Todo estalló cuando Guillermo Moretti, el vicepresidente de la entidad, calificó a Luis Caputo como un "endeudador" y un "trader que no sabe lo que es un torno". Tuvo que salir el mismo presidente de la UIA, Martín Rappallini, a marcar distancia de esas palabras para tratar de que no se rompa el ya poco diálogo que hay con la Casa Rosada.
Antes de que arrancara el festejo formal en la planta del Laboratorio Elea, en Malvinas Argentinas, en diálogo con El Destape Radio, Moretti -de la Federación Industrial de Santa Fe, dedicada a plásticos y químicos- disparó: "Esta gente no conoce el país y no conoce lo que es la industria, no tiene idea. Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno".
Interna en la UIA
El dirigente también apuntó al patrimonio del ministro: "Sí debe saber mucho de finanzas porque sus finanzas personales aumentaron en un año un 37% en dólares. Y a la Argentina en ese año la endeudó". Habló de una "política de desindustrialización" y ligó el futuro del sector a las escuelas técnicas, las universidades, el CONICET y el INTI.
Moretti trazó además una distinción entre los sectores favorecidos y la industria manufacturera: "Hay sectores en los que este Gobierno está apostando muy fuerte, el tema de la minería, la energía y el petróleo. Esos sectores son los que en los distintos gráficos van levantando, pero la industria manufacturera en su conjunto está en una situación muy muy difícil". Y cerró con una frase que resonó fuerte: "Quiero saber si con este modelo que a nosotros nos están llevando a esta precarización del trabajo, puede contener a 45 millones de habitantes. Hay 25 millones de habitantes que estamos afuera".
La repercusión obligó a Rappallini a intervenir con un comunicado firmado. "Guillermo Moretti es un dirigente de Santa Fe y, por supuesto, puede tener su propia mirada. Pero sus declaraciones representan una posición personal o provincial, no la posición institucional de la UIA", explicó. Y remarcó el respaldo colectivo a su propio discurso: "Fue presentado y conversado previamente en el Comité Ejecutivo y tuvo un consenso unánime entre los presentes. Como presidente de la UIA, mi responsabilidad es representar ese consenso".
El contraste de tonos fue evidente. Mientras Moretti eligió la confrontación directa, Rappallini optó por un registro técnico, aunque igualmente crítico de fondo, ante unos 200 industriales: "La estabilización es fundamental para la Argentina. Pero la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación. Tenemos que mirar la actividad". Del acto participaron dirigentes empresarios y funcionarios como el secretario Pablo Lavigne y el ministro de Salud, Mario Lugones.
Industria en caída libre
Detrás del cruce hay un diagnóstico sostenido con cifras. Según Rappallini, la producción industrial se ubica 10% por debajo de los niveles de 2022, con sectores puntuales que acumulan caídas de entre 25% y 30%. El dato de mayor repercusión: desde agosto de 2023, la industria perdió 90.000 puestos de trabajo asalariados registrados.
El titular de la entidad presentó un plan de siete puntos para tender un "puente" hacia una economía competitiva: crédito, reducción del costo argentino, combate a la competencia desleal (denunció que en algunos rubros el contrabando y la subfacturación explican entre 30% y 50% del mercado), agenda energética con eje en Vaca Muerta, alivio para empresas en mora, infraestructura y modernización laboral con menor litigiosidad. Situó al sector en el 18% del PBI, el 20% del empleo y cerca del 30% de la recaudación nacional.
Caputo, en un evento afín al oficialismo realizado por la Fundación Libertad y Progreso en el Sheraton Buenos Aires, respondió: "Al contrario de lo que dijo esta persona, con el equipo económico tenemos reuniones con diferentes sectores de la industria y debo decir que la reacción de la mayoría de los empresarios no es lo que dijo esta persona. La mayoría de los empresarios entiende que tiene que haber un cambio, que es difícil para algunos, que implica que hay que reconvertirse e invertir, algo que no estaban acostumbrados a hacer".
El modelo en discusión
También rechazó el señalamiento de que su gestión responde a una lógica puramente financiera: "Es lo contrario de lo que se dice: cuando se quiere tildar de financiero a este modelo, les digo que es el modelo anterior. Antes, el gerente financiero de cualquier empresa era el más importante". Y contrastó su diagnóstico con el de la UIA sobre la gestión anterior: "Cuando vemos los resultados de ese modelo, vemos que la industria en esos 11 años, lejos de fortalecerse, cayó casi 10 puntos".
"El cuestionamiento del cambio de modelo, lo entiendo. Entiendo las frustraciones que todo cambio genera y que cada uno defiende sus intereses. A mí, como ministro de Economía, me toca defender los intereses de los 47 millones de argentinos", apuntó Caputo. Más tarde fue todavía más directo sobre su rol frente al reclamo industrial: aseguró que su función es "defender los intereses de los argentinos, no de determinados empresarios".
El cruce no fue un hecho aislado, sino la manifestación más visible de una tensión que crece entre el Gobierno y buena parte del entramado fabril. La UIA ya había pedido a ARCA una suspensión de 180 días para los embargos a empresas en dificultades, en medio de una industria que acumula meses de caída interanual. Ese deterioro alimenta un malestar que se filtra en los discursos oficiales y también entre los propios dirigentes fabriles.
La aclaración de Rappallini bajó el tono puertas afuera, pero dejó una pregunta abierta: si el consenso interno de la UIA es tan sólido como afirma su presidente, ¿por qué debió desmentir públicamente a uno de sus propios vicepresidentes? El interrogante seguirá flotando mientras la actividad industrial no encuentre el repunte que el Gobierno promete y el sector fabril reclama con cifras en mano.