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Boeing volvió este sábado a fallar en el lanzamiento de su primera nave espacial Starliner tripulada con destino a la Estación Espacial Internacional (EEI). Se trata del segundo traspié en menos de un mes para el gigante aeroespacial estadounidense luego que la operación anterior se viera frustrada el 6 de mayo horas antes del despegue.

Los equipos de control terrestre cancelaron el lanzamiento cuando quedaban poco menos de cuatro minutos en la cuenta regresiva, por motivos aún no divulgados.

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Boeing volvió a experimentar fallas que obligaron a suspender el lanzamiento tal como ocurrió el pasado 6 de mayo.

Se trata del segundo aplazamiento del despegue de esta misión en menos de un mes, en lo que significa un nuevo revés para el problemático programa espacial de Boeing, que ha enfrentado años de retrasos y adversidades relativas a la seguridad.

El cohete del grupo United Launch Alliance (ULA), la empresa conjunta formada por Boeing y Lockheed Martin, debía despegar a las 12.25 hora local desde la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, en el estado de Florida.

Pero a último momento un sistema de emergencia se activó automáticamente, explicó la NASA.

Por ello, equipos de ULA, Boeing y NASA comenzaron a poner el cohete en una configuración segura para que los dos astronautas pudieran salir.

Las fechas alternativas posibles para el despegue son el domingo, así como el próximo miércoles o jueves, aunque antes los técnicos deberán determinar los ajustes necesarios.

La NASA busca impulsar a Boeing

La NASA está buscando certificar a Boeing como segundo operador comercial para transportar sus tripulaciones a la EEI, algo que ya realiza SpaceX, la compañía del magnate Elon Musk, desde hace cuatro años.

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Tory Bruno de United Launch Alliance, Steve Stich de la NASA y Mark Nappi de Boeing explicaron los motivos de la cancelación del lanzamiento. (AFP).

Ambas compañías recibieron contratos multimillonarios en 2014 para desarrollar sus cápsulas tripuladas y pilotadas de forma autónoma, luego de que llegara a su fin el programa de Transbordador Espacial en 2011, lo cual había dejado a Estados Unidos temporalmente dependiente de cohetes de Rusia para realizar sus viajes.

Boeing, con sus 100 años de historia, fue muy favorecida por sobre su entonces advenedizo competidor, pero su programa sufrió años de retrasos y temores sobre aspectos de seguridad que reflejan los diversos problemas que afligen a su división de aerolíneas comerciales.

Contratiempos

Los astronautas de la agencia espacial estadounidense (NASA) Butch Wilmore y Suni Williams son expilotos de pruebas de la Marina con dos vuelos espaciales en su curriculum.

Wilmore y Williams estaban listos para despegar el 6 de mayo cuando defectos en una válvula de cohete Atlas V que iba a impulsar la cápsula Starliner a la órbita obligaron a los equipos terrestres a cancelar el lanzamiento.

Desde entonces, salió a la luz una pequeña fuga de helio ubicada en uno de los propulsores de la nave espacial, pero en lugar de cambiar su sellado, lo que requeriría desarmar el Starliner en fábrica, funcionarios de la NASA y Boeing consideraron que era lo suficientemente seguro para volar tal como está.

Las pruebas previas al lanzamiento realizadas por equipos terrestres el sábado confirmaron que la fuga no se había expandido aún más.

Boeing necesita revertir años de fallas

Un vuelo exitoso ayudaría a Boeing a disipar parte del daño a su reputación sufrido por fallas sucesivas a lo largo de los años, desde un error de software que puso a la nave espacial en una mala trayectoria en su primera prueba sin tripulación, hasta el descubrimiento de que la cabina estaba llena de cinta de aislamiento eléctrico inflamable tras el segundo.

Otra preocupación actual era que el equipo procesador de orina en la EEI, que recicla el agua de la orina de los astronautas, sufrió una falla esta semana y su bomba necesitaba ser reemplazada, dijo a los periodistas Dana Weigel, gerente del programa EEI de la NASA.

La misión tiene como tarea transportar equipo de repuesto, que pesa alrededor de 70 kilos. Para dejarle paso, hubo que sacar las maletas de los dos astronautas, lo que significa que dependerán de los suministros de respaldo que están en depósito de la estación.

Starliner está a punto de convertirse en el sexto tipo de nave espacial construida en Estados Unidos en llevar astronautas de la NASA, después de los programas Mercury, Gemini y Apollo en las décadas de 1960 y 1970, el transbordador espacial de 1981 a 2011 y el Crew Dragon de SpaceX a partir de 2020.

AFP.

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