El tribunal Superior de Londres ha citado a declarar en calidad de testigo a Andrés Mountbatten-Windsor en un proceso por presunto fraude que comenzará este mes de noviembre. La comparecencia del hermano del rey Carlos III está prevista para torno al 15 de diciembre, según ha informado la BBC.
Mountbatten-Windsor, sobre quien no pesa ninguna acusación en esta causa civil, deberá responder a las preguntas de las partes de forma presencial o por videoconferencia. El proceso judicial enfrenta a la empresaria turca Nebahat Isbilen con su antiguo asesor financiero, Selman Turk, a quien acusa de engañarla y de haberse aprovechado de su patrimonio en beneficio propio.
El origen del litigio: transferencias financieras bajo sospecha
La intervención del expríncipe responde a la necesidad de esclarecer las circunstancias de un pago de 750.000 libras (unos 900.000 euros) recibido de Isbilen en noviembre de 2019, momento en el que todavía formaba parte de la familia real británica, si bien la cantidad fue devuelta con posterioridad.
Según los documentos judiciales del caso:
La versión de Isbilen: La empresaria sostiene que Turk la indujo a realizar la transferencia haciéndole creer que el dinero serviría para ayudarla a obtener un pasaporte.
La versión de Turk: El empresario afirma que se trató de un regalo realizado por iniciativa propia de la mujer para ganarse el favor del entonces duque de York.
Tras ponerse en contacto los abogados de Isbilen con Andrés en 2021, el dinero fue devuelto. Posteriormente, en 2023, la empresaria alcanzó un acuerdo extrajudicial —cuyos términos no se hicieron públicos— con el expríncipe y Sarah Ferguson, entonces duquesa de York.
Asimismo, en el proceso figura una segunda transferencia de 768.743 libras (aproximadamente 921.500 euros) realizada en enero de 2020 desde una cuenta de Isbilen. Turk señala que correspondía a un préstamo concedido a Andrés para la adquisición de un chalet en Suiza, afirmación que la empresaria cuestiona.
La relación entre Selman Turk y el exduque de York
La relación entre ambos se remonta al otoño de 2019, cuando Turk conoció a Andrés a través de Pitch@Palace, un proyecto impulsado por el exduque concebido para conectar a emprendedores con inversores. A partir de ese momento, coincidieron en diversos encuentros sociales acompañados de sus familias y de la propia Isbilen.
El pasado 23 de octubre, el juez Adam Johnson, del Tribunal Superior, autorizó a Turk —quien niega cualquier irregularidad— a requerir el testimonio de Mountbatten-Windsor, al considerar que debe contar con la oportunidad de aportar las pruebas necesarias para ejercitar su defensa.
La cita judicial supondrá la primera ocasión en que Mountbatten-Windsor responda a preguntas de forma pública desde su entrevista de 2019 con la BBC, en la que rechazó las acusaciones de la fallecida Virginia Giuffre sobre presuntos abusos sexuales en el marco de la red de Jeffrey Epstein cuando ella tenía 17 años.
Investigaciones policiales y la pérdida de sus títulos reales
La citación en la causa civil coincide con una serie de procesos policiales que salpican al hermano del monarca británico. Andrés permanece bajo investigación por parte de la Policía por presunta conducta indebida en el ejercicio de un cargo público, tras conocerse que compartió información confidencial con Jeffrey Epstein durante su etapa como representante comercial británico entre los años 2001 y 2011. En relación con este caso, fue detenido en febrero y puesto posteriormente en libertad bajo investigación sin que se hayan presentado cargos hasta la fecha.
Recientemente, el expríncipe impugnó las órdenes de registro aplicadas sobre su antigua residencia de Royal Lodge (Windsor) y su vivienda en Sandringham (este de Inglaterra). Aunque el tribunal acabó anulando dichas órdenes, la justicia mantiene abierto el procedimiento para dictaminar si los agentes pueden conservar el material incautado.
De forma paralela, la Policía escocesa confirmó la pasada semana que examina las informaciones recibidas sobre la estancia de Andrés, Epstein y Ghislaine Maxwell en el castillo de Balmoral durante el verano de 1999.
Ante estos acontecimientos, el rey Carlos III despojó a Andrés de sus títulos reales a finales de octubre de 2025. Asimismo, le obligó a desalojar la mansión de Royal Lodge —donde apenas abonaba alquiler— para trasladarse a una propiedad privada de la familia real situada en la finca de Sandringham.