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Argentina mostró una evolución dispar en los principales indicadores internacionales durante la última década, con mejoras relevantes en libertad económica y calidad institucional, pero retrocesos en áreas clave como el estado de derecho, la competitividad y la calidad democrática, según un informe de la Fundación Libertad.

El relevamiento comparó la posición del país entre 2015 y las últimas ediciones disponibles de distintos índices globales. En ese período, Argentina avanzó 63 puestos en el Índice de Libertad Económica de Heritage Foundation, al pasar del lugar 169 al 106, uno de los cambios más significativos del conjunto analizado.

Facundo Beltramone, economista de la Fundación Libertad, explicó: “El ascenso se relaciona con reformas económicas recientes orientadas a la liberalización, reducción del tamaño del Estado y disciplina fiscal impulsadas por el gobierno actual”. No obstante, advirtió que “la libertad económica sigue siendo baja comparada con otros países”.

Mejora en indicadores económicos e institucionales

El informe también registró avances en otros indicadores vinculados a las reglas de juego y las libertades individuales. En el Índice de Calidad Institucional (Relial), Argentina mejoró 23 posiciones, del puesto 137 al 114, lo que sugiere progresos en aspectos como la seguridad jurídica y la eficacia gubernamental.

En la misma línea, el Índice de Libertades Humanas del Cato Institute mostró una suba de 12 puestos en la última década, del 93 al 81. Según Beltramone, esto refleja “ciertas flexibilizaciones regulatorias y mayores espacios de ejercicio ciudadano”, aunque aclaró que estos avances aún están condicionados por debilidades institucionales.

En materia de corrupción, la evolución fue más limitada. El Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional ubicó al país en el puesto 104, apenas dos lugares por encima de 2015, con un puntaje cercano a 36 sobre 100. “El cambio refleja una ligera recuperación relativa, pero persisten problemas estructurales”, señaló el economista.

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Retrocesos en democracia y estado de derecho

En contraste con las mejoras económicas, el informe evidenció retrocesos en variables institucionales y de desarrollo. El Índice de Estado de Derecho del World Justice Project mostró una caída de 15 posiciones, del puesto 50 al 65, uno de los descensos más marcados.

Beltramone afirmó que este deterioro “indica problemas en independencia judicial, control de la corrupción y previsibilidad legal”, en un contexto atravesado por tensiones políticas.

También se registraron caídas en el Índice de Democracia de The Economist, donde Argentina pasó del puesto 50 al 54, y en el Índice de Desarrollo Humano del PNUD, que descendió del lugar 40 al 47, aunque el país se mantiene en la categoría de desarrollo muy alto.

En términos de competitividad, el ranking del IMD ubicó a Argentina en el puesto 62, tres lugares por debajo de 2015. “Problemas estructurales como la inflación, la debilidad macroeconómica y los altos costos internos limitaron el desempeño”, explicó el especialista.

El informe concluyó que el país atraviesa un proceso de progreso desigual, en el que las mejoras económicas conviven con debilidades persistentes en gobernanza, instituciones y justicia.

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