China en 2028, con una previsión de crear 2.000 empleos directos e indirectos y de contar con una capacidad anual de unos 120.000 coches eléctricos, híbridos enchufables y, puede que también, híbridos convencionales o de combustión.
Este proyecto ha estado en el centro de la polémica en los últimos días por informes del Ministerio de Defensa y del CNI que alertaban de riesgos para la seguridad nacional por estar cerca del Arsenal Militar de Ferrol y del astillero de Navantia.
Desde la Xunta y el Gobierno central reaccionaron rápido mostrando su apoyo a una iniciativa clave en términos de empleo y de actividad industrial.
Chery, BAIC y SAIC son las primeras compañías chinas con plantas de ensamblaje propias en España, pero hay otras iniciativas de Leapmotor y Geely para producir sus modelos en el país usando capacidad industrial de terceros. Leapmotor aprovechará su alianza con Stellantis para montar modelos en España.
La firma china producirá dos eléctricos en la factoría de Stellantis en Zaragoza (B10 y B05) y también se fabricará un Opel basado en el B10. Además, Stellantis transferirá la propiedad de su planta de Madrid a la joint venture que mantiene con Leapmotor. El centro madrileño fabricará desde 2028 dos nuevos modelos de Leapmotor.
Geely llega a Valencia
El último proyecto en conocerse de una marca china de coches en España ha sido el de Geely, que, después de tantear a Renault para fabricar en sus plantas españolas modelos de Smart, como adelantó EXPANSIÓN, finalmente ha llegado a un acuerdo con Ford para comprar un 34% de la planta de Almussafes (Valencia), donde se fabricarán en el futuro cinco modelos.
Se seguirá montando el Kuga, al que se añadirá el Bronco en 2028 y un futuro todocamino de Ford. Y se sumarán dos modelos más de Geely.
FUENTE: Fuente: Expansión | RIPE