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El Banco Central (BCRA) compró este jueves US$47 millones en el Mercado Libre de Cambios (MLC), una cifra que extendió a nueve jornadas consecutivas la racha compradora de la autoridad monetaria, algo que no ocurría desde el primer trimestre de 2025. Desde la semana pasada, el organismo acumuló US$562 millones en adquisiciones de divisas, un monto que superó ampliamente el 5% del volumen de mercado que había anticipado como techo para evitar agregar volatilidad a la cotización del dólar.

La performance del BCRA recibió elogios del Fondo Monetario Internacional. "Nos alientan mucho las medidas que están tomando las autoridades para reconstruir las reservas. Estas medidas se ven respaldadas por los recientes ajustes en los marcos monetario y cambiario, incluida la introducción de un programa de compra de reservas de divisas anunciado previamente", destacó Julie Kozack, portavoz del organismo multilateral.

Sin embargo, la paradoja de la jornada mostró que las reservas brutas internacionales cayeron US$71 millones hasta los US$44.646 millones, pese a las compras oficiales. Fuentes del BCRA explicaron que la merma se produjo tras pagos al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y al Banco Mundial por cerca de US$100 millones, una cifra que fue amortiguada parcialmente por el efecto favorable de una suba en las cotizaciones de los activos que integran el stock de reservas.

Una estrategia de doble vía

La intensificación en la compra de dólares responde al nuevo régimen cambiario implementado por el BCRA en enero, conocido como "fase de remonetización 2026". El programa establece que la acumulación de reservas debe ser consistente con la demanda de dinero y fija como referencia que las compras diarias representen alrededor del 5% del volumen del mercado de cambios. La autoridad monetaria prevé compras de divisas por hasta US$10.000 millones a lo largo de 2026.

Pero el esquema va más allá de las compras tradicionales en el MLC. La estrategia del BCRA combina dos instrumentos: por un lado, operaciones de compra en bloque por fuera del mercado visible, que permiten sumar divisas sin generar impacto directo en la cotización; por otro, la venta acelerada de bonos atados al tipo de cambio oficial (conocidos como dólar linked) para absorber los pesos emitidos por esas operaciones.

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El miércoles de esta semana, el BCRA concretó la mayor compra de dólares en diez meses al sumar US$187 millones en una sola rueda. La magnitud de la intervención contrastó con un volumen operado inusualmente bajo en el mercado oficial, lo que reforzó la lectura de que una parte sustancial de las adquisiciones se realizó fuera de pantalla. Analistas del mercado calcularon que las compras del BCRA representaron cerca del 77% del volumen spot en una rueda de escaso movimiento.

El mecanismo de los bonos dólar linked

El funcionamiento del esquema resulta relativamente sencillo en su diseño pero sofisticado en su ejecución. El BCRA ofrece bonos dólar linked a los bancos a un tipo de cambio implícito inferior al oficial. Por ejemplo, mientras el tipo de cambio de referencia cotiza a $1.472, los bonos se venden con una cotización implícita de $1.448. Esta diferencia genera un incentivo claro: los bancos venden sus dólares al tipo de cambio oficial y con los pesos recibidos compran los títulos de corto plazo atados al dólar que les ofrece el Gobierno a un precio más conveniente.

De esta forma, el BCRA logra acumular reservas sin utilizar directamente sus divisas y sin generar presión en el mercado spot. Los bancos, fondos y empresas mantienen exposición cambiaria a través de deuda en pesos, lo que facilita las compras oficiales de dólares. Se trata de una lógica conocida en episodios de escasez de divisas, aunque ahora aplicada en un contexto de tasas reales positivas y mayor disciplina fiscal.

Costos y riesgos del esquema

La estrategia no está exenta de controversias ni de costos potenciales. Al ofrecer coberturas cambiarias a precios reducidos, el Banco Central traslada parte del riesgo cambiario a su propio balance, lo que convierte a estos instrumentos en un pasivo contingente que podría generar pérdidas si el tipo de cambio oficial se ajusta más adelante.

Además, el aumento del stock de instrumentos dólar linked y la escasez de liquidez mantienen tensionadas las tasas de corto plazo. La última licitación del Tesoro no dejó excedentes significativos de pesos, un dato que agrega presión al esquema en un escenario donde la inflación mostró en los últimos meses señales de interrupción en su proceso de desaceleración. El tipo de cambio oficial mayorista operó este jueves a $1.441, un retroceso del 0,8% que representó la caída más profunda desde el 17 de noviembre.

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