En la puerta del Council of the Americas ondean dos banderas: la de los bastones y las estrellas, más la celeste de Uruguay. Las dos a la misma altura, arriba de la entrada de la influyente organización empresarial estadounidense.
Se trata de un gesto de bienvenida. Yamandú Orsi es el invitado especial de la cena. Lo quieren escuchar de cerca los empresarios, banqueros e inversores que ya tienen un pie en el país sudamericano o, incluso mejor para Orsi, planean hacerlo en el corto plazo.
El Council promueve el libre comercio, el desarrollo económico y social, los mercados abiertos, el estado de derecho y la democracia en todo el hemisferio occidental.
"Me gustó lo que planteó", dice a la pasada un importante banquero que trabaja en Manhattan, mientras se retira de la cena.
En la vorágine de la Asamblea General de la ONU y en el medio del vértigo de su propia agenda, Yamandú Orsi hace una pausa para charlar con El Observador en Nueva York.
Viene de exponer en el Council of the Americas, donde están los empresarios que ya están invirtiendo en Uruguay, ¿cree que esta gira puede atraer nuevas inversiones al país?
Sí, y reafirmar lo que ya está, que implica que apuesten más por Uruguay. Vine el año pasado, donde surgieron preguntas, expusimos lo que era nuestra idea para Uruguay. Hoy venimos con la ventaja de haber vivido todo este año y ver qué cosas se han podido concretar y cómo el mundo y el tiempo cambió de manera tal de plantear cosas nuevas. Lo satisfactorio es que recibimos mucho apoyo, reconocimiento del buen clima que Uruguay sigue presentando para quien quiera invertir.
Orsi con Susan Segal, presidenta del Council of the Americas
Habla de cosas nuevas y lo asocio con inteligencia artificial, con centros de datos, ¿viene por ahí?
Eso está presente siempre. Además, cada una de estas empresas, de las más importante a nivel global de datos, hacen referencia a lo que ya están haciendo en Uruguay. Hay algunas que quizá no, pero de las más conocidas, todas están haciendo algo o tienen pensado hacer algo y te da esa percepción de que no arrancás de cero.
¿Sería un Uruguay como hub tecnológico para centro de datos y algo más? ¿O es difícil pedir algo más?
El mundo viene a una velocidad donde lo que te plantees quizá dentro de un año quede corto. Si estás hablando de centros de datos, estás hablando de energía, de conectividad, de tecnología y de talento. El algo más es todo eso. Ayer en una reunión que tuvimos sobre el tema específico de inteligencia artificial, nosotros ofrecimos a Uruguay como hub, pero en una estrategia regional, por un tema de escala. En la articulación que surge de la energía de Paraguay, de los talentos de Argentina, de la posición estratégica de Uruguay y de todo lo que Brasil ya viene haciendo, creo que América Latina tiene un rol importantísimo, más allá de China, Estados Unidos o Europa.
Sede del Council of the Americas en Nueva York con la bandera de Uruguay
Andrés Fidanza
La empresa Praxis hizo un anuncio importante sobre un proyecto en Uruguay. ¿Cómo lo ve? ¿Se va a reunir con el CEO acá en Nueva York?
Nos vamos a reunir, sí. Venimos trabajando desde hace ya unos años, más allá de los roles que nos toca cumplir, con la gente de +Colonia. Uruguay generó un nuevo polo de atracción, además del área metropolitana de Montevideo, que es Punta del Este y el tercer polo va a ser Colonia, con una propuesta diferente y diversificando desde el punto de vista territorial. Y esto de Praxis es un componente de una estrategia que en Colonia se está desarrollando y que tiene que ver con esa nueva generación de trabajadores de la tecnología donde son de verdaderos nómadas.
Habló de regular la inteligencia artificial protegiendo derechos, ¿cómo sería eso?
Creo que no hay que caer en la dicotomía de captar inversión o regular, creo que se pueden hacer las dos cosas a la vez. Las empresas que dialogaron con nosotros nos dijeron que necesitan un marco que le dé confiabilidad a la propuesta. Nosotros venimos trabajando el Plan Ceibal, el Centro Nacional de Inteligencia Artificial con estas empresas, o con inversiones concretas, como la de Google, donde no tenemos dificultades a la hora de fijar reglas de juego. Porque en realidad lo que tiene para presentar Uruguay a nivel mundial son reglas de juego estables. Y no encontré resistencia, al contrario, confían en reglas de juegos sensatas.
Tuvo una bilateral con el presidente Lula, un gesto fuerte. ¿Qué deja esa reunión? ¿Se habló de la carne, y qué más?
Lo más importante fueron algunos asuntos que pueden parecer menores, pero llevaron más tiempo en la reunión. Tiene que ver con un puente sobre el río Yaguarón que se hace coordinadamente, pero que lo va a hacer Brasil, y que se viene demorando. Yo he aprendido que con Lula que hay que trabajar sobre temas concretos y que, de repente, no son de tan gran escala. A su vez, estuvimos intercambiando sobre el tema de integración. Y por supuesto, él nos agradece esto del excedente de la cuota, que a ellos les puede venir bien.
¿En relación a Estados Unidos, hubo un cortocircuito con este tema del acuerdo para que Uruguay sea un país que reciba a los deportados?
No, eso es algo que se está trabajando desde hace ya mucho tiempo. Hace unos cuantos meses que venimos conversando. No hay nada concreto. Sabemos que el tema está en América Latina. Hay países que firmaron, otros que no firmamos todavía. Pero es un diálogo muy abierto y muy tolerante. No es real que sea a nivel de cortocircuito. Y hay un nivel de comprensión que es bueno que la gente lo sepa.
¿Cómo es la relación con el gobierno de Trump?
Nosotros tenemos la ventaja de tener un embajador de Estados Unidos que vivió muchos años en Uruguay o que es tan uruguayo como norteamericano. Digo una ventaja porque nos conoce bien y podemos dialogar con mucha franqueza, tanto con él como con el resto de los funcionarios de la embajada o las conversaciones bilaterales que se han tenido acá con gente del Departamento de Estado. Son momentos complejos del mundo y Estados Unidos está jugando fuerte, pero la relación es muy frontal, creo que eso nos ayuda también, más allá de que jugás a veces con el riesgo de chocar, a la larga el ser frontal reditúa mucho.
Alguien me dijo que recién dijo algo así como que ser de izquierda y ser de derecha es ser conservador. ¿Cómo es eso?
Es una definición que yo tengo. El uruguayo tiene una gran virtud que cuida mucho lo que tiene. Entonces nos da una estabilidad. Pero eso también tiene mucho de conservadurismo. Creo que hay como una reacción biológica, casi idiosincrática, del uruguayo, que por ser pocos, por ser un país muy chico entre gigantes, nos cuidamos mucho. Y a veces el exceso de cuidado puede tener una veta de querer conservar. Es muy del uruguayo eso de ser lentos a veces para tomar decisiones o ser menos audaces que nuestros vecinos. A veces te ayuda, pero a veces son momentos de audacia y precisamos una dosis de de intrepidez, por decirlo de alguna una forma.