El balotaje de Brasil no solo definirá quién gobierna, sino cuánto podrá gobernar. Con una deuda cercana al 83% del PIB, un Congreso inclinado a la derecha y dos candidatos que no explicaron cómo cerrarán el déficit, el próximo presidente heredará más condicionamientos que margen de maniobra. Esa es la lectura de JP Morgan Private Bank. Con la segunda vuelta entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro fijada para dentro de tres semanas, el banco se concentra en las variables que decidirán lo que viene.

Según el análisis de Nur Cristiani, Federico Cuevas y Mary Sangurima., la gran incógnita es si el próximo presidente podrá encaminar las finanzas públicas. La deuda bruta ronda el 83% del PIB, contra cerca del 74% a fines de 2022; el resultado primario sigue en rojo (-0,4%) y los intereses se acercan al 9% del PIB. El crecimiento se enfrió de más del 3% a cerca del 2%.

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Déficit fiscal en la mira

Ninguno de los candidatos presentó números sobre cómo reduciría el déficit. Lula propone mantener el esquema actual y sumar ingresos con más progresividad impositiva; Bolsonaro, achicar el Estado, contener el gasto y reformar las reglas fiscales. Como contrapeso, el informe cita tasas reales más altas, menor volatilidad cambiaria y un banco central en ciclo de recortes.

Más del 90% del presupuesto es gasto obligatorio, por lo que una reforma estructural exige modificar la Constitución: 308 de 513 diputados y 49 de 81 senadores, con doble votación en cada cámara. El banco seguirá de cerca si las coaliciones de cada candidato se acercan a esos umbrales.

Con 308 bancas confirmadas en Diputados, la derecha opositora suma 134, la base de Lula 122 y el centrão 52; quedan 205 por definir. En el Senado, el bloque opositor pasa a ser el más numeroso, y esa cámara confirma a jueces del Supremo y autoridades del banco central: hace poco rechazó a un candidato del propio Lula.

Donald Trump

Trump y los aranceles a Brasil

Desde agosto de 2025, Estados Unidos aplica un arancel del 50% a la mayoría de las exportaciones brasileñas, con excepciones como aeronaves, jugo de naranja y mineral de hierro. Según el banco, un triunfo de Bolsonaro, más cercano a Washington, podría acelerar su reducción; con Lula, un cambio en el corto plazo sería menos probable. A cambio, Lula profundizó el vínculo con China, principal socio comercial, y con los BRICS, que podrían amortiguar la presión.

El informe sostiene que los precios ya incorporan buena parte del escenario favorable. Con la Selic en 13,75%, el tramo largo de la curva DI bajó a cerca de 14%, desde 14,5% a mediados de septiembre, pese al alza de los bonos del Tesoro de EEUU. "El real, sostenido por un carry elevado, difícilmente se mueva mucho sin más claridad fiscal. Las acciones, sobre todo las ligadas al Estado como Petrobras, serían las más sensibles a un giro hacia la ortodoxia fiscal", dice JP Morgan.

Flávio Bolsonaro y la tensión institucional

El primer foco es el ministro de Hacienda. Los analistas afirman que "la designación del ministro de Hacienda será el primer indicio más importante" sobre el rumbo de cualquier gobierno. Pero los candidatos suelen evitar anunciarlo antes del balotaje: en 2022, Lula confirmó a Haddad recién en diciembre. Habrá que leer señales indirectas. Con Lula, el escenario base es la continuidad; con Bolsonaro, la duda es si surgirá un perfil que tranquilice a los inversores o uno más político.

El segundo es el reparto de apoyos de los candidatos eliminados, que suelen definirse en la primera semana y pueden mover votos en el nordeste, el sudeste y Minas Gerais. Los debates, históricamente, influyen poco.

El tercero es la tensión institucional: el rechazo del Senado al candidato de Lula al Supremo, el arresto domiciliario de Jair Bolsonaro y una investigación policial sobre presuntos vínculos de Flávio Bolsonaro con un banquero ligado al Banco Master. Una escalada judicial podría desplazar el debate económico.

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