Argentina cerró el año 2023 enfrentando uno de los mayores desafíos económicos: una inflación que alcanzó niveles notables a nivel mundial. El cierre de acuerdos, controles y congelamientos de precios que habían regido la economía durante meses anteriores, provocó un acelerado aumento en el índice de precios al consumidor, situándose en cifras que no se veían desde hace tres décadas. En diciembre, el costo de vida experimentó un incremento mensual del 25,5% y un asombroso 211,4% anual, cifra prácticamente única a escala global.
Si observamos el panorama latinoamericano, en diciembre, Argentina lideró la región con la inflación interanual más alta, superando incluso a Venezuela, que, tras dar sus primeros pasos para superar la hiperinflación, registró un aumento mensual del 3,9%, según el Observatorio Venezolano de Finanzas. A pesar de ello, cerró el año con un incremento acumulado del 193%, significativamente inferior al 305% del año anterior.
La desaceleración en Venezuela se atribuyó a dos factores clave: una menor depreciación del bolívar y una base de comparación favorable. El Banco Central de Venezuela (BCV) intervino activamente en el mercado cambiario durante 2023 para contener la depreciación del bolívar, resultando en un aumento del 106% en el precio del dólar, en comparación con el 281% en 2022. Además, la reducción de los salarios reales contribuyó a la desaceleración de la inflación.
A nivel internacional, tanto Argentina como Venezuela exhiben cifras que son prácticamente excepcionales. Otro caso similar fuera de la región se evidenció en el Líbano, donde la escalada interanual de los precios alcanzó el 211,9% en noviembre, y se espera conocer los datos de diciembre en los próximos días, aunque mensualmente avanzó un 2,6%.
Turquía, por su parte, experimentó una alta inflación con un aumento del índice de precios del 64,8% en un período de 12 meses, mientras que la variación mensual de diciembre fue del 2,93%. Zimbabue, después de marcar el segundo índice más alto en 2022, enfrentó una inflación anual del 26,5% en 2023, resultado de un cambio en la metodología de análisis que ahora incluye el uso generalizado del dólar, representando el 80% de las transacciones. Antes de esta modificación, en agosto, el índice de precios al consumidor alcanzó el 77,2% anual.