La recomposición tarifaria y la quita de subsidios fue el primer traspié del flamante vocero presidencial, Adrián Ravier. En su primera conferencia de prensa tuvo una frase que generó polémica cuando sugirió que la gente tiene que "abrigarse más" ante el aumento de las tarifas de gas.
El mismo funcionario reculó: “Fue poco feliz, sin duda, pero más como la levantaron los medios. No fue la intención. Este Gobierno cuida a los más humildes, le mantiene los subsidios a los más humildes, no le estamos diciendo al que no puede pagar el gas arregláte, abrigate y hacé lo que quieras”, dijo a Radio Mitre.
Lo cierto es que el debate por los costos de los servicios públicos es algo instalado. Mientras que la inflación en la era Milei supera levemente el 300%, los precios de los servicios aumentaron alrededor de 1.000%. Triplicaron la inflación.
Tarifas y salarios
Pero este dato esconde que para muchos hogares, el costo de los servicios públicos hace que cada vez más peso tenga en sus ingresos, que obviamente no aumentaron a la par. “La recomposición tarifaria redujo el ingreso disponible de los hogares, especialmente en los de menores ingresos, donde los servicios públicos ya absorben cerca del 20% del ingreso familiar”, sostuvo un informe de Fundación Capital, la consultora de Martín Redrado.
La odiosa comparación dice que en diciembre de 2023, antes de que asumiera Javier Milei, las facturas ocupaban el 4,3% de ese salario promedio registrado. Actualmente representan el 10,7% (más del doble).
Para Fundación Capital, “de cara al segundo semestre, el escenario más probable combina una recomposición real moderada de los salarios, pero con una dinámica del ingreso disponible aún condicionada por la evolución tarifaria”.
Las cuentas de Martín Redrado
En los hogares con ingresos medios-altos que no reciben subsidios energéticos, como aquellos con ingresos de $4.500.000, el pago de servicios públicos en junio representó cerca del 6% del ingreso familiar, 1,6 puntos más que en junio de 2025 y muy superior al 2% registrado en diciembre de 2023. Si se toma como referencia un hogar con el ingreso promedio del decil 10, casi $7.000.000, la proporción destinada a servicios públicos es aún menor: alcanzó el 3%.
Entre los hogares de ingresos medios, una familia con $1.500.000 mensuales asignó aproximadamente el 14% de su salario al pago de servicios públicos, 1,7 puntos más que un año antes y más del doble respecto a diciembre de 2023, cuando era el 7%. Una situación similar se observó en hogares con un sueldo medio del sector formal ($2.200.000), donde el gasto en servicios alcanzó el 10,7%, 1,6 puntos por encima del año previo y casi triplicando el 3,8% de diciembre de 2023.
En los segmentos de menor poder adquisitivo, el impacto del aumento de tarifas fue incluso mayor. El informe de Fundación Capital dice que una familia cuyos ingresos equivalen a dos salarios mínimos ($735.600 en junio) destinó el 22% de sus ingresos al pago de servicios públicos, lo que representa un aumento de 5,7 puntos porcentuales respecto a un año atrás y una cuadruplicación frente al 5,3% de diciembre de 2023.
El ajuste que falta
El ajuste y la quita de subsidios aún no terminó. Al gas y a la luz aún les queda un ajuste promedio de 30% en las boletas para alcanzar la cobertura total de costos, mientras que las tarifas de agua ya no cuentan con subsidios (quedando el atraso en 0%) y el transporte público presenta el mayor margen por corregir, con casi un 70% de subsidio vigente.
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Luz y Gas: Se está pagando en promedio el 70% del costo real, lo que implica que todavía resta trasladar un 30% a los usuarios. Para mitigar el impacto, el Gobierno aplica actualizaciones mensuales indexadas a la inflación, además de los ajustes progresivos en los cuadros tarifarios (con incrementos que rondan el 3% mensual).
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Agua y Cloacas (AySA): Se considera que el ajuste hacia la tarifa plena ya fue completado, por lo que las boletas solo se actualizan mensualmente por el índice de inflación.