Duro de domar: el riesgo país supera los 600 puntos y Caputo tiene que hablar de "financiamiento alternativo"
El riesgo país se sostiene en 630 puntos, sube casi 11% en el año y aleja la posibilidad de fondearse para pagar la deuda. Por qué no baja
El riesgo país se sostiene en 630 puntos, sube casi 11% en el año y aleja la posibilidad de fondearse para pagar la deuda. Por qué no baja
No es lo que esperaba el Gobierno. El riesgo país se sostiene arriba de los 600 puntos básicos a pesar de los "triunfos" en el Congreso y el superávit fiscal inalterado. El indicador que mide el costo al cual el país puede conseguir financiamiento tiene un techo elevado y eso hizo que el Ministerio de Economía salga a explorar "alternativas" para pagar la deuda. Con el mercado financiero cerrado, al menos al costo que está dispuesto a pagar Luis Caputo, es que el Gobierno busca atajos.
Lo adelantó el ministro en el cierre del 21º Simposio Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas, organizado por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). Durante una charla con el presidente de IAEF, Pablo Miedziak, Caputo afirmó que actualmente el país posee “opciones más baratas que salir a tomar deuda en los mercados internacionales”. “Hoy ya tenemos financiamiento identificado para cubrir los próximos tres vencimientos de capital; el cupón de julio de este año; y los de enero y julio del año que viene”, agregó, al tiempo en que precisó que “son más o menos US$ 9.000 millones que tienen sus fuentes identificadas”.
Claro: Caputo no dijo cuáles son esas "fuentes identificadas", lo que hizo suponer a los inversores -conociendo al ex trader del JP Morgan- que no tiene algo cerrado y que está tratando de instalar esa idea para que suban los bonos argentinos y por ende que baje el riesgo país.
Pero el riesgo país podría quedarse alto por un largo tiempo. Mucho más de lo que quisiera Caputo. "La convergencia simultánea de tres vectores disruptivos —escándalo político doméstico, conflicto bélico en Medio Oriente y aceleración inflacionaria sin correlato distributivo— ha reconstituido una configuración de riesgo que los mercados internacionales traducen con una métrica precisa e implacable: el riesgo país argentino superó los 600 puntos básicos alcanzando su valor más elevado del año y clausurando, al menos transitoriamente, el acceso al financiamiento externo en condiciones sostenibles", dice Gustavo Rodolfo Reija, CEO de Netia Group.
"No es un número coyuntural. Es el síntoma cuantificado de contradicciones estructurales que ningún superávit primario puede disolver por sí solo, y que la tradición analítica desarrollista lleva décadas identificando con precisión que la ortodoxia financiera sistemáticamente subestima", advirtió el economista.
¿Qué está faltando? Para GMA Capital, el conflicto en Medio Oriente explica parte del movimiento. Los spreads emergentes rebotaron desde mínimos y la tasa del Treasury a 10 años subió cerca de 30 puntos en pocas ruedas. "En ese contexto, Argentina, que había perforado los 500 puntos hace solo tres meses, corrigió con mayor magnitud. La meta juega en contra: cuando el mundo ajusta, los activos locales amplifican la tendencia. Y cada día que las tensiones no cesan, la percepción de riesgo global se incrementa", advierte la boutique financiera.
Pero también hay factores propios que limitan la compresión del riesgo país. A estos umbrales de tasa (por encima del 10% anual en dólares para los bonos argentinos), la deuda enfrenta un problema de dinámica: quedan vencimientos por aproximadamente US$ 30.000 millones con privados y FMI hacia 2027. "Sin acceso claro al mercado, cada baja en rendimientos aumenta el incentivo a emitir. Es decir, el riesgo de sobreoferta (y aumento de tasas en el futuro) condiciona hoy mismo la decisión de tener bonos argentinos en cartera", acota GMA.
Además, la posición técnica ahora es más “pesada”. Según estimaciones de 1816, el valor de mercado de los bonos soberanos y corporativos en manos offshore (o sea, de inversores extranjeros) subió más de 60% desde fines de 2023. Sin aumento significativo del stock de compromisos, el peso de Argentina en carteras creció. Para que los retornos vuelvan a bajar, hace falta un cambio de posta entre los tenedores, es decir, una rotación hacia inversores de largo plazo.
"Por último, la macro suma ruido. En especial, por el lado de la dinámica de los niveles de confianza y de la coyuntura del mercado de trabajo", argumenta la financiera.
Desde la consultora LCG aclaran que esta suba del riesgo país argentino, esta vez, acompaña la dinámica de otros emergentes. "De cualquier manera, debemos tener en cuenta que la baja del riesgo país aparecía como un pilar del modelo argentino, en tanto que la brecha externa (déficit de comex) se pretendía compensarla, como primera opción, con entradas de capitales", acota.
Y sostiene que los rendimientos de los títulos en dólares en estos niveles (nuevamente arriba del 10%) alejan la posibilidad "de fantasear con una opción así de manera prolongada". "Un riesgo país elevado incrementa la posibilidad de que el mercado mismo cambie de expectativas y propicie un deslizamiento cambiario", advierte LCG.
El indicador de riesgo está en el nivel más bajo en 7 años, apuntalado por la compra de divisas del BCRA. La entidad además flexibilizó el cepo a empresas
El riesgo país cerró en 494 unidades y los bonos están con tasas atractivas. Los operadores creen que están dadas las condiciones para emitir
Advirtió que el gobierno “no debe entusiasmarse con la calma cambiaria”, porque “esconde un clima recesivo en muchos sectores de producción de bienes y servicios”.