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Un micro de barras de Almirante Brown, que no forman parte del grupo oficial, fue detenido a la altura del Peaje Desaguadero en la ruta nacional siete, en el límite entre San Luis y Mendoza. Allí encontraron dos armas de fuego aptas para el disparo, con sus cargadores completos y listos para ser utilizados, y una caja de 50 cartuchos.

Las armas, con numeración limada, estaban escondidas en la parte superior del ómnibus, embutidas en los ductos de ventilación, para intentar burlar el control policial conjunto realizado por fuerzas federales y la Gendarmería, en colaboración con la Policía mendocina. En el vehículo viajaban 48 barras del club Mirasol que fueron trasladados al juzgado de la zona, donde se les tomaron los datos y se les abrió una causa por tenencia compartida de arma de fuego, que conlleva una pena de hasta seis años de prisión. Además, fueron incorporados de inmediato a la lista del derecho de admisión del programa Tribuna Segura de la Dirección de Seguridad Deportiva de la Nación. Tras el trámite, ya pasado el mediodía, se los mandó de regreso a La Matanza.

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Este micro tenía una particularidad: no había salido con la caravana oficial que partió anoche desde el estadio de La Fragata. Los referentes del mismo fueron identificados como Matías y Norberto Pereyra, personas de la zona de Rafael Castillo, más precisamente del Barrio Central, ubicado a 40 cuadras de la cancha. Aunque algunos suponían que este grupo formaba parte de la facción Los Dengues de la barra, referenciada en un puntero llamado Jesús Carrizo, lo cierto es que hace tiempo que esa relación se terminó y ahora cada uno va por su cuenta.

El pacto de no agresión de las cuatro facciones de la barra de Almirante Brown

El hecho más claro es que las cuatro facciones en que está dividida la barra, Los de Siempre, La Banda Mostro, La Justina y Los Dengues, hicieron un pacto de no agresión en 2020 que se ha respetado casi a rajatabla, salvo durante las elecciones nacionales, cuando los problemas se dirimen en los barrios. En la última votación para la intendencia de La Matanza, un grupo apoyaba al actual intendente, Fernando Espinoza, y otro a la candidata Patricia Cubría. Pero el pacto era no llevar esas diferencias a la cancha, logro del presidente del club, Maximiliano Levy, quien fue señalado en su momento como el cerebro financiero de la barra brava de Boca. Pasó 88 días preso por encubrimiento relacionado con Maximiliano Mazzaro, ex líder de La Doce, y siempre estuvo muy cercano a los miembros de la llamada Banda Mostro.

La llamativa ubicación donde se detuvo el micro

La detención del micro también ocurrió en un lugar paradigmático. No solo porque fue escenario de varias batallas en tiempos pasados, como una entre la barra de Boca Juniors y la de Independiente en 1994 que dejó siete heridos graves de bala, sino porque era el trayecto que debía tomar la gente de Boca, no la de Almirante, cuyo recorrido era por la Ruta Nacional 40.

Surgió la pregunta de si el micro de Rafael Castillo fue armado para generar algún incidente grave con la barra de Boca, dado que circuló un video sin identificación con una bandera que decía “Bostero cagón, llegó la banda del Mirasol” o simplemente tenían el poder de fuego para robar en las estaciones de la ruta 7, que siempre tienen más movimiento y efectivo. Afortunadamente, ninguna de las hipótesis tendrá comprobación real gracias al trabajo del retén conjunto de las fuerzas federales y provinciales. Además de las armas cargadas y los 39 proyectiles para recargarlas, la requisa también secuestró drogas y objetos cortopunzantes.

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