La familia de Renee Good, la ciudadana estadounidense de 37 años que murió a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante las redadas masivas en Minneapolis en enero, presentó dos demandas federales contra el gobierno de Donald Trump por homicidio culposo, negligencia y violación de derechos civiles.
Good murió el 7 de enero después de que un agente del ICE disparara contra su coche. Junto a su esposa habían participado de una de las protestas diarias de la ciudad contra los agentes federales armados y enmascarados desplegados en Minnesota para arrestar a inmigrantes con el fin de deportarlos.
"La muerte de Renee no fue un accidente", dijeron los abogados de la familia, calificándola como el "resultado previsible" de políticas que fomentaban enfrentamientos agresivos.
Quiénes están implicados en las denuncias
Este jueves, su familia presentó dos denuncias ante un tribunal federal. La primera señala a Estados Unidos y reclama una indemnización bajo la Ley Federal de Reclamaciones por Agravios por homicidio culposo, negligencia y otras conductas indebidas.
Por otro lado, la segunda demanda alega una conspiración para violar derechos civiles bajo disposiciones de la Ley Ku Klux Klan de 1871, y argumenta que la operación de inmigración apuntó deliberadamente contra las comunidades somalí e hispana y buscó intimidar a las personas que protestaban o vigilaban a los agentes federales
Las demandas acusan al agente del ICE que disparó, Jonathan Ross, y a altos funcionarios del gobierno de Trump, incluida la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y el subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, de negligencia inconstitucional y uso excesivo de la fuerza que violó los derechos civiles de Good y de otras personas en Minneapolis.
Ambos funcionarios acusaron sin fundamento a Good de terrorismo. Noem afirmó falsamente a la prensa que la víctima había "intentado atropellar a un agente de las fuerzas de orden".
El gobierno de Trump defendió su ofensiva antiinmigración y la actuación de sus agentes, sosteniendo que el uso de fuerza letal en este caso fue justificado. Por su parte, la demanda de la familia afirma que ella estaba desarmada, no era sospechosa de ningún delito y se alejaba del agente en su automóvil cuando este disparó.
"Lo que le pasó a Renee fue completamente absurdo, y el hecho de que no haya habido rendición de cuentas, ni investigación, ni condolencias, ni cambios en las políticas es sencillamente inconcebible", declaró Brett Ganger, hermano de Good, en una rueda de prensa en Minneapolis. "¿Qué le ha pasado a Estados Unidos? Algo tiene que cambiar ya", agregó.
Estas son algunas de las primeras acciones civiles importantes interpuestas contra la administración Trump por las redadas de deportación sin precedentes en Minneapolis el invierno pasado, denominadas "Operation Metro Surge".
Un video del momento del asesinato
El crimen de Good conmocionó al país y desencadenó multitudinarias manifestaciones. La tragedia intensificó el rechazo popular contra las redadas en Minnesota y otras regiones.
La demanda describe a Good como poeta y madre de tres hijos, y detalla que la mañana del hecho, tras dejar a su hijo de seis años en la escuela, ella y su esposa, Becca Good, detuvieron su automóvil en Portland Avenue al advertir el patrullaje de las fuerzas federales.
El episodio quedó grabado en videos que se viralizaron rápidamente. En las imágenes se observa al agente Ross rodear a pie el vehículo de la víctima mientras filmaba con su teléfono celular. En sus últimas palabras, Good le dijo al efectivo: "Está bien, no estoy enojada contigo".
Segundos después, ante la orden de otro agente para que descendiera del vehículo, la mujer dio marcha atrás brevemente y luego avanzó hacia la derecha para intentar alejarse. En ese momento, Ross gritó "¡Alto!" y disparó en tres ocasiones, impactándola en la cabeza, el brazo y el torso.
En un principio, el Departamento de Justicia bloqueó la investigación de sus propios fiscales federales en Minneapolis sobre los agentes involucrados. La decisión provocó la renuncia en protesta de al menos seis fiscales locales. Hasta la fecha, ninguno de los agentes involucrados enfrentaron cargos.
Minnesota en el centro de la polémica por la política migratoria de Trump
La muerte de Good formó parte de una secuencia de incidentes armados durante las redadas invernales en Minnesota, que incluyeron el disparo contra el repartidor venezolano Julio Sosa-Celis y el homicidio de Alex Pretti, un enfermero del Departamento de Asuntos de Veteranos.
Aunque Trump dio por finalizada la "Operation Metro Surge" en febrero, el Departamento de Seguridad Nacional mantiene que el uso de la fuerza fue justificado frente a presuntas situaciones de peligro.
Actualmente, la fiscal del condado de Hennepin, Mary Moriarty, encabeza una investigación estatal por posibles violaciones de la legislación de Minnesota. Sin embargo, ésta se encuentra obstaculizada por la negativa del Departamento de Justicia a compartir pruebas y peritajes recabados en la escena del crimen, lo que obligó al estado de Minnesota a interponer un recurso judicial paralelo contra la administración federal para acceder a la evidencia del caso.
Ross no se pronunció públicamente sobre la muerte de Good ni sobre sus acciones ese día. El Departamento de Seguridad Nacional, que supervisa el ICE y agencias relacionadas, defendió la conducta de Ross y otros agentes de inmigración como un uso justificado de la fuerza en situaciones peligrosas.