En noviembre, la industria metalúrgica argentina experimentó una caída del 4,2% en comparación con el mismo mes del año anterior, marcando la sexta contracción consecutiva en 2023. Este declive se suma a la variación acumulada negativa del 3,5% en lo que va del año. Además, las proyecciones para diciembre anticipan otra contracción en el rango del 3,5% al 4,5%, según un informe de la Asociación de Industria Metalúrgicos de la República Argentina (ADMIRA).
La sequía, problemas en el comercio exterior y la incertidumbre macroeconómica se destacan como factores que explican esta tendencia negativa. Lo mismo sucede con la producción de maquinaria agrícola y autopartes, que ha sido afectada junto con la actividad metalúrgica, que es muy importante en términos de empleo y producción industrial.
En términos de utilización de la capacidad instalada (UCI), noviembre registró una disminución alrededor del 55,0%, representando una baja de 4,8 puntos porcentuales en comparación con el mismo mes del año anterior. Mientras tanto, el nivel de empleo mostró una leve variación del 0,2%, evidenciando una ralentización en el crecimiento de los puestos laborales hacia finales del año.
Luego, en el desglose del empleo, el 32,5% de las empresas aumentaron su plantilla de empleados, mientras que el 30,8% no registró variaciones. En términos sectoriales, solo Equipamiento Médico y Equipos y Aparatos Eléctricos experimentaron aumentos en la producción, mientras que sectores como Maquinaria Agrícola y Carrocerías y Remolques continuaron enfrentando disminuciones significativas.
De esta manera, las perspectivas futuras para la producción metalúrgica siguen siendo negativas, con desafíos significativos en la demanda interna y externa, así como restricciones en la importación de insumos. De hecho se prevé un aumento en la necesidad de financiamiento para sostener las actividades productivas en los próximos meses.