Una poderosa tormenta invernal con vientos con fuerza de huracán y lluvias torrenciales azotaron el noreste de Estados Unidos este fin de semana, provocando la muerte de un trabajador en la ciudad de Nueva York, apagones masivos que afectaron a más de 100.000 usuarios y graves inundaciones costeras desde Nueva Jersey hasta Nueva Inglaterra.

El fenómeno, conocido como "nor’easter" por el nombre que reciben los vientos del noreste, paralizó el transporte aéreo con cientos de vuelos cancelados, forzó el cierre de rutas y llevó a las autoridades de Boston, Filadelfia y Nueva York a declarar la alerta máxima y pedir a la población que evite cualquier traslado no esencial frente al riesgo extremo de marejadas e inundaciones de magnitud no vista en casi una década.

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Este lunes, la Ciudad de Nueva York se mantiene bajo alerta por inundaciones, aunque se anticipa que la tormenta pierda intensidad hacia la noche. Para esta jornada se pronostican entre 2 y 3 centímetros adicionales de lluvia, con acumulados que podrían alcanzar las 2 pulgadas en zonas con aguaceros fuertes.

Los avisos de inundación costera permanecen vigentes para las mareas hasta la mañana del lunes, con niveles de agua de 30 a 45 centímetros sobre el nivel del suelo en las áreas más vulnerables. Aunque las ráfagas de viento comenzarán a amainar progresivamente, las autoridades advierten que persistirán peligrosas corrientes de resaca, así como riesgos de erosión en las dunas e inundaciones en la franja playera.

Destrozos, ráfagas y una víctima mortal en Brooklyn

De acuerdo el Servicio Meteorológico Nacional (NWS), la tormenta desató ráfagas de viento de más de 70 km/h a lo largo de la costa este, con picos extremos de hasta 130 km/h en el estado de Nueva York.

El impacto de los vientos derribó árboles y postes de luz en diversas comunidades. En el barrio neoyorquino de Brooklyn, un hombre de 56 años, empleado de la Autoridad de Vivienda de la Ciudad de Nueva York, perdió la vida tras caerle un árbol encima.

Las autoridades advirtieron a los ciudadanos sobre los peligros de la tormenta. "Las condiciones son extremadamente peligrosas. Cualquiera que se acerque a la costa este fin de semana estará literalmente poniendo su vida en juego", dijo la gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul, en una conferencia de prensa el sábado. "Esperamos olas de hasta seis metros de altura en algunas zonas", agregó.

En la misma línea, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, alertó a los residentes de la ciudad más poblada de EEUU sobre las ráfagas de viento y la posibilidad de fallas eléctricas. "No viajen si no es necesario", insistió.

Récord de agua y calles innundadas

En localidades costeras como Sea Bright, en Nueva Jersey, y Howard Beach, en Queens, los vecinos tuvieron que abrirse paso entre el agua por segundo día consecutivo el domingo.

Las lluvias, que superaron los 10 centímetros desde el viernes, combinadas con las marejadas ciclónicas, provocaron crecidas constantes durante cada ciclo de marea alta, inundando garajes, viviendas y anegando barrios bajos.

Aunque el pronóstico del NWS indica que el sistema comenzará a debilitarse gradualmente a medida que se desplaza hacia el este y el norte, rigen alertas por inundaciones activas en gran parte de Massachusetts, Rhode Island, Delaware y Nueva Jersey. Los meteorólogos advierten que la marea alta continuará generando inundaciones durante las próximas horas, acrecentando además la preocupación por la severa erosión costera.

Caos en el transporte aéreo y colapso de servicios públicos

El impacto en la infraestructura se sintió con fuerza en toda la región del Atlántico Medio. Según la plataforma PowerOutage.us, los cortes de luz afectaron a más de 100.000 clientes, concentrándose la mayor cantidad de fallas en las zonas costeras entre Nueva Jersey y Connecticut, aunque el servicio comenzó a restablecerse de forma progresiva hacia el domingo por la tarde.

El transporte aéreo sufrió graves interrupciones debido al viento cruzado y la baja visibilidad. La plataforma FlightAware reportó cientos de vuelos cancelados y demoras generalizadas; solo en el Aeropuerto Internacional Logan de Boston, la Autoridad Portuaria de Massachusetts confirmó la cancelación de más de 250 operaciones ante ráfagas que superaron los 64 km/h.

La potencia de este Nor’easter trajo inevitablemente a la memoria el recuerdo del huracán Sandy en 2012. Estos fenómenos pueden producirse a lo largo de todo el año, pero son más frecuentes entre el otoño y el comienzo de la primavera. Especialistas señalan que las alteraciones del fenómeno climático de El Niño podrían multiplicar este tipo de eventos meteorológicos severos durante el otoño.

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