El riesgo país volvió a subir y superó los 500 puntos básicos, borrando completamente la mejora que había tenido desde junio, cuando las calificadoras mejoraron la nota de la Argentina. Este deterioro hace que si Luis Caputo necesitara emitir bonos en el mercado internacional, debiera pagar tasas de dos dígitos. La falta de acceso a un costo razonable hace que el Gobierno tenga que redoblar los planes de "financiamiento alternativo" para blindar el 2027.

El indicador que elabora JP Morgan subió 4,5% este martes para cerrar en 511 puntos básicos. En agosto ya trepa casi al 19%, si bien en el año cede un 10%. Factores externos y locales se combinaron para explicar el comportamiento del indicador elaborado por el banco estadounidense. Agustín Ertchebarne, de Libertad y Progreso, enumeró:

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Elecciones y la economía juegan en contra

"Esperemos que se recupere la tendencia bajista porque aún faltan muchos meses para las elecciones", dice el economista muy afín al Gobierno.

Los bonos argentinos ya están con rendimientos elevados cercanos a los dos dígitos. "De nuevo los bonos ley de Nueva York arañando el 10%. En el mercado local, los bonos Duales ya rinden Tamar 10%", puntualizó el analista Juan Manuel Palacio.

Sea como fuere, el riesgo país argentino atraviesa en 2026 uno de sus años más volátiles desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Arrancó el año perforando la barrera de los 500 puntos básicos por primera vez en ocho años y, tras un recorrido con fuertes subas y bajas, hoy vuelve a ubicarse por encima de esa marca, en un contexto donde la comparación con el resto de América Latina sigue siendo desfavorable para el país.

Bonos

El indicador del JP Morgan en el año

El 27 de enero, el indicador elaborado por JP Morgan perforó los 500 puntos y cerró en 494, el nivel más bajo desde 2018. La calma duró poco: la guerra entre Israel e Irán y su impacto sobre el petróleo dispararon una ola de aversión al riesgo que golpeó con particular dureza a los activos argentinos, y hacia el primer trimestre el indicador llegó a tocar los 616 puntos.

La tendencia bajista retomó fuerza a mediados de año: el 12 de junio el riesgo país tocó un piso de 438 puntos, el menor en ocho años. En julio, la city llegó a soñar con perforar los 400 puntos -el 13 de julio se ubicó en 405- antes de que el humor volviera a cambiar. En agosto la escalada fue nuevamente marcada y el indicador saltó otra vez cerca de sus valores de inicio de año.

La comparación con los países vecinos deja a la Argentina en una posición incómoda. Un informe de IERAL de Fundación Mediterránea, dice que la Argentina tiene más del doble que México y Colombia, casi cuatro veces el de Brasil y Perú, casi cinco veces el de Chile y más de seis veces el de Uruguay.

Para agosto la brecha se mantiene: mientras el indicador argentino ronda los 500 puntos, Brasil se ubica cerca de 170, México en 198, Colombia en 240, Perú en 115, Panamá en 112, Chile en 80 y Uruguay en apenas 67. Según el IERAL, la explicación no pasa tanto por las variables fiscales -donde Argentina exhibe mejoras notorias- sino por el bajo nivel de reservas internacionales, las restricciones cambiarias remanentes y un historial de incumplimientos que el mercado no olvida fácilmente.

El Gobierno colocó deuda a tasa fija a un año de plazo por primera vez desde que asumió.

Vencimientos de deuda 2027

Detrás de esa persistencia del riesgo país asoma una preocupación concreta: el calendario de vencimientos que Argentina deberá afrontar en 2027, año además marcado por las elecciones presidenciales. Según la consultora 1816, los compromisos en moneda extranjera entre mediados de 2026 y fines de 2027 ascienden a unos U$S 30.700 millones, de los cuales el grueso -U$S 23.300 millones- se concentra en 2027.

Para despejar esa incógnita, el ministro de Economía, Luis Caputo, presentó en julio el programa financiero 2026-2027, que descarta por ahora una nueva emisión de deuda en los mercados internacionales. El esquema combina el "colchón" de U$S 3.700 millones que dejaría 2026, compras de divisas al Banco Central por U$S 4.900 millones, refinanciamiento intra sector público, desembolsos del FMI y otros organismos multilaterales, colocaciones locales, privatizaciones y un eventual préstamo bilateral.

Caputo explicó que la estrategia argentina difiere de la de otros países: "Nosotros los intereses los pagamos con el superávit primario. Y queremos refinanciar el capital", dijo. El ministro remarcó que "salir a los mercados es una opción, no un objetivo", y que a medida que bajen el riesgo país y las tasas, una emisión voluntaria podría volver a ser alternativa. El objetivo declarado del equipo económico es que el país recupere el investment grade hacia fines de 2031. Antes, que el riesgo país sea como el de los países comparables de la región. Para todo eso faltará mucho.

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