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SanCor, la cooperativa láctea argentina fundada en 1938, fue durante décadas un emblema de calidad y éxito en la industria láctea del país. Con sede en Sunchales, Santa Fe, la empresa se destacó por su capacidad de innovación y su compromiso con los productores locales, logrando una notable expansión tanto en el mercado interno como en el internacional.

Sin embargo, en los últimos años, SanCor ha experimentado un declive significativo debido a una combinación de malas decisiones empresariales, influencias políticas y conflictos laborales recurrentes. El más grave de ellos es con Atilra, el poderoso sindicato de la industria láctea que suele ser noticia una y otra vez por sus medidas de fuerza y sus acciones directas contra las instalaciones de distintas empresas, las cuales suelen incluir bloqueos y, según diversas denuncias de los empresarios, hasta sabotajes.

Por estos días, una controversia irresuelta con el sindicato hace las veces de nafta echada sobre el fuego de la delicada situación financiera de SanCor, que lleva adelante gestiones desesperadas para evitar la ejecución de una prenda por falta de pago que la compañía financiera IIG Structured Trade Finance Fund Ltd., acreedor de la cooperativa, anunció para el próximo miércoles. Si en las próximas horas –teniendo en cuenta el feriado del 9 de Julio- no se alcanza un acuerdo, el acreedor rematará casi 700.000 kilos de quesos que embargó por incumplimiento de una garantía de pago. El precio base de la subasta será de casi US$5 millones.

Frente a este delicado panorama, la pregunta obligada es siempre la misma: ¿cómo una empresa tan importante y de tan larga trayectoria pudo llegar a una situación tan delicada? Veamos.

Un poco de historia

SanCor, cuya sigla completa es "SanCor Cooperativas Unidas Limitada", fue fundada en 1938 en Sunchales, una localidad de la provincia de Santa Fe. Su creación respondió a la necesidad de los productores lácteos locales de tener una estructura cooperativa que les permitiera procesar y comercializar sus productos de manera más eficiente y rentable.

La fundación de SanCor fue impulsada por un grupo de productores lecheros de las provincias de Santa Fe y Córdoba, quienes se unieron con el objetivo de mejorar las condiciones de comercialización de la leche y sus derivados. En aquel entonces, el mercado de productos lácteos en Argentina estaba fragmentado y dominado por intermediarios que no ofrecían precios justos a los productores.

SanCor surgió como una respuesta a esta situación, basándose en principios cooperativos que garantizaban la equidad, la solidaridad y la autogestión. Durante las décadas de 1940 y 1950, SanCor experimentó un crecimiento sostenido, ampliando sus instalaciones y mejorando sus procesos de producción. La cooperativa comenzó a producir una variedad de productos lácteos, incluyendo leche pasteurizada, quesos, manteca y crema. Su enfoque en la calidad y la eficiencia le permitió ganar una reputación sólida en el mercado argentino.

En la década de 1970, SanCor dio un paso significativo hacia la internacionalización, comenzando a exportar sus productos a mercados internacionales. Países de América Latina, Estados Unidos y Europa comenzaron a recibir sus productos, lo que incrementó considerablemente sus ingresos y su prestigio. En las décadas siguientes la empresa diversificó aún más sus productos y supo reforzar su presencia en el mercado con campañas de publicidad y marketing (con spots televisivos muy recordados, como el que vemos abajo de los años '80) que aumentaron el prestigio de su marca, a la vez que amplió todavía más los destinos de sus exportaciones.

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La crisis del nuevo siglo

SanCor comenzó a enfrentar problemas financieros en la década de 2000. Una serie de malas decisiones empresariales contribuyeron significativamente a su declive. Uno de los errores más graves fue la diversificación excesiva sin una estrategia clara. La empresa invirtió en proyectos que no eran parte de su núcleo de negocios, lo que resultó en pérdidas financieras.

Además, SanCor incurrió en una deuda considerable para financiar su expansión y modernización, lo que incrementó su vulnerabilidad financiera. Las fluctuaciones en los precios internacionales de los productos lácteos y la devaluación del peso argentino también afectaron negativamente sus operaciones.

La influencia política también jugó un papel crucial en los problemas de SanCor. En particular, los negocios con el gobierno venezolano durante la presidencia de Hugo Chávez resultaron ser una decisión desastrosa. En 2008, SanCor firmó un acuerdo para exportar grandes volúmenes de leche en polvo a Venezuela. Inicialmente, este negocio parecía prometedor, ya que ofrecía un mercado asegurado para los productos de SanCor.

Sin embargo, las condiciones económicas y políticas en Venezuela se deterioraron rápidamente, lo que llevó a retrasos en los pagos y, eventualmente, a una deuda impaga considerable. La relación con el chavismo venezolano se convirtió en una carga financiera pesada para SanCor, que ya estaba luchando con su deuda y problemas operativos internos.

El factor sindical

Los conflictos laborales con el sindicato de trabajadores de la industria láctea, Atilra, han sido otro factor significativo en el declive de SanCor. Atilra ha llevado a cabo múltiples huelgas y acciones de protesta en demanda de mejores condiciones laborales y salarios más altos. Estas huelgas han paralizado las operaciones de SanCor en varias ocasiones, exacerbando sus problemas financieros.

Las demandas del sindicato han creado una presión adicional sobre una empresa ya debilitada. En los últimos años, SanCor ha buscado diversas formas de reestructuración y rescate para evitar la quiebra total. En 2017, el gobierno argentino intervino para facilitar un acuerdo entre SanCor y Atilra, con la esperanza de estabilizar la empresa. Sin embargo, estos esfuerzos no lograron resolver los problemas subyacentes.

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En 2019, se anunciaron planes para una posible venta de activos y la búsqueda de nuevos socios inversores, lo cual desembocó en 2021 en una reestructuración financiera y un acuerdo con la empresa Adecoagro para transferir parte de su producción, lo que alivió su situación económica.

Pese a todo, los graves problemas de la cooperativa persisten, tanto como el conflicto con Atilra y sus medidas de fuerza recurrentes. Empresas más chicas como Lácteos Vidal también se han visto comprometidas por sus exigencias y bloqueos. La persistente crisis económica argentina, con su inflación desbocada en 2023 y sus intentos de ajuste y la consecuente recesión de 2024 también cumplen su parte. Demasiado peso para una empresa (y una industria) otrora floreciente que, pese al repaso y el análisis de los hechos, sigue preguntándose cómo llegó a esta situación sin estar muy segura de la respuesta.

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SanCor industria láctea industria láctea en crisis

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