5 de mayo 2026 - 15:51hs

Elena Alonso, economista y autora del libro Los números hablan, fue la invitada de Luis Majul en su programa de El Observador 107.9. Durante la charla, Alonso repasó los principales obstáculos que enfrentan las personas y las empresas a la hora de tomar decisiones financieras, compartió su propia experiencia con las finanzas personales y se animó a armar en vivo una cartera de inversión con los fondos imaginarios que le propuso el conductor.

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El problema de no querer ver los números

El punto de partida fue el libro que da nombre a la entrevista. Alonso explicó que la idea de escribirlo surgió de años de trabajo con clientes, tanto empresas como particulares, en los que detectó un patrón recurrente: "A veces las proyecciones que tenemos, o mismo cuando hacemos aunque sea la cuenta del almacenero, no tenemos en cuenta todos los gastos o proyectamos mal." Según la economista, eso dice mucho del foco de cada persona: a dónde pone su energía y si piensa o no en el futuro.

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En ese marco, señaló que hoy no existe la opción de no entender dónde van los propios números, especialmente de cara a la jubilación. Y planteó un problema que muchas generaciones están descubriendo tarde: vamos a vivir mucho más de lo que se calculaba. "No es como antes, que las personas se jubilaban y vivían 2 o 3 años y se morían. No había que tener tanta previsibilidad", explicó. Esa mayor longevidad obliga a repensar los cálculos vinculados con la herencia, los viajes, las experiencias y, en definitiva, para qué sirve el dinero a lo largo de una vida más larga de lo esperado.

Otro obstáculo que Alonso identifica como determinante es la aversión al riesgo: ese freno psicológico que lleva a postergar decisiones financieras por miedo a enfrentarse a la propia realidad económica. "Mucha gente me dice: Elena, escucho tus consejos, pero no me animo a empezar", contó. Y fue directa: "El peor error es no empezar, sea a ordenarse o a invertir para ese futuro."

Majul le preguntó por uno de los errores que ella misma describe en el libro: no tomar decisiones respecto al dinero. "Nos pasa mucho, y a mí también me pasó", admitió Alonso. "No querer ver mi realidad financiera. Es como: lo dejo para después, hablo con el banco después, después arreglo esta deuda, no quiero ver mis números porque sé que voy a tener que tomar decisiones y no quiero."

Para ilustrarlo con su propia historia, la autora recordó un momento de hace unos 15 años en el que, pese a ser economista, su trabajo no le alcanzaba para cubrir los gastos del hogar y llegó a recibir ayuda de sus padres. "Tenía que ver mi realidad de los números y tomar decisiones con eso. Me di cuenta que no tenía objetivos a futuro. Por ejemplo, tener mi casa, pero ponerlo en números, ponerle plazos, verlo en una planillita." Cuando empezó a hacer ese ejercicio, dijo, "las cosas empezaron a ocurrir. No es magia, ni siquiera que la inversión hizo magia, sino que me puse a trabajar para conseguir eso."

Cómo armar una cartera con 10.000 dólares

La entrevista tuvo un momento práctico y dinámico cuando Majul le propuso un ejercicio concreto: ¿qué hacer con 10.000 dólares guardados en una caja de ahorro, pensados para reinvertir en un proyecto a tres años? Antes de responder, Alonso aclaró que lo primero es definir el perfil del inversor. "Hay que consensuar entre las personas que ponen la plata qué perfil tienen", explicó.

Con un perfil moderado y un horizonte de tres años sobre la mesa, la economista esbozó una cartera diversificada. Propuso destinar alrededor de un 30% a instrumentos en pesos, aprovechando la tasa de interés que, aunque en baja, se mantiene alta: bonos ajustados por inflación que hoy rinden inflación más un 7% u 8% anual. Para la porción en dólares, sugirió un 30% en bonos soberanos —mencionó el Bonar 2027 y 2028, con rendimientos de entre 8% y 9% anual en dólares— y un 20% en acciones, con foco en energéticas, petroleras, mineras y algún CDR de tecnológicas del exterior.

Un punto que subrayó con énfasis fue la necesidad de entender la volatilidad de corto plazo cuando se invierte a largo plazo. "Si vos te metés la semana que viene a ver y a lo mejor pasa algo y bajan, a lo mejor ves que tu cartera vale menos", advirtió. Y destacó una ventaja clave de este tipo de carteras: la liquidez. "Cualquier cosa de las que compremos la podés vender cuando quieras y tener la plata nuevamente." Además, remarcó que una cartera bien armada requiere seguimiento activo: "A medida que va pasando el tiempo también vas viendo si el balance de esas inversiones que hiciste está bien o hay que hacer alguna modificación. Es activo el manejo de una cartera de inversiones."

El trabajo primero, las inversiones después

Al cierre, Majul le preguntó algo más personal: ¿a ella le fue mejor con las inversiones o con el trabajo? La respuesta de Alonso fue contundente y, en cierta forma, el mensaje central de todo el libro: "La plata, el dinero, yo lo he hecho trabajando un montón. Las inversiones lo que han hecho es ayudarme a mantener en el tiempo el valor del dinero y llegar más rápido a los objetivos." Y agregó: "El trabajo es lo que te da el fruto y el dinero para poder después invertirlo. La inversión es esta última parte. El foco tiene que estar en el trabajo."

La economista también reveló algunos datos de su vida financiera personal: a los 42 años acaba de comprar su primera casa, tiene ingresos mayores a sus egresos, se define como generosa —"no tacaña"— y admite que su hijo de 12 años le desordena un poco el presupuesto, "más cuando es hijo único".

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